21 feb 2020

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TOPONIMIA POP

Cuando Italia radicalizó las discotecas

Entre 1965 y 1975 se dio en Italia un fenómeno poco conocido fuera de sus fronteras: las discotecas se convirtieron en los espacios de experimentación de arquitectos recién salidos de la universidad

Lucía Lijtmaer

’Performance’ en la discoteca Space Electronic de Florencia, en 1969

’Performance’ en la discoteca Space Electronic de Florencia, en 1969

El aspecto resultaba curioso para un interior oscuro: el suelo estaba anegado de agua, y en distintos rincones se podía distinguir árboles y plantas de todo tipo. Es más, había parterres. Pedazos de tierra en los que crecían lechugas, coles y rabanitos. No era un invernadero, ni un instituto de botánica. Era una discoteca.

Entre 1965 y 1975 se dio en Italia un fenómeno poco conocido fuera de sus fronteras: las discotecas se convirtieron en los espacios de experimentación de arquitectos recién salidos de la universidad. Durante el auge de los movimientos sociales y políticos de 1968, formaron un movimiento llamado diseño radical, un episodio extraño y fascinante, en el que utilizaron sobre todo las discotecas como espacios de ensayo para nuevas ideas y formas de entender los espacios.

Space Electronic, en Florencia, y Piper Discotheque, en Turín, fueron los clubs más famosos. Hasta entonces, las discotecas en Italia eran muy conservadoras, espacios estratificados en los que no había música en vivo y la gente bailaba siempre en pareja. Estos arquitectos comenzaron a jugar con luces, espejos, y crearon estéticas poco comunes en el momento: Space Electronic estaba situada en una antigua fábrica de reparación de motores, y mantuvo en su decoración refrigeradores, y tambores de lavadora. También democratizaron las salas, creando espacios flexibles en las que se podía mover el escenario y tener diferentes actividades durante el día y la noche.

Tal es así que en esa sala durante el día se convertía en espacio para recitales de poesía, teatro o su propia escuela de arquitectura radical, en la que los estudiantes experimentaban con materiales e ideas, en colaboración con otros grupos de arquitectura, como Superstudio, UFO, Street Farmer y Ant Farm. De ahí, el jardín botánico en el que se llenó la discoteca de agua y plantas. Era el proyecto Vita, Morte e Miracoli dell’Architettura, que tuvo lugar en 1971.