30 mar 2020

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RING LITERARIO

Salman Rushdie contra John Updike

Un escritor pijo con cara del pollino de Shreck dice algo malo del equivalente literario del Sha de Persia. Este responde. Nadie sale herido (por desgracia)

Kiko Amat

Salman Rushdie y John Updike.

Salman Rushdie y John Updike.

Hay caras que nacieron para ser golpeadas, como la de Salman Rushdie. Su faz luce una perpetua expresión de "he escondido tu bolígrafo favorito entre mis nalgas, atrévete a recuperarlo". Mezcla mirada aviesa, esfuerzo defecatorio y acumulación de riqueza por métodos cuestionables. Rushdie es escritor, en teoría, aunque con el tiempo que pasa posando en portaditas, encamándose con supermodelos y ocultando plumas ajenas en el 'a-hole' no se entiende muy bien cuándo escribe. A Rushdie se le considera una mezcla de Tagore y Gandhi, solo porque nació en Bombay, su dermis es aceitunada y el ayatolá Jomeini le enchufó una fatua, pero en realidad Rushdie es pijo. Muy pijo. Pijo a niveles que ustedes, oh parias que leen EL PERIÓDICO, no pueden comprender. 

John Updike es otro pijo que escribió mil libros sobre adulterios de clase media. A veces lo camuflaba con terroristas, pero a mitad del libro se sacaban los pasamontañas y cometían adulterio. En el avión secuestrado, si no había más remedio. En una novela describía la polla del protagonista como "espada del amor", "alfanje de su hombría" o algún topicazo similar. En lugar de recibir otra espléndida fatua (Jomeini debería ser jurado de premios literarios) a Updike no pararon de lloverle galardones, posiblemente por parte de otros adúlteros de clase media. Updike también tenía una cara que exigía borrado de rasgos. Era el rostro de alguien que acababa de ventosear, queriendo, en un ascensor lleno, e iba a irse de rositas de ello.

Club de pijos

Updike y Rushdie se pelearon, aunque lo lógico hubiese sido que se aliasen en algún club de escritores sobrevalorados y asquerosamente pijos (CESAP). Updike levantó la mirada del hoyo 14 y, tras expeler un pedo dulzón y permitir que culparan al cadi, dijo "Por qué, oh por qué, Rushdie le ha puesto al protagonista de su última novela el nombre de Max Ophuls". 

Rushdie, que interrumpía su cópula con Cindy Crawford (tengo que actualizar el ranquin) porque se le estaba clavando el Pilot de Martin Amis en la próstata, respondió: "¿Por qué, oh, por qué? ¿Por qué no? Seguro que en Las Vegas hay un prostituto que se llama John Updike". Lo cual tiene su gracia. O no. Cindy se rio, al menos. El resto de palmeros y guardaespaldas que rodeaban su lecho también. Una lástima que entonces apareciese Updike con un bazuca y le reventase a Rushdie la sonrisita de realismo mágico poscoital. Por supuesto, no sucedió eso. Si siguen esta sección deberían saber que en las peleas entre escritores no pasa nunca nada. Pero soñar es gratis.