30 mar 2020

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PRIMERA PERSONA

Limónov, príncipe del 'underground' soviético y rata mayor de Nueva York

La obra del fallecido escritor y personaje político es una crudísima y mitificadora autobiografía

Ramón Vendrell

Eduard Limónov, en Madrid, en junio del 2019.

Eduard Limónov, en Madrid, en junio del 2019. / DAVID CASTRO

Lo primero que hay que saber de Eduard Limónov es que hacía 'zapói'.  No se pillaba 'zapói', porque los 'zapói' no se pillan, sino que se hacen. Hacer 'zapói' en la época tardosoviética era agarrase un pedo descomunal, de días, como algo sagrado, e igual aparecer en un tren de mercancías en una provincia remota del imperio.

Y después volver.

Lo segundo que hay que saber de Limónov es que era un campeón del 'underground' soviético, en el que los poetas eran príncipes clandestinos a falta de 'rock stars'. Sus poemas circulaban de matute de Moscú a Leningrado y de Leningrado a Dzerzhinsk, la ciudad en la que nació Limónov en 1943. Con sus poemas se alzó Limónov como ídolo de una escena subterránea que hoy resulta alucinante, lecturas de poesía prohibida, pisos ocupados, 'zapói' y sexo bestia. 

Lo tercero que hay que saber de Limónov es que 'Limónov', la biografía exitosa y noveladísima de Emmanuel Carrère, quizá más Carrère que Limónov, no en balde la escribió un muy pagado de sí mismo aristócrata de la cultura francesa, es en efecto muy buena, pero que la obra de Limònov se basta y se sobra por sí sola para defenderse.

Por no hablar de su vida. ¿O es lo mismo, con un plus automitificador la obra?

Desnudo

Hablemos solo de 'Soy yo, Edichka', la memoria o diario o autoficción o cómo quieran los sabios llamarlo de su existencia en Nueva York como huido de la URSS. Probablemente nadie hubiera contado antes con tanta crudeza y honestidad una vida de sexo cutre pero sexo al fin y al cabo, homosexual y heterosexual, y de supervivencia urbanita, con todas sus humillaciones y recompensas miserables.

Si Céline se revuelca en mierda ante nosotros antes de pasar a la acción, para dejar claro de buenas a primeras que es chusma, purria, lo peor que subyace en el ser humano, Limónov hace lo mismo pero DESNUDO y todo el rato. Pícaro sin chistes, sátiro chulesco y buscavidas sin el más mínimo escrúpulo, sin olvidar su posterior deriva apologética de la vieja URSS de la que se piró, he aquí a un hombre que se ha expuesto en su obra como pocos.