20 feb 2020

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ENTREVISTA

Angel Olsen: "Mi disco hacía saltar la aguja del plato"

La cantautora rock trae a Razzmatazz el visceral repertorio de 'All mirrors', mejor disco internacional del 2019 para EL PERIÓDICO

Juan Manuel Freire

Angel Olsen.

Angel Olsen.

La última vez que vimos a la cantautora folk-indie rock Angel Olsen en Barcelona fue con una gira de vuelta a los orígenes, sin banda, solo ella y su guitarra sobre el escenario. Su último disco iba a ser así: engañosamente simple, emocionalmente visceral. Pero 'All mirrors' acabó siendo toda una aventura de pop orquestal, sin dejar de ser, por otro lado, un alarde de emoción pura. Olsen presenta este disco arrebatador, el mejor internacional del 2019 según 'El Periódico', el domingo en Razzmatazz (21.00 h.). 

Este iba a ser un disco en baja fidelidad, pero ha acabado sonando casi más grande que la vida. ¿Qué pasó?

Hice ese disco en solitario también, pero de momento no lo publicaré. Quizá en el futuro. En el 2020 o el 2040. Todo fue bastante gradual: primero pensé que igual estaría bien incluir algunas cuerdas, solo en ciertas partes, pero poco a poco me fui dejando llevar y empecé a pensar en un disco mucho más grande. De todos modos, no sé hasta dónde puede crecer mi sonido. De hecho, tengo el plan de hacer otra gira en solitario dentro de poco. 

Ningún álbum suyo se parece realmente al anterior. ¿Cada disco es una reacción a lo que vino justo antes?

Entiendo lo que quiere decir. Quizá haya un poco de eso. Pero conozco mis discos tan a fondo que en todos veo la semilla de lo que vino luego. Por ejemplo, en mi opinión 'Pops' [la balada final de 'My woman', su disco del 2016] ya era como un puente hacia 'All mirrors'.

Es conocida por querer supervisar cada aspecto de su carrera y de su obra, pero parece que en esta ocasión ha delegado más responsabilidades a colaboradores. ¿Cómo ha cambiado su proceso creativo?

Estas canciones tienen muchas piezas y complejidades, y cada pieza iba llegando una a una. Era algo con lo que no contaba cuando me planteé hacer un disco más orquestal de lo habitual. Cada tema era un puzle. A veces, mi trabajo del día consistía, simplemente, en decidir dónde poner una pieza, como, que sé yo, el bajo. Otros días mi trabajo consistía en aprender a dejar marchar la versión original. Jerek [Bischoff; arreglista] sabía coger mis canciones y llevarlas a un lugar que yo nunca habría imaginado.  

¿Y le costó aprender a eso, a dejar marchar?

Fue un poco difícil en un primer momento. Al fin y al cabo, soy una control freak. A veces proponía algo a Jerek y él me miraba con cara extraña y decía: "¿En serio?". Tenía razón. ¡Sus ideas siempre eran mejores!

Ya estamos acostumbrados a la visceralidad en sus discos, pero 'All mirrors' es una catarsis casi constante. Llega al punto de recordar al 'Vulnicura' de Björk.

No estoy segura de haber llegado a escucharlo. Sí que ha quedado un disco bastante intenso. Jherek apostaba mucho por la textura y, sobre todo, por crear disonancias: que la voz tomara una dirección pero hubiera cosas extrañas pasando a su alrededor, como empujándola en otras direcciones. A mí esto al principio me trastocaba, no le veía sentido, pero ahora me siento muy a gusto dentro de temas así. El disco es tan intenso que prensar el vinilo fue una pesadilla. Tuvimos que hacer varias pruebas hasta dar con una mezcla que no hiciera saltar la aguja del plato.

Se está citando mucho el pop orquestal de los 60, con razón, creo, para hablar de este disco, pero usted pensaba más en los 80…

Era una cuestión visual y también compositiva. En aquella época había mucha música que no se ceñía a las estructuras rock clásicas, sino que divagaba mucho. Eso me atraía.

"No sé hasta dónde puede crecer mi sonido; planeo hacer pronto otra gira en solitario"

Hablemos un poco de las letras. Según parece, tratan sobre aceptar nuestro lado oscuro.

Como mínimo, admitirlo. Yo era una persona totalmente egoísta. Cuando me pasaban cosas malas, me resultaba fácil centrarme en ellas y usarlas como excusa para mi actitud. En el disco me enfrento a cosas malas que me han hecho, pero también a aspectos de mí misma que no me gustan.

Hasta hace poco pensaba dirigir sus propios clips, pero en este disco ha cedido esa labor a Ashley Connor, una directora de fotografía que últimamente está por doquier. Trabajó en el piloto de 'Ramy' o ese gran especial de la cómica Jenny Slate para Netflix.

Los vídeos de Ashley son increíbles. Lo he dejado en sus manos, pero al menos me deja estar presente durante el proceso de montaje. Quiero saber qué imágenes se usan y ella lo entiende. Ciertas imágenes pueden ser indisolubles de una carrera. Quiero que todas me gusten o me parezcan apropiadas.