04 jun 2020

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REACCIÓN A UNA DECISIÓN MUNICIPAL

El mundo del arte avala el portazo de Colau al Hermitage

El gremio de los galeristas, en cambio, lamenta la decisión y señala que "un equipamiento cultural siempre es bienvenido"

Mauricio Bernal

De izquierda a derecha, Judit Carrera, Marko Daniel, Ferran Barenblit y Mònica Ramon.

De izquierda a derecha, Judit Carrera, Marko Daniel, Ferran Barenblit y Mònica Ramon. / EL PERIÓDICO

La posibilidad, ahora más remota, de sumar un nuevo compañero de viaje, ¿generaba simpatía en los despachos de los museos de la ciudad o más bien era vista con desconfianza? No cabe duda de que lo segundo. Los directores de algunos de los más importantes centros barceloneses suscriben la decisión del ayuntamiento de cerrar las puertas al Hermitage –o al menos, de cerrarlas al proyecto tal y como estaba planteado– por lo que tiene de culturalmente juiciosa. Punto. Palabras más, palabras menos, todos parecen coincidir con el dictamen de Josep Ramoneda, el responsable del informe que valoró el contenido cultural del proyecto, cuando afirma que lo que Barcelona necesita es "potenciar, renovar y reafirmar el sistema cultural barcelonés con la complicidad de la ciudadanía". "Barcelona no necesita el Hermitage", apostillaba Ramoneda. Nadie en los despachos museísticos lo va a contradecir.

"Parece un proyecto con más vocación turística que otra cosa", dice la directora del CCCB, Judit Carrera

"Para mí, el Hermitage presentaba dudas muy serias sobre su proyecto cultural –dice la directora del CCCB, Judit Carrera–. La idea de una franquicia a la que le da igual estar aquí que allá no me gusta. Creo que los museos deben estar arraigados en el territorio y tener vocación pública en el sentido más amplio de la palabra: vocación de servicio al ciudadano y vocación de reflejar a la sociedad que los acoge". Carrera dice que tanto la discusión como la decisión sobre el Hermitage se producen en un momento clave en el que se debate si Barcelona, en un sentido general, se está convirtiendo en una ciudad de franquicias, "de modo que este tipo de museo confirmaría algo que va más allá de lo cultural, una tendencia más profunda". "Parece un proyecto con más vocación turística que otra cosa", añade. "Cuando tienes un proyecto cultural necesitas tener una idea. El modelo de franquicia es un modelo un poco antiguo en este sentido, que da prioridad a la arquitectura y el lugar estratégico por encima del contenido".

La definición de museo

Apuntan en la misma dirección las palabras del director del Macba, Ferran Barenblit, cuando afirma que es necesario "alejarse de un modelo de cultura como un espacio de mero entretenimiento que puede verse por igual en una ciudad u otra del planeta" (como el Hermitage), "en el que la audiencia asume un papel pasivo de receptor sin posibilidad de réplica". "En el momento actual –explica el responsable– de una Europa sometida a múltiples amenazas, es necesario desplegar espacios democratizadores e inclusivos, que permitan analizar y reflexionar sobre los conflictos y desafíos del presente". Aunque "sin conocer a fondo el proyecto", Barenblit recuerda la definición de "museo" según el Consejo Internacional de Museos, "una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone", para hacer notar, por contraste, que una franquicia del Hermitage tal vez no encaja en ella.

"Un equipamiento cultural siempre es bienvenido porque siempre enriquece", dice la directora del gremio de galeristas, Mònica Ramon

"Está claro que necesitamos más cultura para la gente de Barcelona y para los visitantes de todo el mundo –dice el director de la Fundació Joan Miró, Marko Daniel–, pero creo que estas experiencias deben venir del potencial y de la riqueza local". El responsable del museo de Montjuïc recuerda que Barcelona cuenta con un patrimonio artístico y cultural "de la liga de las primeras ciudades del mundo", y que "esto es lo que hay que desarrollar". "Mi postura personal es que el modelo de franquicias ya no tiene sentido globalmente, y que hay otras maneras de exponer la obra de un artista en otro contexto. Se puede hacer mucho más con proyectos de colaboración internacionales entre centros que con una sede permanente. Para mí es una estrategia más sostenible para compartir la cultura".

Se desmarcan de todo esto desde el Gremi de Galeries d’Art de Catalunya, cuya directora, Mònica Ramon, dice que "un equipamiento cultural siempre es bienvenido, porque siempre enriquece". "Desde el galerismo entendemos que un nuevo equipamiento cultural suma fuerzas con los ya existentes. Bienvenida la iniciativa privada, si realmente es privada y no van a tocar dineros públicos, de los que están muy necesitados los equipamientos de la ciudad". 

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