04 jun 2020

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PANDEMIA VÍRICA

Sant Jordi pende de un hilo por el coronavirus

La Feria del Libro de Madrid aplaza su celebración, prevista para finales de mayo, a octubre

La Cambra del Llibre estudiará la semana próxima qué alternativas se pueden establecer cara a la 'diada', que supone en torno al 15% de las ventas de libros del año

Elena Hevia

Una imagen de la librería La Central del Raval, este jueves.

Una imagen de la librería La Central del Raval, este jueves. / JORDI COTRINA

Con el anuncio este jueves del traslado de la Feria del Libro de Madrid, que debía celebrarse del 29 de mayo al 14 de junio, a octubre, en concreto del 2 al 18, la suspensión o aplazamiento de Sant Jordi es una posibilidad que se percibe cada vez más cercana. De momento, su organización, la Cambra del Llibre, que aglutina a editores, distribuidores y libreros, todavía no se ha reunido para tomar una decisión sobre el futuro del festejo cultural catalán más multitudinario. El primer encuentro para tomar esa decisión se hará el próximo martes. Pero es fácil imaginar que si la feria de Madrid, mucho más tardía que Sant Jordi, ha decidido no celebrarse en sus fechas habituales parece lógico que se tome una decisión similar respecto a la ‘diada’, fecha en la que los libreros catalanes facturan un 15% de las ventas de libros en catalán de todo el año -concretamente, el pasado año se facturaron 22,16 millones de euros-. ¿Habrá Sant Jordi? ¿Y si lo habrá en qué formato?

"Tenemos una lógica inquietud y queremos estudiar nuestra decisión con la cabeza fría", asegura Maria Carme Ferrer, presidenta del Gremi de Llibreters de Catalunya. Desde el Gremi d’Editors de Catalunya, Patrici Tixis, su presidente, asegura que la organización está estudiando diversos planes alternativos a los habituales puestos de libros en la calle y las firmas de los autores que convocan las habituales aglomeraciones ciudadanas. "Para la Feria del Libro de Madrid trasladar la celebración es más sencillo, pero Sant Jordi se celebra un día concreto y ese día no lo puedes tachar del calendario. Aunque si finalmente tenemos que decidirnos por hacer una fiesta en julio, por decir algo, pues lo haremos". También estima que el anuncio de esa decisión respecto a la celebración no puede ir mucho más allá de unos 10 días "porque los libreros tienen que saber a qué atenerse".

Marzo es para los libreros el mes en el que se realizan las compras de todos los estocs que se prevé vender en Sant Jordi -el año pasado fueron 1,6 millones de ejemplares- y, según asegura Farré, las adquisiciones hasta el pasado miércoles se estaban haciendo en la misma medida que en años anteriores. Lo corroboran un buen número de libreros. Pero eso no invalida que los libreros catalanes contemplen el futuro con una creciente zozobra. Porque las circunstancias y las indicaciones se acentúan de un momento para otro.

 "A mí, lo que no puedo controlar, no me preocupa", asegura Xavier Vidal, de la librería del Poblenou Nollegiu. Quizá por eso se dedique a pensar en escenarios posibles, entre ellos, es evidente, un Sant Jordi sin presencia de autores, ya sea foráneos o locales, y por eso mismo sin firmas: "Caso de que la Generalitat prohíba los puestos en la calle, dudo que finalmente nos obligue a cerrar las librerías. Así que haríamos lo que hacemos siempre, vender los libros en nuestro locales". Otro librero, Eric del Arco, de Documenta, también ha empezado a imaginar ese día: con dispensadores de geles antisépticos en la tienda y ‘seguratas’ que no dejen entrar más de 20 personas. Ese sería el mejor de los casos, un Sant Jordi en el interior de las librerías. Otra cosa es que se suspenda totalmente y se cierren las librerías: "Pero eso implica otros problemas -admite Del Arco- . ¿También se cerrarán los grandes supermercados que venden libros? Lo dudo".

Otro modelo

Todo esto parecería indicar que si llega a celebrarse Sant Jordi, el nuevo modelo, más reducido, más recluido  o más extenso en el tiempo, podría ser sustancialmente diferente, e incluso más atractivo, todo va a gustos: "Para mí sería ideal que Sant Jordi se ampliara a una semana o incluso a un mes, con lo que se escalonaría el número de compradores. De hecho, con coronavirus o sin él, llevo años reclamando ese modelo", asegura Vidal que, haciendo de tripas corazón, ve en ello una oportunidad para las librerías de barrio y por lo tanto de proximidad.

De momento, es difícil saber exactamente en qué medida el coronavirus puede afectar no ya a Sant Jordi, sino sencillamente en las ventas de libros de los próximos días, que se supone pueden sufrir una caída importante pero para eso se necesita un periodo de 15 días a fin de valorar cuantitativamente el impacto. En las redes sociales, un activista de las librerías como el escritor Jorge Carrión, autor del libro ‘Contra Amazon’, ha recordado a los lectores en su Twitter que se pueden comprar libros en internet en decenas de webs y en librerías de toda España. "Apoya a trabajadores como tú y no a corporaciones como Amazon".

¿Podría hacerse Sant Jordi en septiembre, coincidiendo con el 11 de septiembre, lo que abundaría en el carácter catalanista que siempre ha tenido la fecha? Todo es posible. Nada se descarta de momento. También es cierto que muchas de las novedades que están apareciendo cara a la fiesta primaveral ya no serán tan novedosas pasado el verano. Pero si en esas fechas hemos sido capaces de quitarnos el coronavirus de encima a quién va a importarle.