07 jul 2020

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SECTOR EDITORIAL

Montse Ayats: "Los editores pedimos apoyo para impulsar lo que no podemos hacer solos"

La presidenta de la Associacio d'Editors en Llengua Catalana se lamenta de que el Plan de la Lectura de la Generalitat esté inactivo

Elena Hevia

La editora y presidenta de la Associació d’Editors en Llengua Catalana, en Barcelona.  

La editora y presidenta de la Associació d’Editors en Llengua Catalana, en Barcelona.   / XAVIER GONZÁLEZ

La presidenta de la Associació d’Editors en Llengua Catalana (AELC), Montse Ayats, conviene en que posiblemente el del libro quizá sea el menos damnificado de todos los sectores culturales de Catalunya, pero eso no basta. Las editoriales en catalán, cerca de un centenar, al igual que las del ámbito en castellano, sufrieron  la crisis con una gran virulencia y como estas ha logrado alcanzar un crecimiento pequeño pero constante -en el 2018 y a falta de que se establezcan las ventas del año pasado fue de un 0,5% respecto al 2017- sin apenas ayudas.  El ‘basta ya’ de Actua Cultura pidiendo a la Generalitat el 2% para el sector tiene unos acentos particulares por lo que respecta a la edición en catalán y la editora de Eumo conoce sus claves.  

¿Cuál sería la foto fija de la edición en catalán en estos momentos?

El panorama desde el punto de vista creativo es muy interesante y por lo que respecta a la producción y la cantidad de autores es óptimo. En los últimos tiempos los lectores pueden encontrar en las librerías tanto la traducción castellana como la catalana y en ocasiones una buena traducción en catalán hace que el libro se venda más en ese idioma. No se trata de rivalizar pero es una señal de que existe un lector preparado.

La proporción es que de cuatro lectores en Catalunya uno lo hace en catalán.

Sí, más o menos una ratio del 75%-25%. Podemos discutir largo y tendido si la inmersión lingüística se hizo bien o mal, pero lo cierto es que una escolarización en catalán desde los 80 ha dado como resultado lectores eficientes.

¿Cuál es el punto débil?

Tenemos buenos creadores y buenos lectores pero estos no siempre saben que existe esa oferta en catalán. Debemos lograr que cuando un lector esté entusiasmado encuentre lo que busca en la librería, así que hemos de ser muy eficientes, necesitamos un refuerzo en las librerías -quizá una discriminación positiva- y aunque tengamos un público reducido frente a la edición en castellano debemos ampliar ese margen, de ahí que nuestro trabajo debe tener en toda la cadena del libro un mayor apoyo institucional.

Hay quien desconfía de la cultura subvencionada.

Y nosotros, los primeros. No queremos depender de la administración. Ningún editor puede sentirse satisfecho solo con la ayuda pública y decir que eso le basta. Creo que en nuestro panorama cultural ha sido muy meritorio haber construido una industria y haber sobrevivido a golpe de voluntarismo en estos años de crisis. Está muy bien apoyar la creación pero detrás de ella debe haber una industria que la canalice. Lo que pedimos es apoyo para impulsar lo que solos no podemos hacer .

¿Cómo qué en concreto?

Hay carencias importantes. El cómic, por ejemplo, es un género en auge, pero en catalán está casi todo por hacer. Claro que queremos apostar por ello, pero necesitamos un empuje inicial de la Generalitat que no tenemos.

El libro en catalán tiene diversas ayudas como los préstamos reintegrables, el Servei d’Adquisició de Biblioteques más las ayudas a la producción.

Y están bien pero son insuficientes si queremos crear un espacio y una oferta. No puedo entender que la Generalitat prestara más ayudas antes de la crisis, en época de vacas gordas, que ahora que el sector tiene más dificultades. Es ahora cuando lo necesitamos más y no antes.

El Plan de la Lectura de la Generalitat está todavía por ponerse en marcha.

Es un plan de la etapa de Santi Vila. Está aprobado. Aunque hay quien dice que en realidad no se aprobó, que la letra pequeña decía otra cosa. Pero yo y muchos de mis colegas sí que nos lo creímos porque hubo presentaciones oficiales. Claro que la situación económica y las complejidades políticas han dificultado su ejecución pero si eres capaz de establecer unos compromisos también debes obligarte a cumplirlos. En el 2019 deberíamos haber tenido unos cinco o seis millones más de euros y no los hemos visto. Al principio de la crisis nos iba mejor.

¿Por qué la cultura no parece una prioridad para los políticos?

Quizá porque en el sector cultural se tardan años en conseguir logros y a los políticos les interesan más los resultados inmediatos, esos que quedan bien en los programas electorales. Una de las grandes asignaturas pendientes de los políticos es dejar de decir que se cree en la cultura y pasar a demostrarlo.

Habrá quien diga que se quejan ustedes demasiado.  

Pues yo creo que lo hacemos poco. El sector del libro factura el 60% de la cultura y solo tenemos un 9% de las subvenciones. El objetivo es generar una industria lo suficientemente autónoma como para no depender de la administración.