REAPARICIÓN DE LA CANTAUTORA DE VIC

Núria Graham: "'Marjorie' no es mi disco de madurez: ¡aún tengo que hacer muchos!"

La cantante y compositora se crece en su tercer álbum con un cancionero pop reflexivo con referencias a sus raíces familiares irlandesas que presenta este jueves en Apolo

Núria Graham, esta semana.

Núria Graham, esta semana. / JORDI COTRINA

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Jordi Bianciotto

La campiña verde y húmeda del Finisterre irlandés, cara a cara con el océano encrespado, y la puesta de sol fundiéndose con las cruces del cementerio que nos hablan de los antepasados: es el paisaje que envuelve el vídeo de ‘Connemara’, la canción que nos avisa de la mezcla de melancolía y trascendencia que respira ‘Marjorie’, el nuevo álbum de Núria Graham. Obra de canciones reflexivas que no dejan de ser pop en estado de gracia, y que la cantante y compositora de Vic estrena este jueves en Apolo, en el festival Guitar BCN.

Connemara es una región de los confines de Irlanda, el país de su padre, que le evoca hondos recuerdos familiares. Paraje un poco salvaje, de casas desperdigadas, al que a varias generaciones de ‘grahams’ (con sede en Dublín, en la costa este) les ha gustado ir de vacaciones. "Es como nuestra casa espiritual, y en los últimos años he ido más a menudo, a veces sola, para visitar a mi tía y conocer más a la gente de allí", explica Núria Graham, que se siente atraída por ese panorama natural "precioso y un poco trágico". Un lugar en el que es fácil sentirse "sobrepasado", "vulnerable" y en disposición de "relativizar la vida y la muerte".

Fumando (y esperando)

‘Marjorie’ no es un disco sobre Irlanda, pero sí que desprende un poso "muy familiar", simbolizado por la canción que le da título y que apunta a la abuela que no conoció. Se la imagina, como le han contado, fumando junto a la ventana, esperando que su marido volviera del pub. "A partir de ahí, hablo del amor romántico y de la dependencia que puede crearse respecto a otra persona", señala. Con cierto fatalismo, ya que la letra dice: "Parece que comentemos los mismos errores".

En ‘Hazel’ se fija en la "vida de bar" de los habitantes de la región y en una chica real de su edad. "Podemos ser parecidas pero nuestras vidas son tan distintas". Esta canción incorpora el estribillo de una canción llamada ‘Always blue’ que compuso su tío, Niall Graham, músico que llegó a grabar un álbum. "Le mandó este tema a la discográfica y le dijeron que les gustaba la tonada, pero que debía rehacer las otras partes", relata. "Él dijo que no podía hacerlo, y ahora ha flipado viendo que yo he acabado haciendo lo que le pedían". No es la única idea prestada: ‘Toilet chronicles’ retoma la línea melódica de ‘Amor de garrafa’, de los osonenses Power Burkas. "Una canción que habla de mí, de mi relación con Marcel [Pujols]", revela. "La letra no es una traducción, sino una respuesta. Habla del amor hacia mi expareja, muy puro".

Vivir para poder escribir

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‘Marjorie’ es la tercera estación (cuarta si contamos el muy temprano epé ‘First tracks’, 2013) de un camino que sigue yendo hacia arriba. Primero, en materia de textos. "Cuando comenzaba a hacer canciones escribía sobre cosas que todavía no me habían pasado", reflexiona. Y luego, en lenguaje musical, mimando un pop diáfano y con poso, cocinado por un equipo de confianza (Jordi Casadesús a la producción), y tras someter su cancionero a severas cribas. "Escribo muchas canciones, y pueden irse a la basura o quedarse a esperar otro momento".

O bien acabar alimentando otras voces. Núria Graham valora "el oficio de sentarte al piano cada día para componer, como hacían Carole King, Laura Nyro o Burt Bacharach". En este último pensó cuando compuso ‘Nadie podría hacerlo’, que grabó Amaia, al igual que esa otra llamada ‘Porque apareciste’. Trabajar con la 'extriunfita' le ha dado "margen para observar", desliza. No tiene "ningún prejuicio" respecto a la composición por encargo, y ha debutado como productora con el grupo Junco y Mimbre. Ve la música como una ocupación "a largo plazo", sin prisas. Y con 23 años espera que no se salude ‘Marjorie’ como su "disco de madurez", suspira. "¡Aún tengo que hacer muchos!".