24 oct 2020

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SELECCIÓN MUSICAL

Siete canciones inolvidables de Luis Eduardo Aute

Elena Hevia

Luis Eduardo Aute, en una imagen promocional del 2007

Luis Eduardo Aute, en una imagen promocional del 2007

Rosas en el mar (1967)

Fue una de las canciones que dio a conocer más masivamente a su autor, especialmente por la versión de la futura eurovisiva Massiel. Un año más tarde también la cantaría el propio Aute. ‘Rosas en el mar’ como ‘Aleluya nº 1’, otra canción de esa época, fueron vibrantes himnos de combate social criptografiados y en concreto la primera, un escondido elogio a la revolución cubana.

Las cuatro y diez (1973)

Una de las más bellas baladas intimistas del autor y una canción que vale lo que una novela. El recuerdo del amor juvenil, con el elemento cinéfilo y James Dean en ‘Al este del Edén’, de unos amantes ya maduros que contraponen la realidad del presente a las ilusiones ya perdidas del pasado.

Al alba (1976)

La cima de Luis Eduardo Aute y una melodía absolutamente sobrecogedora que, sin embargo, popularizó Rosa León.  Cómo conseguir que una canción de amor sea a la vez un tema político y un canto de esperanza idealista. Su dramatismo tiene sus raíces en el momento en que se compuso, el 27 de septiembre de 1975, fecha de las últimas ejecuciones del franquismo.

Pasaba por aquí (1978)

Antes de que se inventaran los móviles y los smatphones, hacerse el encontradizo era un posible brecha para volver a hablar con aquella con la que rompimos. Otra preciosa balada de desamor en la que vuelve a brillar la habilidad de Aute para crear atmósferas cercanas, cotidianas y posibles.

Una de dos (1984)

Vale, eso de cambiar a una mujer de 30 por dos de 15, puede despertar las iras de los más literales, pero a poco que se penetre en el desenfado de esta canción, es fácil darse cuenta de que el narrador de la misma, no el propio Aute, está tratando de quitarle hierro a la situación, riéndose de la posesión masculina para lo que sugiere que “entre los tres nos organizamos, si puede ser”.

Sin tu latido  (1984)

“Qué terriblemente absurdo es estar vivo”. La materia poética del cantautor se afila con esta canción publicada en el álbum ‘Cuerpo a cuerpo’. En 1994 volvió a grabarla en el disco ‘Mano a mano’ junto a Silvio Rodríguez.

Slowly (1992 )

Una canción delicada, cargada de sensualidad y 'swing' con el que el cantautor demostró que no era un creador del pasado, sino que tenía capacidad suficiente para reinventarse una y otra vez. Un tema que se escucha con el mismo estado de ánimo con el que vemos una comedia romántica inteligente.