31 may 2020

Ir a contenido

ÓBITO

Muere Eduard Limónov, escritor e icono de la contracultura en Rusia

El polémico autor, uno de los más leídos en su país y fundador del partido La Otra Rusia, ha fallecido a los 77 años

Marc Marginedas

Edouard Limónov, en junio del 2019 en Madrid.

Edouard Limónov, en junio del 2019 en Madrid. / DAVID CASTRO

"No es un personaje de ficción; existe y yo lo conozco". Con estas palabras, el periodista francés Emmanuel Carrère presentaba hace ocho años a Eduard Limónov, el protagonista de una apasionante y galardonada novela biográfica escrita por él, e icono por excelencia de la contracultura en Rusia. Escritoragitador político, exiliadodisidente soviético y combatiente en las filas de los serbios durante la guerra de Bosnia, entre otras muchas facetas, Limónov, de 77 años, ha fallecido este martes en un hospital de Moscú, sin que se hayan dado a conocer las causas de su muerte.

La noticia fue anunciada por Serguéi Shargúnov, diputado del Partido Comunista. "Hasta el último momento estuvo consciente, hablaba; te podías escribir con él, permaneció con la mente clara", ha declarado Shargúnov a la agencia TASS. 'Otra Rusia', el partido político no reconocido legalmente que lideraba y cuyos jóvenes miembros le veneraban casi como una deidad, también ha anunciado el deceso en su página web.

Eduard Veniámovich Savenko -su nombre real- nació en 1943 en Dzerzhinsk, una ciudad de provincias rusa situada entre Moscú y Nizhni Nóvgorod, aunque se crió lejos, concretamente en Khárkov, Ucrania, entonces parte integrante de la URSS. Desde ya una edad muy temprana se movió con soltura en el mundo del hampa local, adoptó el nombre artístico de Limónov y empezó a escribir lo que definió como "mala poesía". Durante los años 60 se movió por los círculos artísticos y culturales de Moscú gracias a sus escritos, mientras de día realizaba trabajos de fortuna.

Emigración a EEUU

Ya en los años 70 emigró, en unas circunstancias no del todo explicadas, a EEUU. Se dice que la KGB, que seguía al dedillo su trayectoria, le ofreció dos opciones: o convertirse en un infiltrado, o salir del país. Al parecer, optó por lo segundo, y viajó a Nueva York en 1974 con su esposa Elena Schapova de la que se divorció al poco de llegar. Apátrida, y con muy poco dinero en el bolsillo, Eduard Limónov trabajó en una editorial rusa y frecuentó el mundo de la noche neoyorquino, que por aquel entonces giraba en torno a la discoteca Studio 54. Durante su estancia en EEUU llegó a la conclusión de que el KGB soviético o el FBI norteamericano eran muy similares en sus métodos represivos.

"No encontré la libertad para ser un opositor radical en el país que se llama a sí mismo de forma pomposa el 'líder del mundo', ni tampoco en el país que se presenta a sí mismo como el 'futuro de toda la humanidad'", llegó a afirmar. Durante este periodo, mantuvo una intensa actividad sexual, tanto con hombres como con mujeres. Pasó una etapa en París antes de regresar a su país de origen y recuperar la nacionalidad gracias al viento fresco de la perestroika de Mijail Gorbachov en 1991.

Fue durante la década de los 90, ya de vuelta en Rusia, cuando afloró con toda su fuerza el Limónov político. Fundó el Partido Nacional Bolchevique con figuras del movimiento punk.que acabó siendo ilegalizado en 1996 por diseminar "contenido inmoral". En el 2001 fue arrestado acusado de terrorismo e intento de revertir el orden constitucional, y condenado a cuatro años de cárcel. En su defensa salieron personajes como el ultranacionalista Vladímir Zhirinovski. Respaldó la causa de los serbios de Bosnia durante la guerra de Yugoslavia en los 90, participando en una patrulla de francotiradores que asediaban Sarajevo y vistando las lineas del frente con Radovan Karadzic, que acabó siendo condenado por crímenes de guerra.