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CRÓNICA

Ilegales, molestando desde 1982

El grupo de Jorge Martínez se mostró en buena forma en Razzmatazz reviviendo sus hitos deslenguados y mostrando las canciones de su nuevo disco, 'Rebelión'

Jordi Bianciotto

Jorge Martínez, en el concierto de Los Ilegales en Razzmatazz, este viernes.

Jorge Martínez, en el concierto de Los Ilegales en Razzmatazz, este viernes. / ROBERT RAMOS

Cuando a la incorrección política se le llamaba simplemente tocar las narices y acarrear con las consecuencias, Jorge Martínez señoreaba con su colección de rimas cafres en las que no se salvaba ni el apuntador. Lo que entonces era un divertimento ácido y nihilista, ya fuera a costa de hippies, yuppies o moralistas, se ha puesto ahora un poco más serio en ‘Rebelión’, el indignado último disco de Ilegales, pero en los conciertos seguimos teniendo ese delicioso Jorge de rictus eléctrico, con su "stick de jockey en la mano / buscando algo que destrozar".

Esa canción, ‘Stick de hockey’, fue la que abrió el concierto de este viernes en Razzmatazz (Festival Mil·lenni), en el que comprobamos que este asturiano conserva con orgullo su fondo majareta a la proba edad de 64 años. Sin descuidar las formas: la banda, los Ilegales, sonó arrolladora en un repertorio de 38 canciones en casi dos horas, sin pausas y combinando la furia con un sonido de rock limpio y con enjundia, pivotando sobre la guitarra Fender Stratocaster de caballero Martínez.

Amigos de Yoko Ono

El material de los 80 alborotó pronto a la afición con citas a ‘Tiempos nuevos, tiempos salvajes’, ‘Ella saltó por la ventana’ o ‘Agotados de esperar el fin’, temas festejados por un público con tendencia a la mediana edad, aunque se avistaron jóvenes crestas punk en las primeras filas. Martínez recordó que había estado en Razzmatazz cuando se llamaba Zeleste y que para él Barcelona es esa ciudad en la que conoció a Yoko Ono ("que me cae muy bien"). En contraste, los Ilegales más matizados: la deliciosa ‘Enamorados de Varsovia’, eco after-punk con vistas al Telón de Acero, emparejada con ‘El bosque fragante y sombrío’, canción crepuscular que cierra el nuevo disco (aquí sin violines).

Reivindicaron a Lone Star, un grupo en los años 70 "no hacía esa cosa layetana", con ‘Mi calle’, cuña ‘cover’ en un repertorio repleto de clásicos propios. Su tesoro son esas canciones y la manera áspera de Jorge Martínez de cantarlas, o de escupirlas: ‘Soy un borracho’, ‘Eres una puta’, ‘Soy un macarra’ ("soy un hortera, voy a toda hostia por la carretera"), y la invitación al pogo de ‘Dextroanfetamina’. Aunque incluso él contempla límites: no sonó ‘¡Heil Hitler!’, que no están los tiempos para ciertas bromas. Propinas últimas con ‘Problema sexual’ y ‘Destruye’, plantando cara al nuevo orden mundial ("está científicamente demostrado que todo el reguetón es una puta mierda") y confirmando la leyenda: Ilegales, molestando y agraviando desde 1982.

Temas: Conciertos