28 oct 2020

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En tu salón

Cultura de cuarentena: Pearl Jam, un rock rearmado

La música en directo se congela, pero la grabada resiste: una banda de rock clásica lanzará este viernes un disco, 'Gigaton', a la altura del momento

Jordi Bianciotto

Eddie Vedder, en el concierto de Pearl Jam en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en julio pasado.

Eddie Vedder, en el concierto de Pearl Jam en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en julio pasado. / FERRAN SENDRA

Hay un tipo de sacudida física, emocional e intelectual, todo a la vez, que ha sido siempre parte del patrimonio del rock’n’roll, esa música cuya vigencia hace tiempo que ponemos en duda. La tradición de Bob Dylan, Neil Young, Bruce Springsteen... Y de The Clash, y Nirvana, y PJ Harvey. Algo de todo ello resurge en un disco que saldrá a la venta este viernes, el nuevo de Pearl Jam, una banda de rock de la vieja escuela, hija de la angustia (un poco sobreactuada) del grunge de los años 90. Música que se quiere comprometida con su tiempo, y que el destino ha conminado a ver la luz en este momento inaudito.

Sí, los planes de lanzamientos discográficos siguen vivos. Ya que la música en directo se apaga hasta nuevo aviso (aunque afloran en las pantallas los mini-conciertos desde la cueva, para aplaudir en sincronizada soledad), la industria mantiene por ahora sus planes de novedades con el ‘streaming’ en el punto de mira. Así lo entienden las tres ‘majors’ (Sony, Universal, Warner) y las ‘indies’ con mayor estructura. El pasado viernes vieron la luz los álbumes de artistas como Morrissey o J Balvin, rock británico con pedigrí y música urbana de autor, y esta semana se mantiene en su sitio ‘Gigaton’, el primer disco de Pearl Jam en siete años.

Los viernes siguen existiendo

Los sucesivos viernes que están por venir (ese es el día acordado a escala mundial para los lanzamientos discográficos) reservan nuevos trabajos de artistas como The Strokes, Joe Satriani, Sufjan Stevens, Lady Gaga, Alanis Morissette, Dua Lipa o The 1975, por solo mencionar algunos nombres internacionales. “No podemos parar”, dicen unos y otros. Sí que han sido aplazados discos como los de Alicia Keys o Bunbury, pero procederán al goteo de ‘singles’. El regreso de Salvador Sobral con ‘Alma nuestra’, su primer trabajo íntegramente en castellano, dedicado al bolero, iba a salir en abril y ahora no tiene fecha, pero sí podemos paladear su delicado adelanto, la versión de ‘Tú me acostumbraste’.

Se intenta que la maquinaria siga su curso dentro de lo posible, y ahí está Pearl Jam, que en ‘Gigaton’ nos entrega una foto de las ansiedades globales pre-coronavirus, con dardos hacia la presidencia estadounidense (en ‘Quick escape’, suspirando por huir “a un lugar que Trump no haya jodido todavía”), loas a la insurgencia, guiños a los nativos americanos y metáforas emocionales sobre el cambio climático. El estado de salud del planeta es materia troncal desde su misma portada, que muestra una masa de hielo fundiéndose, la de Nordaustlandet, isla noruega deshabitada del océano Ártico. Una imagen del biólogo y fotógrafo Paul Nicklen sobre la que el nombre del grupo y el título del disco están impresos en una tipografía con trazos de encefalograma, transmitiendo fragilidad y emergencia.

En nuestra intimidad forzada de estos días resulta edificante dejarse alcanzar en positivo por algo más grande que nosotros; la poderosa ola de rock’n’roll airado y con poso de este álbum hecho por una banda de señores de cincuenta y tantos que ven todavía en este género una fuente de motivación y transformación. Disco musculoso y poético, con estampidas eléctricas, ‘tempos’ enrarecidos y algún que otro experimento. Material concebido antes que el fatídico bicho nos atacara, pero su inquietud de fondo es ahora aún más perceptible, multiplicada si cabe, a través de mensajes que son sondas de profundidad, como en esa canción titulada ‘Retrograde’, en la que Eddie Vedder advierte que “hará falta mucho más que el amor ordinario para levantar todo esto”.