27 feb 2020

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NOVEDAD EDITORIAL

María Moreno o cómo ser feminista en la dictadura argentina

La periodista es hoy una de las voces más respetadas de la crónica en su país

Publica los libros 'Panfleto. Erótica y feminismo' y 'Banco a la sombra'

Elena Hevia

La escritora y cronista argentina María Moreno. 

La escritora y cronista argentina María Moreno.  / MAITE CRUZ

"La crónica es aquello que ya no se publica", definía hace algunos años el gran periodista Martín Caparrós. Sea esto o no una exageración, lo cierto es que los cronistas latinoamericanos acostumbraron a dar sopas con honda al periodismo español, que tampoco tiene tantos espacios para explayarse. Entre las cronistas argentinas, y con el permiso de Leila Guerriero, tiene un lugar especial María Moreno, de quien Random House publica dos libros fundamentales para conocerla, ‘Panfleto. Erótica y feminismo’ y ‘Banco a la sombra’, que marcan dos de sus líneas narrativas más características, la crónica feminista guiada más por la intuición que por una ideología formal, y una mirada divertida y especial a la cotidianidad inmediata y quizá en un principio más nimia.

Suele decirse que cualquier periodista bien informado puede hacer un reportaje sobre la Luna pero difícilmente hará una crónica sobre ella, porque la crónica necesita, según los cánones, estar ahí, pisar ese suelo. En líneas generales, Moreno compra esa definición pero en ocasiones se la trae al pairo el dichoso ‘in situ’ (el estar ahí) y le preocupa muy poco si Ryszard Kapuszinski habló o no directamente con una fuente si el resultado y su visión suponen "el mejor y más verdadero relato sobre África jamás hecho". "Algunas de las mejores crónicas de José Martí sobre Estados Unidos las hizo fuera del país y leyendo los diarios de allí". Eso no quiere decir que Moreno no se haya pateado las geografías de las que habla, pero no le importa confesar las excepciones del pasado como haber escrito una ‘crónica’ sobre Venecia sin haber estado allí. "Soy consciente de que hoy, cuando todo funciona a golpe de verificación, no se podría hacer".

Periodismo como literatura 

A Moreno, que hoy tiene 72 años, la ficharon para trabajar en revistas argentinas que querían transitar por el modelo de literatura periodística acuñado por 'Newsweek'. Empezó en un momento especialmente duro para las mujeres periodistas, el de la dictadura, que la relegó a las páginas femeninas y aquel era un terreno que no parecía importarle a nadie, aunque se hablara de derechos femeninos, del divorcio, de la violencia doméstica, de la patria potestad compartida. "Eran artículos menores, vergonzantes, como para ganarse el pan, pero por el contrario nos daban una libertad enorme. Y lo mejor es que no todas las mujeres periodistas con las que trabajaba eran feministas, a muchas les daba vergüenza de trabajar en ese gueto hasta que finalmente ese gueto se convirtió en territorio".

En las páginas femeninas y en plena dictadura argentina María Moreno consiguió hablar de temas como la violencia doméstica, la patria potestad compartida y el divorcio

Ese tanteo del principio se volvió más ambicioso, complejo y tremendamente radical con los años. No poco revuelo levantó el artículo que consideraba el ano y la sodomía como una "metáfora constitutiva de la política argentina" , vinculándolo a un análisis 'queer'. La gente bien bonaerense se rasgó las vestiduras. "Mantuve el apellido de mi exmarido porque es de familia patricia y me parecía más transgresor firmar así. Hoy creo que lo hice por una especie de venganza personal hacia él", dice divertida. Recuerda con tristeza y no poca ironía a los amigos y maestros ya desaparecidos como Héctor Libertella, Oswaldo Lamborghini o Fogwill. Pero mira hacia las jóvenes feministas argentinas, las de 'Ni una menos' o las que luchan por la legalización del aborto, que hoy la tienen como el espejo en el que mirarse.