27 may 2020

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DOCUMENTAL

Dennis Rodman: excentricidad extrema para lograr el amor de la gente

'Para lo bueno y para lo malo' bucea en la inverosímil peripecia del exjugador de baloncesto

Nando Salvà

Dennis Rodman, vestido de novia.

Dennis Rodman, vestido de novia. / REUTERS / PETER MORGAN

¿Qué fue lo que convirtió a Dennis Rodman en una de las figuras más fascinantes de la historia del deporte y en el mejor reboteador de la de la NBA? ¿Qué lo impulsó a erigirse en irreverente icono de estilo, y en referente para la comunidad LGTBI pese a no ejercer como uno de sus miembros? ¿Qué provocó su comportamiento a menudo errático, sus diversas agresiones físicas a periodistas y árbitros, sus sucesivas estancias en centros de rehabilitación? ¿Qué lo llevó a dejarse sabotear repetidamente por sus peores impulsos? En el documental 'Rodman: para lo bueno y para lo malo', él mismo deja claro que las respuestas a todas esas preguntas en realidad son una sola: "Todo lo he hecho por el amor de la gente".

La película dirigida por Todd Kapostasy, que este viernes se estrena comercialmente en España a través de la plataforma Movistar Plus, lleva a cabo un completo repaso a la vida de su protagonista, desde sus laureados años en la mejor liga de baloncesto del mundo -ganó dos anillos de campeón en las filas de los Detroit Pistons y tres en las de los Chicago Bulls- hasta su improbable amistad con Kim Jong Un, pasando por su relación con Madonna, sus divorcios de varias mujeres, sus noches de mambo y el desfile que celebró en la Quinta Avenida de Nueva York, vestido de novia ante miles de fans. El propio Rodman se encarga de explicarlo todo en una larga entrevista que vehicula la narración, en la que exhibe una mezcla de confusión y arrepentimiento, y asimismo el metraje combina abundante material con opiniones de familiares, exentrenadores y viejos compañeros de equipo. La vida del astro ha sido tan ajetreada que el documental no necesita hacer alardes creativos para resultar absorbente. 

Víctima de acoso

La infancia de Rodman, se nos explica desde el principio, es un factor determinante para entender todo lo que vino después. Patológicamente introvertido, Dennis creció en uno de los barrios más pobres de Dallas, marcado por una madre excesivamente exigente, un padre ausente y el acoso del que era víctima en la escuela. Sus coqueteos con el crimen -lo pillaron robando unos relojes- y la indigencia habrían sellado su destino de no ser porque en solo un año, con 19 cumplidos, creció los 30 centímetros que necesitaba para garantizarse un futuro en el baloncesto. 

Sus años en la plantilla de los Pistons le proporcionaron sus primeros triunfos pero también, llegado el momento, lo sumieron en la depresión. Increíblemente inmaduro para su edad, Rodman no supo digerir que aquel equipo en el que se sentía como en familia en realidad era un negocio, y cuando descubrió que el entrenador Chuck Daly dejaba la plantilla decidió volarse la cabeza de un disparo dentro de su coche. "No estaba tratando de llamar la atención", recuerda en la película. "Me sentía abandonado, y quería acabar con todo". Si no lo logró es porque aquella noche de 1993 decidió escuchar un par de canciones de Pearl Jam antes de apretar el gatillo, y se quedó dormido.    

Visibilidad gay

Aquella crisis dio lugar a una inexplicable reinvención. El niño tímido se llenó el cuerpo de tatuajes y la cara de 'piercings' y se tiñó el pelo de rubio platino, y luego de rosa, y de verde y hasta a topos. Empezó a salir con la reina del pop, y solo unos días después declaró que habían roto a causa de su negativa a dejarla embarazada. Se hizo asiduo a los bares de ambiente y le cogió el gusto a vestirse como una 'drag queen'. "Yo di visibilidad a la comunidad gay en el mundo del deporte", asegura en el documental. "Nadie me ha valorado nunca por eso, aunque me da igual".

A lo largo del metraje, la atmósfera carnavalesca de la que vemos rodearse a Rodman sugiere que lo hacía todo por diversión, pero lo cierto es que en su rostro se dibuja un gesto permanente de extenuación y dolor. Sorprendentemente, los excesos de alcohol, drogas y hedonismo no repercutieron en su juego. "Yo estaba a su lado en la pista y veía cómo lo daba todo, pero también sabía el estilo de vida que llevaba y por eso pensaba que no llegaría a cumplir los 40", recuerda en una escena Michael Jordan, compañero de Rodman en los Bulls. Isaiah Thomas, que fue su capitán y buen amigo en los Pistons, rompe a llorar frente a cámara mientras explica que "la vida que llevaba no le daba el amor incondicional que él buscaba. Dennis en realidad estaba buscando socorro, y no había nadie a su lado para ayudarlo".

Mal padre

Que nadie espere de la película más hondura psicológica que esa. Su protagonista en ningún momento deja de ser un enigma ni para el espectador ni probablemente para sí mismo, alguien ansioso por expresar su propia individualidad pero incapaz de entenderla. Solo parece abrir su corazón realmente al hablar de sus hijos, y de cómo los abandonó igual que su progenitor lo había abandonado a él. "A veces me engaño y me digo que soy un buen padre, pero luego me siento y empiezo a darme puñetazos, porque no hago más que mentirme".

'Para lo bueno y para lo malo' culmina con el que probablemente sea el episodio más sorprendente hasta la fecha de una vida llena de sorpresas: la relación de Rodman con el líder norcoreano Kim Jong-un, al que visitó varias veces a principios de esta década. Al parecer la primera de ellas tuvo lugar porque el agente del exjugador no conocía la diferencia entre Corea del Norte y Corea del Sur, pero lo más extraño del asunto no es eso, ni que al parecer Rodman estuviera borracho durante varias de las entrevistas con el dictador, ni siquiera que se considere responsable de los recientes acercamientos diplomáticos entre Wasghington y Pyongyang. Lo más asombroso es que, una vez sobrio, sigue llamando a Jong-un "mi amigo para siempre". Quizá, después de todo, haya conseguido finalmente el amor que tanto ansiaba.