08 abr 2020

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CRÍTICA

Jonas Brothers, adolescencia eterna en el Sant Jordi

El trío de New Jersey presumió de su colección de éxitos pop de ayer y hoy en su debut en Barcelona

Jordi Bianciotto

Jonas Brothers, en el Palau Sant Jordi.

Jonas Brothers, en el Palau Sant Jordi. / FERRAN SENDRA

Los Jonas Brothers dieron pie a un fenómeno pop adolescente hará una década, de la mano del Disney Channel y de algunas canciones con propiedades para trascender, aunque fuera solo un poco, y de alcanzar a un público adulto sensible al ‘hit’. Lo llamativo es que, en su regreso tras un parón de seis años, una eternidad en la escala ‘teenager’, se han encontrado con su público cerrando filas, al que no ofrecen tan solo ‘revival’ sino material nuevo y motivador, el del álbum ‘Happiness begins’, lanzado el pasado junio.

El trío llegó este lunes a Barcelona, donde actuaba por primera vez, con apetito acumulado, las baterías recargadas y luciendo material fresco (10 de las 21 canciones). Espectáculo rico en carisma fraternal, pasarelas, luces de colores, vídeo (macropantalla semicircular como telón de fondo) y estribillos saltarines, como el de ‘Rollercoaster’, la canción de apertura, que los hermanos cantaron montados en una plataforma que bajó del techo. El ‘show’ comenzó 23 minutos tarde, exactamente igual que en Madrid, y el Palau Sant Jordi no se llenó, aunque sus dos tercios de ocupación, muy femeninos y proveedores de intensos cánticos, valieron por un ‘sold out’.

Hermanos al cubo

Lo de Jonas Brothers es un asunto a tres bandas, pero se insinuó un cierto liderazgo del pequeño de la familia, Nick Jonas (27 años), que fue el que concentró más intervenciones solistas, con Joe y Kevin arropándole y birlándole momentos de foco. Pero se diría que el trío es algo más que la suma de las partes, y que el atractivo de cada ‘brother’ crece cuando tiene al lado a los demás. Su menú musical, defendido con el apoyo de cinco instrumentistas y una corista, no tiene secretos: culto al estribillo resultón y una modulación muy suave de registros, del casi-reggae de ‘Only human’ al r’n’b sensual de ‘Used to be’ y el baladismo de ‘Hesitate’. Esta la cantaron desde el obligado escenario B, con guitarras acústicas, como ‘Gotta find you’, tema que Joe Jonas grabó en la banda sonora de ‘Camp rock’, en tiempos de Disney.

Nick ahondó en la pista negra con la notable ‘Jealousy’, camino de otra carta propicia, la juguetona ‘Cake by the ocean’, que instauró la fiesta en el lugar con la aparición de unos muñecos hinchables que harían feliz a Mika. Éxitos pretéritos acumulados en el tramo final, algunos de ellos agrupados en un ‘medley’, coronados por un ‘Burnin’ up’ envuelto en llamas y un logro reciente, ‘Sucker’, dándonos a entender que la adolescencia puede ser un estado mental del que uno disfrute eternamente.

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