Ir a contenido

QUÉ HACER HOY EN BARCELONA

Últimos días para descubrir lo que esconde 'La tienda de los horrores'

En este musical, dirigido por Àngel Llàcer y Manu Guix, brillan especialmente las Sey Sisters y José Corbacho

Los temas son obra de Alan Menken, autor de muchas canciones Disney, y tienen aroma de los años 60

Eduardo de Vicente

Las Sey Sisters, Marc Pociello y, en medio, la planta Audrey II.

Las Sey Sisters, Marc Pociello y, en medio, la planta Audrey II. / NOSTROMO

Todo empezó en 1960, cuando el rey de la serie B, Roger Corman estrenó una película, The little shop of horrors, muy barata como casi todas las suyas (27.000 dólares), que fue rodada en su mayor parte en tan solo dos días y una noche con un reparto compuesto por desconocidos en el que figuraba la futura estrella Jack Nicholson interpretando a un masoquista. Tuvo una cierta repercusión, pero el fenómeno estalló cuando Broadway se fijó en ella y, en 1982, la convirtió en un musical.


   

Cuatro años después llegaría a las pantallas su versión cinematográfica que tuvo algún que otro problema, ya que debieron alterar el final porque no gustaba a la audiencia. Más tarde se editó en DVD el Director’s Cut con el desenlace previsto inicialmente. En 1987 llegó al teatro la versión catalana (La botiga dels horrors) dirigida por Joan Lluís Bozzo que contaba con un aliciente extra: la presencia de la intimidante voz de Constantino Romero como la malvada planta. Y todo ello nos lleva a la actualidad, cuando la obra, ahora dirigida por Àngel Llàcer y Manu Guix, regresa al Coliseum en versión castellana, aunque con un reparto y equipo técnico que la podría haber hecho perfectamente en catalán, y que agota sus días en esta sala, de la que se despide el 19 de enero.

Àngel Llàcer y Manu Guix dirigen este montaje. / ANA AMAT / ACN

La escenografía y las cantantes sorpresa

Su espectacular escenografía está dividida en tres niveles. En la inferior se muestra la destartalada floristería donde transcurre gran parte de la acción, unas escaleras conducen la segunda planta donde se encuentra la orquesta y un espacio que también utiliza el grupo para bailar y, en lo más alto, la pequeña habitación de Audrey, la protagonista, con ropa tendida. Hay unos bidones repartidos por la calle y todo nos hace pensar que nos encontramos en una zona humilde de una ciudad.


   

El prólogo nos hace fijarnos en la gran sorpresa del espectáculo, el trío de las Sey Sisters, que interpretan algo así como un coro griego que va narrando la historia. Eso sí, resulta algo postizo que las hagan fingir acento inglés cuando en realidad se trata de tres mujeres de origen ghanés nacidas en Osona y si tienen algún acento es catalán, idioma que hablan mejor que muchos. Downtown se abre con una espléndida introducción a cargo de Raquel Jezequel, una cantante emergente que brilló en Carrie: el musical y aquí está infrautilizada (cuentan que en la función especial de la noche de Fin de Año dejó boquiabierto al respetable con su talento). En ella se nos muestra la pobreza del barrio y nos presentan a los personajes principales.


   

Una planta con una alimentación especial

El señor Mushnik (el siempre entrañable Ferran Rañé) es el dueño del establecimiento que está en crisis, Seymour (Marc Pociello) es su ayudante, un joven torpe y tímido que está secretamente enamorado de su compañera Audrey (Diana Roig), una chica guapa pero algo boba e ingenua que sesea un poco. Seymour cree haber encontrado la solución para intentar salvar la floristería en declive exponiendo una extraña planta que ha hallado casualmente (durante un misterioso eclipse de sol como nos explican en Da-Doo) y piensa que puede atraer a la gente… y así es. Y decide llamarla Audrey II, en recuerdo de su amada.

Seymour descubre que Audrey II necesita sangre para crecer. / NOSTROMO

Pero Seymour tiene un problema y es que no consigue encontrar la forma de alimentarla y la planta no crece. Sin embargo, un accidente casual provoca que descubra que se nutre de sangre humana (Crece, sí). En Nunca sabes qué puede pasar, el tiempo ha transcurrido y el chico se está convirtiendo en una celebridad mientras Audrey sueña con una vida mejor (Lejos de aquí) desde su diminuto pisito y la tienda se ha renovado (Cerrado por reformas).

La pareja sueña con una vida mejor lejos de allí. / NOSTROMO

Corbacho brilla como el dentista sádico

La obra da un subidón con la aparición del novio de la joven, el sádico dentista Orin Scrivello, interpretado por el Steve Martin catalán, José Corbacho, un tipo detestable que aparece por la platea con su tupé cincuentero y su chupa roja. El cómico aprovecha su indudable capacidad de improvisación de la escuela de La Cubana para bromear con el público e introducir algunos chistes sobre la Barcelona actual, las bicicletas y los patinetes eléctricos. Nos repele pero al mismo tiempo nos atrae ya que nos hace reir y Corbacho tiene su oportunidad (y la aprovecha) para demostrar que también sabe cantar.

José Corbacho arranca las mayores carcajadas como el dentista. / NOSTROMO

Mushnik baila un tango con Seymour y, temeroso de que quiera marcharse en pleno éxito, decide adoptarlo mientras Audrey II empieza a crecer. Pero también se mueve, habla y pide desesperadamente comida (¡Dame!) y le ofrece una solución, que le entregue al machista odontólogo, lo que iniciará una espiral de violencia de consecuencias imprevisibles. La planta (con la voz de Manu Guix) se convierte en la principal protagonista de la función en este tramo final.

El veterano Ferran Rañé (centro) da vida al señor Mushnik. / NOSTROMO

Un desenlace con mensaje

Le seguirán el meritorio dúo romántico (Siento que Seymour) y las tenebrosas Hora de cenar y Soy el mal. El robaescenas Corbacho se transforma en diversos personajes cambiando de vestuario de forma vertiginosa para regocijo del público y el desenlace lleva a la reflexión sobre si todo está permitido para triunfar y nos alerta de no demos de comer a las plantas (como una metáfora de no alimentar al mal en cualquiera de sus formas). Una explosión de confeti y luces cierran el espectáculo.


   

En tan solo hora y media (mucho más corto que la mayoría de musicales y sin intermedio) nos ofrecen una historia pequeñita pero tan divertida como terrorífica. A ello contribuye poderosamente la potente partitura sesentera de Alan Menken (sí, el autor de las canciones de los últimos Disney de La sirenita a Enredados pasando por La bella y la bestia, Aladdin o El jorobado de Notre Dame). Un montaje que intenta contentar a todos con terror (muy light, para que no asuste a los niños), humor (Corbacho Superstar), grandes vocalistas como las Sey Sisters y unas canciones pegadizas y juguetonas. Puede ser un estupendo regalo de Reyes y quedan tan solo dos semanas para disfrutarlo antes… de que cierren la tienda. 

Las Sey Sisters interpretan a una especie de coro griego. / NOSTROMO

    


        item
    

    

        

'La tienda de los horrores'

Lugar: Teatre Coliseum (Granvia de les Corts Catalanes, 595).

Horarios: varios días y horarios diferentes hasta el 19 de enero.

Precio: de 16 a 43 euros.

Más información: www.grupbalana.com