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QUÉ HACER HOY EN BARCELONA

Sala Aixelá: un oasis fotográfico y cultural en el oscuro franquismo

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Eduardo de Vicente

Barcelona
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Durante la dictadura franquista, la cultura era un bien escaso… y manipulado. Resultaba muy difícil descubrir las tendencias artísticas que estaban difundiéndose por todo el mundo excepto aquí. Pero ya se sabe que el hambre (sí, también el cultural) agudiza el ingenio. Igual que los directores de cine aprendieron a escribir sus guiones colando subliminalmente sus mensajes para evitar la censura, un abogado catalán, Josep Maria Casademont dejó su profesión cansado de las injusticias que veía en los tribunales y se puso al frente de una prestigiosa tienda de fotografía: Aixelá.

El local intentó mostrar la modernidad interrumpida por el franquismo y no solo ofrecía artículos con diseños innovadores y vanguardistas, sino que también fue una plataforma para difundir la fotografía, las conferencias, el cine, la música y el cómic. La trayectoria de este modélico y añorado centro cultural es recuperada ahora en el Palau de la Virreina en la exposición Sala Aixelá (1959-1975). 

Fotos y objetos nostálgicos

La muestra es básicamente fotográfica y sigue, paso a paso, todas las exposiciones que se programaron aunque también pueden verse objetos muy curiosos (cámaras, televisores, radios…) y conocer sus actividades en otras vertientes artísticas. La visita se inicia en una sala donde se muestra una foto gigante de la entrada de la tienda, un perfil biográfico de Casademont y un gráfico con la evolución cronológica del establecimiento.

La exposición inaugural tuvo lugar en marzo de 1959 y reunía a tres fotógrafos: Ricard Terré, Xavier Miserachs y Ramón Masats y pueden verse imágenes femeninas, del campo, a Dalí con una estrella de mar, manos y pies, la comunión de una niña bizca, un cementerio o los Sanfermines. En este espacio, como en otros de la muestra, en unas vitrinas se muestran artículos periodísticos de la época, los anuncios empleados y fotografías que muestran los rostros de los autores.

Las monjas frente a los escotes

A continuación descubrimos el estudio de diseño Zen, que colaboró con Aixelà ofreciendo una publicidad más vanguardista y las fotos de Oriol Maspons y Julio Ubiña (abril del 59) con los contrastes entre las monjas de un convento y los escotes de unas chicas, turistas en la Costa Brava ¡de los años 50!, la Chunga bailando en la playa del Somorrostro o la Semana Santa en Murcia. En la vitrina, los autores también posan divertidos para el objetivo disfrazados como artistas de cabaret, toreros o buzos. Aquí también figura un escaparate donde hay varios modelos de televisores portátiles, algunos muy futuristas, y radios que se vendían en la tienda.

En el apartado dedicado a Cualladó y Gómez (mayo del 60) destacan las imágenes cotidianas de Barcelona como una boda, un organillero o una camioneta quemada en la calle, luces y sombras y un Cristo de piedra y arena. También se recuerda la exposición de once fotógrafos españoles en París en 1962 y su visión de la capital francesa: sus escaleras, los estudiantes, la gente paseando o los amantes. Nueva York es el objetivo principal de Carles Fontseré (1961) con niñas saltando a la comba o un partido de voleibol callejero.

Del Barrio Chino a México

Joan Colom (1961) retrata lo que ocurría en las calles del Barrio Chino de Barcelona, lo que provocó múltiples polémicas mientras que el grupo Mussol se ocupa del circo, los cabezudos o la Semana Santa. Aquí también se hallan otros artículos de la tienda como radios, cámaras de foto profesionales, unos modernos altavoces cuadrados o diversos modelos de tocadiscos. Mario Giacomelli (62) se fija en las caras de los ancianos como preludio de la muerte, Josep Maria Alberó (63) en la naturaleza representada por el agua y se proyecta un audiovisual, La linterna mágica (59/65) con fotos de Gomis y Prats sobre formas naturales y pinturas.

El tema de Ton Sirera (60) son los árboles y las plantas, Jean Dieuzadie (62) juega con los reflejos, las simetrías o los puzles y Jorge A. Viñals (69) con las fotos microscópicas. El siguiente espacio destaca las nuevas tendencias y se dedica al grupo La ventana de México (59) mostrando los letreros de las cruces de las calles de la ciudad y retratos de sus habitantes y Otto Steinert desnuda con su cámara los paisajes y juega con las dimensiones. Y más objetos curiosos en los que fijarse: proyectores de super 8 o equipos de música con diseños muy propios de los 70.

Los nuevos artistas, el cine y el cómic

Los nuevos autores marcan el camino en otra sala. Tony Keeler enseña a Dalí con un solo ojo o al pregonero de Cadaqués; Toni Vidal (68) a los obreros en las fábricas; Manuel Esclusa (73), una piedra que tiene en su interior a una mujer, Avellaned y Navarro (74) y sus fotos difuminadas de “brujas” o Toni Catany, con sus retratos de artistas (Serrat, Llach, Ovidi o Sara Montiel).

La gauche divine es inmortalizada por Colita (71): Terenci Moix con un plátano, Joan de Sagarra con una máscara, los Gubern o su colega Oriol Maspons y el sorprendente César Malet (70) destaca con el original desnudo Res. Igualmente pueden verse algunos de los cortos que se proyectaban en las sesiones de cine sobre la pintura, el Paral·lel, o los poetas catalanes y se resalta que Aixelá fue el germen de la corriente cinematográfica de la Escuela de Barcelona.

El cómic se introduce en la galería con Enric Sió (72) y viñetas de El país de Surang y Nus y el atleta, Anna Turban (75) se centra en las mujeres del jazz (Ella Fitzgerald, Marion Williams o Anita Moore), Morgan (72) muestra la serie de fotos dedicadas a los monjes perdidos, los hermanos Blassi (75) hacen retratos de gente humilde y Joan Fontcuberta (72) provoca con un escorpión sobre un pubis, un hombre con un tenedor clavado en la frente o un dedo atrapado en un rallador. Un viaje por el tiempo para conocer la evolución de la fotografía artística, recordar elementos cotidianos hoy desaparecidos y reconocer la aportación de un hombre y una tienda que ayudó a varias generaciones a encontrar luz en el tenebroso franquismo.