29 sep 2020

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RECITAL EN LA RED

Estopa reúne a 175.000 fans: "Volveremos cuando abran los bares"

Los hermanos Muñoz cantaron nueve canciones, bromearon con sus seguidores y jugaron con los filtros de Instagram en su concierto en 'streaming', que dedicaron a los profesionales de la sanidad

Jordi Bianciotto

Estopa, en una imagen de su Instagram que anunciaba el concierto.

Estopa, en una imagen de su Instagram que anunciaba el concierto.

Cada uno en su casa, porque, aunque a muchos les sorprenda, no viven juntos sino con sus respectivas familias, y sirviéndose de sendos móviles. “¡En casa del cantante, micro de palo!”, bromeó Jose cuando el directo de Instagram comenzó a correr, observando a su hermano David desde la mitad superior de la pantalla. “Esto es bastante nuevo para nosotros, perdonad que flipemos con los filtros”, añadió mientras multiplicaba su imagen y veía a David rodeado de corazones. “Esto es una gilipollez, ¡pero mola!”.

El “concierto casero” de Estopa, así lo calificó Jose, ejecutado a puerta cerrada (o a “Porta Cerrada”, añadió David en alusión al festival ampurdanés), comenzó con los señores artistas haciéndose suya la tecnología y celebrando el encuentro virtual. “Es la primera vez que estamos tanto tiempo separados”, confesaron. Primer mensaje para levantar la moral. “Esto pasará y vamos a superarlo con el mejor sentido del humor posible”, señaló David. Y después de dedicar el recital “a todos los sanitarios y la gente que está ahí luchando”, arrancaron con ‘Despertar’, de su último disco, ‘Fuego’.

Aplausos mutuos

La latencia, el retraso con el que a cada uno le llegaba el sonido del otro, imposibilitaba que ambos cantaran y tocaran a la vez, y fueron alternándose canciones: ‘Ya no me acuerdo’, como siempre a cargo de Jose; ‘Mi cama’, rescate de la maqueta originaria, por parte de David. Y a partir de ‘Tu calorro’, repartiéndose estrofas. Entre tema y tema, tan pronto podían emprender una disertación sobre la ‘gripe española’ (“que fue en Estados Unidos, durante la Primera Guerra Mundial”, ilustró David) como ensayar trabalenguas (decir “Café Japón” rápido y muchas veces seguidas) o seguir explorando los filtros, sobre todo Jose: con la cabeza en llamas, unicejo o con gafas de espejo. A David se les escapó la risa en alguna canción ante semejantes visiones. “¡Perdón, perdón!”. Los aplausos se los tuvieron que dedicar a ellos mismos, aunque no paraba al reguero de mensajes a pie de pantalla.

Informaron que están “intentando reubicar” los conciertos de abril y mayo, como los de Granada y Sevilla, y que las mismas entradas serán válidas. El regreso se concretará “cuando abran los bares”, aventuró Jose. Siguieron con ‘Cuando cae la luna’, ‘Los globos’ y ‘Vuelvo a las andadas’ y, atendiendo a las peticiones, ‘Demonios’ y ‘Como Camarón’ como despedida. Buen humor, el contador trepando hasta las 175.000 visitas, y un llamamiento alentador como despedida. “Todo mejorará y volveremos a ser los que éramos, y a vivir como vivíamos, y a darnos abrazos”, deseó David. “Querida gente, hay que resistir”.