EFEMÉRIDE DE UNA ESCUELA REFERENCIAL

J. A. Bayona, Roser Aguilar y Celia Giraldo, ayer y hoy de la ESCAC

EL PERIÓDICO reúne a los tres cineastas para comparar sus experiencias en una escuela de cine pionera que cumple 25 años

Roser Aguilar, Celia Giraldo y J. A. Bayona

Roser Aguilar, Celia Giraldo y J. A. Bayona / LAURA GUERRER

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

Escribe desde Barcelona

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La Filmoteca de Catalunya acoge, todos los jueves de este mes y el que viene, un ciclo de celebración de los recién cumplidos 25 (primeros) años de la ESCAC, o Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya. Fundada en 1994 por el cineasta Josep Maixenchs, la escuela ha sido toda una cantera de profesionales del cine, incluyendo un puñado de directores reconocidos que estas semanas recordarán sus primeras obras, cortas y/o largas, ante el público de la Sala Chomón.  

Este diario ha reunido a dos alumnos de la primera promoción de la escuela, Roser Aguilar y J. A. Bayona, con un nuevo valor como Celia Giraldo, autora del notable corto 'Te busco en todos' y seleccionada para desarrollar su primer largo en el seno del programa Ópera Prima de la ESCAC. El director de la escuela, Sergi Casamitjana, nos habla de Giraldo como "una joven brillante, con un gran talento, cuyo proyecto de largometraje ha despertado ya el interés de varias cadenas".

Ciclo de la ESCAC en la Filmoteca

Este jueves, Elena Trapé presentará 'Blog' en una sesión completada con el corto 'Vestido nuevo' de Sergi Pérez. El jueves, día 23, Nely Reguera recordará su corto 'Pablo' y 'María (y los demás)'. El día 30 se podrán ver el corto 'La última Polaroid' y el largo 'Tres dies amb la família', ambos de Mar Coll, que compartirá coloquio con su coguionista habitual Valentina Viso.

Hoy en día, el sello ESCAC es conocido, valorado y perseguido, pero Aguilar y Bayona fueron un poco conejillos de indias de un proyecto bastante aventurado. "En la propia escuela nos lo decían y lo asumimos", dice Aguilar, ganadora del premio de la crítica en Locarno en el 2007 con 'Lo mejor de mí'. "Para mí fue una apuesta a lo loco. En retrospectiva, siento que fuimos afortunados; nos presentamos unos trescientos [al Graduado Superior en Cine y Audiovisuales, primero que se impartía en toda España] y solo nos cogieron a unos cincuenta". Entre ellos estaban también directores como Kike Maíllo ('EVA') y Guillem Morales ('Los ojos de Julia'), el director de fotografía Óscar Faura o el montador Jaume Martí.

El grupo que se juntó fue diverso en muchos aspectos, empezando por la edad. (J. A.): "No había escuela de cine y apareció mucha gente que llevaba años y años esperando que la hubiera. Yo tuve la suerte de no haber podido entrar el año anterior en Comunicación Audiovisual por una décima, algo que agradeceré toda mi vida. La nota sí me daba para la ESCAC".

Misma pasión, diferente visión

Lo variopinto del grupo se extendía también a los intereses e influencias: mientras Bayona defendía a Spielberg a capa y espada, Aguilar señalaba la superioridad de Kieslowski. (J. A.): "Pero eso era lo bonito de ir a una escuela de cine. Los lunes por la mañana hacíamos campana, no íbamos a la primera clase, y hablábamos de las pelis que habíamos visto durante el fin de semana. Cada uno tenía sus propios mitos". (Roser): "También es verdad que de joven eres más radical. Con el tiempo, te vuelves más abierto y tolerante. Jota habrá visto ya mucho cine de autor, igual que yo he visto mucho cine comercial".  

Esa necesidad de optar entre lo autoral y lo popular es más rara entre los alumnos más jóvenes. Según Giraldo, en su generación "todos ven de todo" porque, a la vez, "quieren hacer de todo". Cuando ella entró en la ESCAC, sea como sea, tenía un referente claro entre los rostros de las viejas orlas: Mar Coll, su cine intimista a la vez crudo y sensible. "Recuerdo haber visto 'Tres dies amb la família' y conectar muchísimo; después, tuve la suerte de tener a Coll como profesora".

Aguilar y Bayona coinciden al señalar cuál fue la lección más importante que aprendieron estudiando allí. (J. A.): "Quitarte el miedo, perderle el miedo a la cámara". (Roser): "Perder el miedo a rodar. Éramos críticos unos con otros, además de autocríticos. Estábamos obsesionados en no dejar de mejorar".

Y después, el mundo real

Hoy en día, los (buenos) estudiantes surgidos de la ESCAC tienen casi asegurado un trabajo. Sobre todo en un momento como el actual, en el que las plataformas necesitan profesionales para dar forma a su contenido infinito; de ahí el éxodo a Madrid de tantos grandes técnicos. A finales de los 90, el paisaje era diferente. Bayona y Aguilar tardaron casi una década en estrenar sus primeros largos, 'El orfanato' y 'Lo mejor de mí', respectivamente, llegados a las salas comerciales con cinco meses de diferencia. (Aguilar): "Hubo un impasse de aprendizaje. Yo estuve trabajando como ayudante, en otros cargos, hasta que cogí la fuerza para tirar adelante. Al final la escuela participó en la producción de mi debut". 

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Por lo que explica Giraldo, ahora mismo la ESCAC es el mejor espacio de networking del mundo: "Te pone en contacto con mucha gente de la industria. Yo estoy trabajando [por ejemplo, codirigió el making-of de 'Vida perfecta'] gracias a contactos que he hecho en la ESCAC. Directamente estás ahí".

Sus próximos proyectos

Aguilar y Bayona siguen ahí. Lo próximo que veremos de ellos serán series: la primera ha dirigido episodios de 'Madres. Amor y vida', apuesta de Telecinco con equipo mayoritariamente femenino, mientras que el segundo se prepara para rodar en Nueva Zelanda los primeros episodios de 'El Señor de los Anillos', gran producción de Amazon que llegará seguramente en el 2021. Por su parte, Giraldo escribe una "comedia autoral y cruda" con influencias como, atención, 'Toni Erdmann' o 'Fuerza mayor': no es el peor camino.

Grandes antiguos alumnos de la ESCAC

Roser Aguilar. Debutó en el largo en el 2007 con “Lo mejor de mí”, ganadora del premio de la crítica y el Leopardo de Plata a la mejor actriz (Marian Álvarez) en Locarno. Diez años después, estrenó “Brava”, nominada a tres Gaudí. Forma parte del equipo de directoras de “Madres. Amor y vida”, junto con Juana Macías, Mar Olid y Abigail Schaaff.