03 jul 2020

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ENTREVISTA

Lou Jeunet: "Quería filmar los cuerpos con poesía: ya hay bastante porno"

La directora profundiza en 'Curiosa' en la figura de la iconoclasta Márie de Régnier

Beatriz Martínez

Lou Jeunet, durante el rodaje de ’Curiosa’.

Lou Jeunet, durante el rodaje de ’Curiosa’.

La directora Lou Jeunet se adentra en 'Curiosa' en la apasionante y poco convencional vida de Márie de Régnier, esposa del escritor Henri de Régnier y amante del poeta Pierre Louÿs. Junto a él vivió una relación tormentosa que la llevó a explorar su sexualidad hasta límites insospechados, hasta el punto de desafiar las convenciones de su época, finales del siglo XIX, para reivindicar su libertad más allá de la moral y los tabús.

¿Cómo descubrió la figura de Marie de Régnier?

Visité la Biblioteca del Arsenal en París, que fue dirigida por el padre de Marie, José María de Heredia, y donde se guardan todos los archivos pertenecientes a su familia. Un día encontré unas fotos eróticas y me fascinó la mirada de esa mujer que desafiaba a la cámara. Me pregunté, ¿quién dirigía esas sesiones? Y descubrí que era Pierre Louÿs. Pero a mí no me interesaba hacer un 'biopic' sobre este hombre, que ya era lo suficientemente famoso, sino sobre ella. ¿Quién era de verdad esa mujer tan valiente?

Esa relación con el fetichismo que aparece en la película, ¿se circunscribía a las capas más elitistas e intelectuales de la sociedad del momento?

Por la casa de Marie pasaron todos los escritores simbolistas y parnasianos de la época. Sentían una enorme fascinación por el exotismo. Lo que me interesaba mostrar era hasta qué punto eran capaces de transgredir para mantenerse fieles a sus impulsos. Marie permitió que su hermana se casara con Louÿs para seguir acostándose con él, porque el matrimonio era una coartada burguesa.

Supongo que a través de esta película quería reivindicar la figura de esta mujer que siempre estuvo a la sombra de hombres reconocidos.

Quería descubrir cómo pasa de ser una chica joven e inexperta, una víctima, a controlar la situación según sus intereses y sus deseos. Marie de Réginer ha sido además una escritora olvidada porque su literatura no era tan inventiva como la de su coetánea Colette. Pero sus escritos reflejan su pasión e iconoclastia. Ella representa la evolución de la condición femenina porque decide lo que quiere hacer con su cuerpo.

A pesar de ser consciente de que se encuentra sumida en una relación tóxica.

Exacto. Él podía coleccionar amantes, pero ella no podía tener otros, no se lo permitía. Hay algo de ‘Las amistades peligrosas’ en todo ese juego.

"Hay algo bastante brutal en su forma de reafirmar su sexualidad más allá de las relaciones de dominación y sumisión"

¿En qué sentido?

Era la novela favorita de Marie y Pierre. Ellos se retaron, estaban en guerra constante y hay algo bastante brutal en su forma de reafirmar su sexualidad más allá de las relaciones de dominación y sumisión. Incluso quisieron escribir todo esto a cuatro manos, su amistad peligrosa, a través de una novela epistolar, pero era un material demasiado escandaloso porque se trataban de hechos autobiográficos.

Da la sensación de que usted no ha querido hacer una película de época convencional, al igual que tampoco era convencional la propia Marie.

Quería mirar al pasado con los ojos del presente, darle un toque contemporáneo.

Y lo hace a través de elementos como la música, que bascula entre la composición clásica y el tecno.

El protagonista fue uno de los mejores amigos de Claude Debussy, así que le pedí al compositor Arnaud Rebotini que se inspirara en esas melodías para hacer piezas con un toque electrónico.

"Tuve claro que, si había desnudos femeninos, tendría que haberlos masculinos"

Uno de los aspectos que más impresiona es la forma en la que se introduce en la intimidad de los personajes, en su absoluta desnudez.

Siempre tuve claro que, si había desnudos femeninos, también tendría que haberlos masculinos, al igual que trabajo con un equipo paritario entre hombres y mujeres. Y para eso resultó fundamental la complicidad de los actores, Noémie Merlant ('Retrato de una mujer en llamas') y Niels Schneider (actor fetiche de Xavier Dolan en su primera etapa). Quería filmar los cuerpos con admiración y poesía, alejándome de la vulgaridad, porque ya hay demasiada pornografía en nuestro día a día. Aquí la carne, el sexo, es una cuestión de liberación.

¿Somos ahora más o menos retrógrados que entonces teniendo en cuenta a los personajes de la película?

Yo me hago la misma pregunta. Pero lo que me fascinaba es que ellos podían convertir el deseo en poesía, en escritura. Lo registraban todo y esa energía resulta envolvente e inspiradora. Y después está el tema de la emancipación femenina, de alejarnos de los límites de lo políticamente correcto y abrazar la paradoja.