26 feb 2020

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EXPOSICIÓN EN BARCELONA

Tàpies: el ácido como cuchillo, el cuchillo como pincel

La Fundació Tàpies expone 17 grabados del artista que muestran su acercamiento innovador a la técnica así como su profunda espiritualidad

Mauricio Bernal

Antoni Tàpies preparando una plancha en Campins, en 1990.

Antoni Tàpies preparando una plancha en Campins, en 1990. / TONI TÀPIES BARBA

En el documental 'Tàpies', una coproducción de la BBC de Londres y TVE de Catalunya de 1990, aparece el artista catalán trabajando en la plancha de 'Espiral y pisada', uno de los 1.700 grabados que llevó a cabo desde que empezó a explorar la técnica en los años 40. Las imágenes registradas entonces ponen en evidencia el carácter subversivo que siempre tuvo su trabajo en este campo. Tàpies subvertía y experimentaba, exploraba, jugaba con técnicas distintas, con formatos que no son los habituales en el mundo del grabado. La descripción de su trabajo sobre aquella plancha es un ejemplo. "Sobre la plancha de cobre al fuego, el artista hace un grafismo con barniz, traza la silueta de su pie con un lápiz graso y espolvorea la superficie con resinas de colofonia utilizando un cedazo. El calor del fuego fija las resinas sobre la plancha para poder sumergirlas después en el ácido". Más que de un artista en pos de la santa estética, parece la descripción de un alquimista buscando la piedra filosofal.

'Gran tríptico', una de las obras expuestas. / CORTESÍA FUNDACIÓ TÀPIES

Tanto 'Espiral y pisada' como el documental forman parte de la nueva exposición de la Fundació Tàpies 'El ácido es mi cuchillo', sobre el trabajo del pintor en el terreno del grabado; en concreto, sobre su exploración de la técnica de la calcografía. Ni es una retrospectiva ni es una mirada exhaustiva, y su encanto deriva justamente de su especificidad: son 17 obras de un periodo corto y concreto, tres años, los comprendidos entre 1988 y 1990, en plena madurez del artista. Apuntar a una época tan definida permite no solo retratar en todo su esplendor esa capacidad de innovación, sino otra faceta de Tàpies que entonces estaba muy presente en su arte: la espiritualidad. De hecho, 'Art i espiritualitat', el discurso que pronunció el artista al ser investido Doctor Honoris Causa por la UB en 1988, ha sido recuperado para la ocasión como marco teórico de la exposición. Un texto en el que escribía que la humanidad debía "reencontrar el arte de la salud espiritual", y que el arte se había encontrado siempre "como pez en el agua en el mundo de la introspección espiritual".

Extraordinarias texturas

Subvertía el arte del grabado Tàpies porque exploraba y combinaba técnicas, y porque trabajaba en formatos que no eran para nada habituales: grabados de tres por dos metros, de dos por dos. Lo cual le obligaba a trabajar con dos o tres planchas, y dos o tres trozos de papel, que luego juntaba. Como le gustaba el juego, a veces enseñaba expresivamente las suturas. "Forzó la técnica y mostró nuevos caminos. Llevó la técnica al límite para sacar la máxima expresividad posible. Fue un innovador", dice la comisaria de la muestra, Núria Homs. Pero puede que lo que más llame la atención del visitante es que a simple vista los grabados de Tàpies no parecen grabados, sino pinturas originales, lo cual pertenece al orden de lo notable. "Conseguía las mismas texturas que conseguía con las pinturas sin tocar el papel", explica la comisaria. "No proponía una ruptura, sino una prolongación de su obra".

"Llevó la técnica al límite para sacar la máxima expresividad", dice la comisaria de la muestra, Núria Homs

No se puede reseñar esta exposición sin hacer un comentario al pie acerca del título, poético y magnífico: 'El ácido es mi cuchillo'. La expresión brotó de los labios del propio artista en una entrevista que concedió a Barbara Catoir en esos años 80. La frase entera decía: "Cuando sumerjo la plancha de cobre en una cubeta con ácido nítrico, en ese momento el ácido es mi cuchillo". No es otra cosa lo que retrata la exposición: a un artista maduro e impregnado de espiritualidad que se sirve del ácido como una corrosiva y versátil herramienta de creatividad. Abierta hasta el 24 de mayo.