01 abr 2020

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APOTEÓSICA REAPARICIÓN DEL DÚO DE CORNELLÀ

Estopa prende 'fuego' al Palau Sant Jordi

Los hermanos Muñoz arrollaron combinando las canciones de su nuevo disco con una amplia selección de hitos pasados en el primero de sus dos conciertos en Montjuïc

Jordi Bianciotto

Estopa en el primer concierto del Sant Jordi, este sábado.

Estopa en el primer concierto del Sant Jordi, este sábado. / JORDI COTRINA

Cada vez que Estopa afrontan una nueva campaña de disco y gira les entra un poco de tembleque: ¿seguirá la gente ahí?, ¿se llenará el Sant Jordi esta vez?, ¿conectarán las nuevas canciones? Esta vez, quizá peor, habiendo pasado tres años desde su último concierto en esta sala que ahora asaltan al cuadrado por primera vez, un dato que disipa todas las dudas. Vientos favorables para su cancionero tocado por la rumba y el chispazo rockero, ahora un poco menos callejero que en los viejos tiempos, más filosófico, pero igual de irresistible para ese público que este sábado lo cantó todo como si no hubiera un mañana.

Los Muñoz han querido festejar su 20º aniversario con canciones nuevas sabiendo que en los conciertos no podrán (ni querrán) desprenderse de las antiguas. De todo hubo este sábado, donde empezaron a golpe de clásico: ‘Tu calorro’, vía directa con su esencia poética, con esa estrofa cantada por Jose mientras David se lo miraba de frente cogiéndolo por los brazos, estampa de su alianza (o, en sus palabras, "aleación") indestructible. Juerga desatada con ‘Vino tinto’, y en el telón de fondo imágenes cambiantes de calles, con la señal de ‘Stop’ tuneada y convertida en Estopa asomando en un rincón. 

Creciendo en público

La voz de David se fundía con el canto popular, como siempre fue. Tres años no son nada en ese conducto que une a Estopa con su gente. “Mare meva!”, soltó David, tomando la palabra para agradecer a esta “verdadera familia” que volvía a estar ahí. “Nos habéis visto crecer, reproducir incluso”, hizo notar antes de propagar, con ‘Fuego’, su apología del flechazo amoroso a golpe de rumba-que-tumba. De ahí a ‘Tragicomedia’ y ‘Malabares’, esta con sus imprevistos giros jamaicanos y latinos. Estopa siempre ha vuelto locos a los músicos de claqueta, pero fijando cambios de ritmo y aceleraciones estaba la batería (y dirección musical) de Anye Bao, curado de espantos tras sus 18 años de servicio.

Jose reveló sus intenciones de meternos a todos en una “máquina del tiempo”, aunque yendo y viniendo, alternando la regresión hasta ‘Vacaciones’ con el presente de ‘Escrito en la frente’, coqueteando con la bossa nova. Derroche de estribillos por partida doble en ‘Pastillas para dormir’ y el bucle existencial de ‘Atrapado’, otro título de estreno, con un fragmento central que desliza un ritmo hip-hop. ‘Fuego’, el álbum, representa una reafirmación de Estopa a través de su diversidad, porque todos sus discos se concibieron para reflejar diferentes colores y sabores.

Aquellas primeras veces

El de este sábado era el noveno Sant Jordi de Estopa, y el del domingo, el décimo. “Las primeras veces estábamos tan flipados que ni nos escuchábamos”, confesó David. “Ni lo disfrutábamos”, añadió Jose. Nerviosismos, a estas alturas, los justos para este par que, dos décadas atrás, pasó por salas como La Boite, La Cova del Drac, Salamandra, Razzmatazz… Lo recordó David antes de acudir a la canción que desató la primera ‘estopamanía’, ‘La raja de tu falda’, abriendo paso a un ‘medley’ que, solo de percusión mediante, de Luis Dulzaides, derivó en ‘El del medio de Los Chichos’, de la mano de la guitarra flamenca de Juan Maya.

Pero Estopa es también verso volcado hacia adentro, monólogo con uno mismo, como ‘El último renglón’, del nuevo disco, una de esas canciones que, dice David, son como charlas con el psicólogo. Hizo buenas migas con ‘Ya no me acuerdo’, el ‘momento Jose’ por excelencia, en un tramo que condujo a una de las piezas más heterodoxas de ‘Fuego’, esa ‘Pobre Siri’ en diálogo con la voz de los iPhone para ilustrar la soledad cósmica del ciudadano contemporáneo.

Con ‘Me falta el aliento’ emprendieron David y Jose el atracón final de clásicos a través de ‘Partiendo la pana’, ‘Fuente de energía’ y un segundo ‘medley’, este acústico, con cita a 'Me'n vaig a peu', de Serrat, en modo rumbero, compartido por un Sant Jordi en panorámica intimidad. Cerrando, los fetiches primigenios, ‘Cacho a cacho’ y ‘Como Camarón’, recordando cómo empezó esta historia y cogiendo fuerzas con vistas a todo lo que este 20º aniversario les pueda reservar.

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