13 ago 2020

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ADIÓS A UN REFERENTE DEL GENERO

Muere Maj Sjöwall, pionera de la novela negra nórdica

La escritora sueca, ganadora del Premio Pepe Carvalho, creó junto a su marido, Per Wahlöö, la serie del detective Martin Beck

Anna Abella

Maj Sjöwall, en Barcelona en el 2012, donde recibió el premio Pepe Carvalho en BCNegra.

Maj Sjöwall, en Barcelona en el 2012, donde recibió el premio Pepe Carvalho en BCNegra. / ELISENDA PONS

La tradición de la novela negra nórdica, caracterizada por su visión crítica de la sociedad y por romper el tópico de los idílicos países escandinavos, se lo debe todo a la escritora sueca Maj Sjöwall, fallecida este miércoles a los 84 años tras una larga enfermedad sin relación con el covid-19. Sin ella, y sin su marido Per Wahlöö (1926-1975), quienes crearon juntos al detective Martin Beck -protagonista de una serie de diez libros en los 60 y 70 que a día de hoy ha vendido unos 10 millones de ejemplares en 40 idiomas-, quizá autores como sus compatriotas Henning Mankell, Stieg Larsson o Camilla Läckberg, influenciados por ellos, no habrían liderado años después el ‘boom’ negro que llegaba del frío

Pese a ello, su mirada crítica también llegó al género. "Estoy algo harta de la novela negra. Siempre es lo mismo y la mayoría de pésima calidad”, lanzaba en el 2013, cuando viajó a Barcelona a recoger el Premio Pepe Carvalho, dentro del marco del festival BCNegra. Sjöwall (Estocolmo, 1935) y Wahlöö eran periodistas, de izquierdas, y militantes del Partido Comunista hasta 1968, momento en que lo abandonaron cuando los soviéticos invadieron Praga.

“Al escribir queríamos, entre otras cosas, describir cómo los socialdemócratas engañaban a la clase obrera, cómo el poder seguía estando arriba y los pobres, abajo”, decía en una entrevista en este diario durante una visita a Madrid. Ambos vieron en la novela negra, “escribiendo con la intención de entretener”, un medio para llegar a más lectores.  

La mentira de los políticos

En su serie del detective y antihéroe Martin Beck trataron temas como la xenofobia, la guerra del Vietnam o el consumismo de la sociedad capitalista. Sjöwall no se mordía la lengua: “Los políticos mienten continuamente, tienen muy poco poder y son marionetas porque nos gobierna el dinero”, opinaba.

Sjöwall empezó a trabajar a los 15 años en la editorial Wahlström & Widstrand, estudió periodismo y trabajó luego como diseñadora en revistas de Bonnier, el principal grupo editorial sueco, que le encargó más tarde la traducción de varios libros. Fue así como entró en contacto con Wahlöö, quien arrastraba un matrimonio infeliz y con quien mantuvo una relación sentimental que acabó en boda en 1962.
 

Maj Sjowall y Per Wahloo / Archivo

Fue idea de Wahlöö que la pareja empezara a escribir libros juntos y que publicara una obra por año. El primero fue 'Roseanna' (1965), el último, 'Los terroristas' (1975), y varios fueron llevados al cine. “La política se separó del pueblo y la violencia cotidiana se exacerbó. Describir la sociedad que nos rodeaba. De eso queríamos hablar", afirmaría ella años después añadiendo: "Mi marido era muy pesimista. Yo aporté cierta humanidad al conjunto".

Con la prematura muerte de Wahlöö a causa de un cáncer sintió que escribir novelas, algo que "era muy esxigente", “le había robado mucho tiempo” a los dos hijos de la pareja. Así que continuó trabajando como traductora, profesora universitaria auxiliar y, en menor escala, como escritora. Con el danés Bjarne Nielsen publicó en 1989 la novela 'Intermezzo danés', y con Tomas Ross, 'La mujer que se parecía a Greta Garbo' (1990). 

La novela negra, no solo la nórdica, ha perdido a uno de sus referentes.  

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