28 mar 2020

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TOPONIMIA POP

Casi perdimos Detroit varias veces

La canción de Gil Scott-Heron 'We Almost Lost Detroit' se ha 'resignificado' con el tiempo

Lucía Lijtmaer

Una estampa de la decadente Detroit.

Una estampa de la decadente Detroit. / GETTY IMAGES / SPENCER PLATT

Hay tantas historias musicales sobre Detroit como calles en sus barrios. La ciudad automovilística, el corazón de la Motown, que unió para siempre los dos símbolos estadounidenses –coche y música– ha dado para innumerables leyendas y canciones.

Pero también la propia historia de la ciudad ha sido inmortalizada en diversas ocasiones. Quizá la más evidente por nombrarla directamente sea 'We Almost Lost Detroit', de Gil Scott-Heron, que comparte título con un libro de John G Fuller. La pérdida de la ciudad a la que alude no es cualquier batalla campal, sino el resultado del desastre nuclear de 1966 en la planta Enrico Fermi, cerca de Monroe, Michigan, de 1966.

Lo interesante de la canción es cómo se ha 'resignificado' con el tiempo, puesto que Detroit ha sido perdida varias veces. A raíz de su lento declive industrial después de los 80 y absolutamente acelerado en los 2000, Detroit se ha convertido en el sinónimo de la ciudad fantasma.

Recordemos la situación durante la última crisis económica e hipotecaria: Según 'Detroit News', en el 2013 la mitad de los propietarios de casas de la ciudad no pagaban impuestos porque habían abandonado sus propiedades. El estado de Michigan perdió la mitad de sus empleos dependientes de la industria en los últimos 10 años y su ciudad más poblada sigue encabezando las listas en lo que a violencia se refiere. El panorama es desolador: la ciudad que crecía más rápidamente en los años 30 ha pasado a ser la que más rápido pierde población: de 1.800.000 habitantes a mediados de siglo pasado ahora ha quedado reducida a 650.000.

La canción de Scott- Heron se pregunta: ¿cómo sobrevivir? Y la situación actual es la de una ciudad posapocalíptica, el escenario de una pandemia o de un ataque zombi. Los datos avalan la magnitud de esa sensación: en la última crisis, cada 20 minutos una familia abandonaba la ciudad. Casi perdimos Detroit, sí.