29 feb 2020

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NUEVA NOVELA DEL AUTOR DE 'L'HOME MANUSCRIT'

Baixauli: "Quien diga que no tiene ego miente. El problema es la vanidad"

El escritor de Sueca regresa con 'Ignot', donde desvela un mundo insólito de creadores fracasados y genios solitarios por descubrir

Anna Abella

Manuel Baixauli, este lunes en Barcelona. 

Manuel Baixauli, este lunes en Barcelona.  / JORGE GIL

En ‘Ignot’ (Periscopi) aparece una isla rodeada de agua o tinta negra, con fuegos y humos, restos de cosas por doquier y gente que deambula y espera no se sabe qué hasta que llega un barco, o un helicóptero, y se lleva a algunos, no se sabe dónde. Un lugar bajo el cual emerge “la punta de un iceberg de archivos”, el de ‘Masacres y genocidios’, el de ‘Accidentes absurdos’ y, el que más interesa a uno de los personajes, ‘Paperassa’: allí guardan montañas de escritos y libros inéditos menospreciados que no han interesado nunca a nadie más que a quien los escribió, puede que genios desconocidos y por descubrir, “ignotos”. Es una atmósfera onírica, inquietante y desconcertante para el lector, pero no para su creador, el pintor y escritor Manuel Baixauli (Sueca, 1963): “Me venía a la mente de forma recurrente cuando me iba a dormir y me sumergía en ella porque hacerlo me relajaba. La siento como un refugio, un espacio íntimo, familiar y entrañable donde estaba a gusto”.

“Soy un poco introvertido y rarito pero creo que soy normal, tengo familia y algo de vida social, pero en los libros transmito otra cosa, quizá porque en el arte sacas lo más profundo de ti”, admite uno de los autores más respetados en lengua catalana, que, como hizo en sus celebradas y premiadas ‘L’home manuscrit’ y ‘La cinquena planta’, puebla ‘Ignot’ de personajes masculinos, melancólicos y solitarios, sin amigos ni familia. “Son tres libros hermanos, con este he cerrado un círculo”. 

"A un escritor, el éxito puede llevarle a perder la radicalidad, la autenticidad, a caer en la comodidad, porque en seguida le encargan artículos y le invitan a cócteles y mesas redondas"

En El Molar, pequeño pueblo del Priorat que Baixauli frecuentó en varios encuentros literarios, halló una anécdota real que guardó en uno de sus "cajones mentales" y que ha usado en 'Ignot'. "Un empresario compró una mina de plomo para hacer un hotel pero murió junto a su mujer en un accidente de coche dejando un hijo de cinco años". Esa idea la mezcló con otra también real y surgió uno de los personajes, que compra 23 casas por media Europa porque le recuerdan a su esposa muerta. Por esos escenarios se mueven un crítico y descubridor de talentos, el Mestre (“buscando un físico algo repulsivo, desagradable y con muy mala leche me inspiré en Michel Houllebecq”), Mateu, pintor fracasado, Crisòstom, escritor desencantado, y algún genio literario ignoto. 

El fracasado

“El fracasado es mucho más atractivo que el que tiene éxito, que suele ser hortera y superficial”, señala Baixauli, que en la novela avisa de “la trampa del éxito”. “A un escritor, el éxito puede llevarle a perder la radicalidad, la autenticidad, a caer en la comodidad porque en seguida le encargan artículos, le invitan a cócteles y mesas redondas... Tenerlo fácil es peligroso. Creo que pasarlo mal, tener una herida, ser un zarandeado por algo, es un buen revulsivo para escribir. Como decía Freud, ‘soy un hombre afortunado, todo en esta vida me ha resultado difícil’”, opina quien fue víctima de un síndrome que le causó una parálisis total que le inspiró ‘La cinquena planta’. 

"Tenerlo fácil es peligroso. Pasarlo mal, tener una herida, ser un zarandeado por algo, es un buen revulsivo para escribir"

“El ego es necesario para hacer grandes cosas, quien diga que no tiene ego miente. El problema es caer en la vanidad -afirma-. Cuando uno se cree un genio está perdido porque es difícil escribir algo con humildad. Hay que ser humilde cuando se escribe. Cuesta creer que gente inteligente y con mucha cultura tenga tanta vanidad. No se dan cuenta de que se les come la dignidad. Uno debe ser consciente de su propia insignificancia”. 

Salinger y los autores esquivos

En el libro aparece un escritor que, como Salinger y Pynchon, se oculta y no se deja fotografiar ni entrevistar. “Es una crítica. Dicen que huyen de la fama pero el exigir un trato de excepcionalidad responde a un ego desmesurado. Si como dicen quieren pasar desapercibidos, la mejor manera de esconderse es la normalidad, ser uno más. Salinger era buen escritor pero no tanto como Faulkner. Tuvo mucho éxito con un libro pero no con el siguiente y fue cuando no lo tuvo que se escondió. ¿Resentimiento y mala leche? Son buenos para la literatura”. 

"Hay autores de gran talento que tras ganar el Nobel o el Sant Jordi solo han ido hacia abajo. Los premios son peligrosos"

En el libro, Baixauli tampoco se ‘muerde la pluma’ al hablar de premios “mafiados” cuando el Mestre rechaza firmar el acta de jurado del “premio de narrativa más importante del país que galardona a una de las ‘patums’ de la cultura local, un nombre consagrado que no se lo merece”, jurados que “no se han leído ni 2/3 de los originales” y premio que “sirve de búnker de una editorial para proteger sus intereses”. “¿Todo eso he escrito yo?”, sonríe el autor de ‘Espiral’. “Hay muchos autores que tenían gran talento y que con el éxito se han desvirtuado. Tras ganar el Nobel o el Sant Jordi solo han ido hacia abajo -lamenta sin dar nombres-. Lo digo habiendo tenido suerte con los premios (Premi Mallorca, Premi de la Crítica Catalana, el Ciutat d’Alzira, el Crexells…), pero uno debe ser crítico. Los premios son peligrosos. Al principio te solucionan 3 o 4 años de tu vida porque puedes dedicarte solo a escribir. Pero puedes caer en la dinámica peligrosa de escribir solo para presentarte a premios. El éxito son los lectores”. "Pero tras un éxito puedes caer en el olvido -asume realista-. Factores como la presencia pública o las conocimientos personales influyen, pero con el tiempo lo que queda es la solidez de la obra". 

Cambio de editorial

Baixauli, que gusta recordar que escribe desde Sueca, “la periferia de la periferia”, a una media hora de València y alejado del mundillo editorial, ha dejado Grup 62 y Proa para fichar por una editorial independiente. “El último libro ['Ningú no ens espera’], que eran artículos, no interesó a la dirección de Grup 62, que no lo veía viable, y lo publiqué ya en Periscopi. Para 'Ignot' tuve que decidir: Proa era consolidada y de mucho prestigio y Periscopi era la aventura. Y me atrajo más la aventura y la química literaria con su editor, Aniol Rafel”. Ya está armando, revela, una nueva novela. "Muy distinta, o eso creo".     

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