30 mar 2020

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BCNEGRA

Las máscaras de Boris Vian

Una mesa redonda recupera la faceta negra del autor de 'La espuma de los días' a los 100 años de su nacimiento

Elena Hevia

Boris Vian.

Boris Vian.

Qué mejor lugar para evocar al hiperactivo Boris Vian que un viejo cine como el Aribau, donde se desarrollan buena parte de las mesas redondas de BCNegra. Porque fue precisamente en una sala de cine de París donde el escritor sufrió la parada cardiaca que lo llevaría a la tumba mientras veía una terrible adaptación de una de sus novelas. Para hablar del que fue escritor, trompetista, poeta, letrista de canciones, crítico de jazz, ingeniero, actor, inventor, pintor, dramaturgo, director artístico de la firma Philips, coleccionista de automóviles, cantante y sátrapa del Colegio de Patafísica (un surrealismo burlón) se requería algo más que una hora de tiempo. Pero los contertulios, la escritora Núria Cadenes, el codirector de la revista ‘Ruta 66’ Alfred Crespo y el trompetista Raynald Colom, moderados por el especialista en el tema Manuel López-Poy, se quedaron apenas con una de sus facetas, la que le hizo vender más libros: sus cuatro novelas criminales escritas bajo el seudónimo de Vernon Sullivan: ‘Escupiré sobre vuestras tumbas’ (recientemente publicada en catalán por Comanegra), ‘Todos los muertos tienen la misma piel’, ‘Que se mueran los feos' y ‘Con las mujeres no hay manera’. Cuatro novelas salvajes y grotescas en su radicalidad, escrita la primera de ellas en apenas 15 días con la voluntad de ganar mucho dinero bajo la vieja fórmula de ‘épater le bourgeois’ a golpe de violencia insoportable. "Sin el Vian que escribía en los 40 no existiría Tarantino", asegura Raynald Colom, que equiparó la anarquía literaria de sus historias con la libertad jazzística de la improvisación y el free jazz.

Juego de máscaras 

Es difícil hacer una foto fija de un Vian -de quien el próximo marzo se celebrará el centenario de su nacimiento- que jamás se está quieto porque, como recordó Manuel López-Poy, la jugada de 'Escupiré…' es venderse a sí mismo como traductor de un autor afroamericano llamado Sullivan: "De hecho, inventó al primer escritor de novela negra  afroamericano antes de que lo hiciera Chester Himes". Este juego de máscaras les sirve para afirmar que es difícil desbrozar a la persona real del personaje bohemio y amante de las fiestas, del escritor cruel y el autor de 'El desertor', el himno antibelicista frente a la guerra de Argelia. Separar la realidad de la leyenda.

En este ejercicio de apariencias y dobles sentidos debe situarse también el juicio al que se le sometió, acusado de ‘violencia y pornografía’ tras la publicación de  'Escupiré …', que elevó sus ventas exponencialmente, así como el crimen -evocado por Cadenes- realizado según el modelo de la novela que acaparó las páginas de sucesos. "Cuando lo lees puede ser insoportable, pero no dudas un segundo que estás ante un genio", sentencia la escritora.