10 abr 2020

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CRÍTICA DE CINE

'Queen & Slim': a la sombra de Bonnie y de Clyde

La ópera prima de Melina Matsoukas es una revisión afroamericana del clásico de Arthur Penn con poder visual y rítmico, pero carente de las dosis suficientes de tensión dramática

Nando Salvà

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Queen & Slim’.

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Queen & Slim ★★★

Dirección: Melina Matsoukas

Reparto: Daniel Kaluuya, Jodie Turner-Smith, Bokeem Woodbine, Chlöe Sevigny

Título original:  'Queen & Slim'

País: Estados Unidos

Duración: 132 minutos

Año: 2019

Género: Drama

Estreno: 21 de febrero del 2020

La ópera prima de Melina Matsoukas se muestra tan consciente de ser una versión afroamericana de 'Bonnie & Clyde' (1967) que sus protagonistas hasta llegan a ser descritos por un personaje secundario como “los Bonnie y Clyde negros”. Como el clásico de Arthur Penn, en efecto, recicla un arquetipo genuinamente americano -dos jóvenes amantes condenados que hacen kilómetros huyendo de la ley- y se nutre de la simpatía que de forma inmediata nos despiertan las parejas criminales que buscan la libertad.

Al principio de la película, la del título se halla en medio de una primera cita más bien desastrosa. De camino a casa, su coche es detenido por un policía blanco con ganas de bronca; alguien aprieta el gatillo, y la sangre corre. Y, como resultado, los jóvenes emprenden un viaje a través de varias fronteras estatales para evadir a sus captores mientras se cruzan con paisanos que o bien los ayudan o bien tratan de obstaculizarlos y se convierten en héroes populares. En el proceso, es cierto, se distinguen de sus modelos de varias maneras: ellos no quieren ese estatus ni aspiran a convertirse en símbolos de nada, evitan las armas, y su periplo no tiene nada de eufórico o celebratorio; en cambio, es la prueba de lo que la desigualdad racial enquistada en la sociedad americana obliga a hacer a la gente decente.

Mientras los observa, Matsoukas -conocida sobre todo gracias a sendos vídeos musicales de Beyoncé y Rihanna- muestra un gran interés en exhibir su habilidad especial para explotar el poder visual, rítmico e iconográfico de las imágenes; de hecho, se centra tanto en derrochar estilo que descuida la credibilidad. Así lo demuestra, de entrada, la retahíla de coincidencias en las que la trama se apoya llegado el momento. Y, pese a que la decisión inicial de Queen y Slim resulta convincente, posteriormente la película no logra justificar la sucesión de pintorescas paradas, interludios de baile y momentos de sexo apasionado que los fugitivos protagonizan en su camino; quizá pierdan el tiempo de esa manera porque no se sienten en verdadero peligro porque, después de todo, la película no genera dosis suficientes de tensión dramática para ello ni una verdadera sensación de amenaza.