28 mar 2020

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CRÓNICA DE CONCIERTO

070 Shake, una voz y una visión con futuro

La cantante-rapera debutó en sala en Barcelona para presentar 'Modus vivendi', uno de los primeros grandes discos del año

Juan Manuel Freire

Danielle Balbuena, alias 070 Shake, en La [2] de Apolo.

Danielle Balbuena, alias 070 Shake, en La [2] de Apolo. / FERRAN SENDRA

Llenazo absoluto para el primer concierto en sala en Barcelona de Danielle Balbuena, alias 070 Shake, tras su paso por el último Primavera Sound. Hay motivo: esta cantante-rapera de Nueva Jersey atesora una de las voces más carismáticas e intensas que se hayan oído en los últimos años. También una de las visiones creativas más amplias, como demuestra en 'Modus vivendi', gran debut posgénero (es hip hop y pop y emocore y shoegaze y sonidos no identificados) que el sábado vino a presentar a La [2] de Apolo.

Balbuena forma parte desde el 2016 del círculo creativo y el sello (G.O.O.D. Music) de Kanye West. Durante la noche, se tiene a veces la sensación de estar oyendo a una reencarnación femenina del antiguo genio, o de la mejor versión del mismo: lo cantado y lo rapeado, lo negro y lo blanco, lo abstracto y lo directo, lo ruidoso y lo delicado, mezclados sin prejuicios ni obstáculos.

Algunas de las mejores producciones que dispara su DJ son, al menos en parte, obra de Mike Dean, colaborador habitual de West: la enorme 'Morrow', primer hito de la noche, se propulsa hacia la pista con una línea de bajo abrasiva propia del clásico 'My beautiful dark twisted fantasy'. 070 Shake ha reconocido también el influjo de Kid Cudi, cuyo flow perezoso pero poderoso marca temas como 'Microdosing' y 'Under the moon'.

Sirvan estas referencias para explicar, que no tratar de reducir, un talento profundamente original. Balbuena es imparable, bastante única, y a poco que sepa encauzar su talento y energía, nos dará grandes sensaciones en los próximos tiempos. Ya las dio el sábado, aunque por momentos su afán de interactuar con el público, de crear una conexión, se tradujera en discursos demasiado largos o esas clásicas fases de animación popular que pueden arruinar la dinámica de una canción. 'Honey', su himno hip-house con el colectivo 070, merecía mejor suerte.

Para el recuerdo, sea como sea, muchos otros momentos: una (esta sí) concentrada 'Guilty conscience' en la que Balbuena revela sus grandes maneras como baladista synth-pop; el doble guiño a su EP del 2018 'Glitter', con el gran tema titular y el fantástico emo-rap de 'Stranger'; la citada 'The pines', simplemente aplastante, o su aportación al 'Ghost town' de Kanye West, exhalada 'a cappella' después de aparentes problemas técnicos. La artista recompensó a sus fans por el abrupto final de fiesta con un inesperado sermón motivacional en Tres Chimeneas.