02 jul 2020

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CULTURA EN CUARENTENA

El coronavirus aplaza Sant Jordi a antes de las vacaciones de verano

Ante la grave crisis provocada por el covid-19, el sector del libro reclama ayudas a las administraciones y alerta de que muchas pequeñas empresas están en peligro

Anna Abella

Libros y rosas en Sant Jordi 2019.

Libros y rosas en Sant Jordi 2019. / FERRAN NADEU

A falta de poco más de un mes para Sant Jordi, el coronavirus ha ganado la primera batalla al dragón. Tras casi una semana dando vueltas a la decisión de aplazar o no una ‘diada’ del libro que, ante la escalada de la alerta del covid-19, se veía a minuto que pasaba ya imposible de celebrar el 23 de abril de la forma habitual, con las tradicionales firmas de autores y la gente abarrotando las calles y los tenderetes llenos de libros, la Cambra del Llibre, formada por los gremios de libreros, editores, impresores y distribuidores de Catalunya, reunida esta tarde en Barcelona, ha tomado al fin una decisión: aplazar Sant Jordi y celebrarlo “antes de las vacaciones de verano, con paradas y firmas de autores en la calle”, en una fecha que se concretará más adelante y que estará en función de la evolución de la crisis.    

A diferencia de la Feria del Libro de Madrid, que ya la semana pasada anunció que aplazaba su celebración de mayo a octubre, el sector intentaba salvar una fecha para Sant Jordi para antes del verano y así ha sido. Pero, aunque llamativo, el cambio de día de la ‘diada’ es de hecho un daño colateral de la crisis sanitaria porque lo que más preocupa al sector es “la supervivencia de muchas de las pequeñas empresas que lo componen, porque muchas no podrán aguantar y pueden quedarse por el camino. Sant Jordi es la punta del iceberg del problema”, ha advertido a este diario Patrici Tixis, presidente del Gremi d’Editors de Catalunya. 

“El mundo del libro está sufriendo una de las crisis más graves y agudas de los últimos años que está afectando a toda la cadena de valor del sector”, han alertado el Gremi d’Editors, el Gremi de Llibreters, l’Associació d'Editors en Llengua Catalana, el Gremi de Distribuïdors de Publicacions y el Gremi de la Indústria y la Comunicació Gràfica. El 23 de abril equivale a un 15% de las ventas de todo el año; el 2019, la cifra de facturación fue de 22,16 millones de euros. Y, según las cifras que han estimado tras la reunión, si “las medidas de restricción de movimientos de las personas no se alargan más allá de Semana Santa”, podría “llegar a afectar un tercio de la facturación del año, equivalente a la actividad económica del cuatrimestre marzo-junio. Si a este impacto se añade “el efecto de la crisis en América Latina, que repercute en las exportaciones de los editores, la suma total se situaría en unos 200 millones de euros”. 

“La gente está muy preocupada. Es dramático para las pequeñas empresas que temen no poder aguantar esta crisis porque tienen compromisos de pagos a trabajadores, gastos fijos, alquileres, hipotecas, impuestos, etcétera, y de repente se les caen cuatro meses de los ingresos totales de un año”, señala Tixis.  

Ayuda de las Administraciones

El presidente de los editores catalanes también avisa de que serán necesarias fórmulas para cuando se levanten las medidas de restricción de movimiento y aperturas de comercios, para “lograr que la economía vuelva a arrancar, porque se necesitará tiempo. No estamos preparados para parar de golpe la actividad económica, como ha pasado”. Si las medidas sanitarias actuales se alargan más allá de mayo, la situación para el sector del libro puede ser dramática. “En junio se podrían afrontar ERTES (expedientes temporales de regulación de empleo), reducción de salarios… la situación es muy grave”, añade Tixis.”Las grandes y medianas empresas tendrán capacidad para aguantar un poco más, para trampear, pero no las pequeñas, que aunque facturen poco realizan muy buena labor”.

La Cambra del Llibre añade que ha trasladado a las distintas Administraciones un paquete de medidas para afrontar la situación, que, alertan, “pone en peligro la continuidad del ecosistema editorial”. Entre las medidas urgentes propuestas está la de afrontar la crisis de liquidez de muchas empresas que forman parte del tejido industrial del mundo del libro, primer sector cultural de Catalunya. También se ha planteado a la Generalitat que los 13 millones de euros previstos de más para cultura en los presupuestos del Govern se destinen directamente a paliar la crisis del coronavirus en el sector cultural. 

Además, la Cambra del Llibre ha pedido a las administraciones que, una vez temine la crisis sanitaria, se tomen medidas que ayuden a incentivar la lectura, a fomentar el acceso a las librerías, a ampliar las dotaciones para bibliotecas y a incrementar las ayudas a la internacionalización”. Según Tixis, han encontrado muy buena predisposición en cuidar al sector del libro, aunque esperan a su materialización.  

Aunque ahora mismo pensar que las autoridades sanitarias puedan levantar la prohibición de apertura de librerías para el 23 de abril es casi creer en un milagro, los gremios que aglutina la Cambra aseguran que “no renuncian” a poder celebrar un Sant Jordi ese día “redimensionado y adaptado a las circunstancias que pueda haber en ese momento”. Eso sí, admiten que no sería posible organizarlo como viene siendo tradicional, con los tenderetes de libros y firmas en las calles. Al margen de cuál sea la situación el próximo 23 de abril, han acordado su celebración de la forma habitual para antes de las vacaciones de verano. 

Las medidas tomadas este martes por la Cambra han contado con la “unidad y unanimidad” de todo el sector. “Sabemos que esto tenemos que pasarlo juntos y que para intentar salir de la crisis debemos seguir unidos”.