07 ago 2020

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LO QUE NO SABÍAS DE...

El equipo de 'El escritor de un país sin librerías' nos cuenta sus anécdotas

Este documental se pudo rodar gracias a una iniciativa insólita: un 'crowdfunding' anónimo

Los créditos de la película están incompletos, ya que muchos de sus artífices no son citados por su seguridad

Eduardo de Vicente

El director de fotografía, Josep Gutiérrez, Juan Tomás Ávila y Marc Serena.

El director de fotografía, Josep Gutiérrez, Juan Tomás Ávila y Marc Serena. / SEMINCI

Acaba de llegar a nuestras pantallas un documental firmado por un director catalán, Marc Serena (Tchindas), con un enigmático título: El escritor de un país sin librerías. El filme se centra en la obra de Juan Tomás Ávila Laurel, un artista de Guinea Ecuatorial que denuncia continuamente la política del presidente Obiang y escribe también unos textos poéticos que han dado la vuelta al mundo.

El filme arranca repasando el daño que hizo la colonización española. En ese sentido incluye unas imágenes de Carrero Blanco, presidente del gobierno español durante la dictadura franquista, en una visita a Guinea. El autor explica que, como a los colonizadores no les gustaban sus nombres, les ponían los de ciudades como Sabadell o Ávila (su caso) y les obligaban a hablar siempre en castellano.

El escritor fue obligado a tener el nombre de una ciudad española.

Tras la independencia cuenta que, a sus compatriotas, no les costó adaptarse a otro dictador como Obiang que lleva, como Franco, 40 años en el poder y cuyo hijo presume de sus riquezas. Las necesidades básicas de la población no están cubiertas y la cultura casi no existe porque es más importante comer. El escritor no es un tipo amable, nunca sonríe, parece estar eternamente enfadado debido a la tristeza interior que esconde.

La película combina secuencias con dibujos animados y fragmentos de sus obras mientras ofrece imágenes esperpénticas como la sumisión del pueblo al dictador en el día de su cumpleaños con anuncios por todas partes felicitándolo, risibles reportajes televisivos sobre la celebración y hasta unos seguidores cantándole el Cumpleaños feliz de Parchís. Por si alguien dudaba que era una dictadura… Un filme necesario para descubrir la otra cara de un país que un día fue español. El equipo de la película ha accedido a recordar las anécdotas del rodaje de este filme, el primero que se rueda en Guinea Ecuatorial y que es crítico con el régimen de Obiang.

El excesivo autobombo de Obiang recuerda a otros dictadores.

-Productores anónimos. “Financiar la película fue muy difícil porque las cadenas de televisión españolas no quisieron coproducirla. El tema sigue siendo delicado… ¿por qué aún no se ha hecho un Salvados sobre el tema? La solución fue la creatividad: se hizo un crowdfunding anónimo. Es el primero de la historia del cine español y, tal vez, mundial. Se lanzó a través de Verkami la idea de la película sin decir quien la filmaría, quien saldría, si estaba rodada o no… La respuesta fue apabullante. 437 personas de toda España se convirtieron en mecenas, en una de las campañas de más éxito del año”.

Juan Tomás Ávila Laurel, un escritor marcado por la situación de su país.

-Una lengua muy desconocida. “Parte de la película se grabó sin que la mayoría del equipo la entendiera, la que está en criollo annobonés, una lengua que hablan unos pocos miles de personas, entre ellas el protagonista. El director, Marc Serena, ya grabó íntegramente en criollo caboverdiano su primera película, Tchindas (2015), que tiene lugar en otras islas del Océano Atlántico, las de Cabo Verde, y que fue nominada en los Oscar del cine africano, los AMAA de Nigeria”.

-Recreando el pasado. “El protagonista de la película, Juan Tomás Ávila Laurel, no tiene fotografías ni vídeos de la mayor parte de su vida. Es por eso que ha habido escenas que se han recreado con animación. Un trabajo finísimo del equipo barcelonés de Taller Estampa a partir de documentos, rotoscopia y una singular paleta de colores. La animación también sirve para recrear el universo literario del protagonista, como cuando escribe ciencia ficción”.

En algunas de las escenas se ha utilizado la animación para recrear la vida del escritor.

-Una cámara que vale por varias. “Hay momentos que parece que haya diversas cámaras filmando… aunque en muchos casos había una sola, la que llevaba Josep Gutiérrez, el director de fotografía de la película, con varios equipos a la vez”.

-Los figurantes incómodos. “En algunos momentos del rodaje los grillos fueron el principal desafío para la responsable del sonido, Verònica Font. Había escenas que se tenían que grabar antes que anocheciera y, en algún caso, ha habido un complejo trabajo de postproducción de sonido”.

Guinea es un país marcado por la pobreza.

-Miedo a dar la cara. “Los créditos de la película están incompletos. Hay muchas personas que han trabajado o colaborado para que sea posible pero que no pueden ser mencionadas por seguridad. Después de tantos años de dictadura, en Guinea Ecuatorial hay mucho miedo. También hay personas en España que no han querido participar en la película por el mismo motivo”.

-Editando un montón de horas. “El trabajo más arduo de la película ha sido el del editor, Emanuele Tiziani, que ha visionado todas las horas de rodaje. Ha sido un proceso de meses. ¡No es extraño que haya países donde el director del documental sea el editor!”

RTVE cobró varios miles de euros por las imágenes del NO-DO con Carrero Blanco.

-La “ayuda” de RTVE. “Lo más caro de la película han sido los pocos segundos que hay de NO-DO. Televisión Española no solo no ha querido coproducir la película, a pesar de que coincidía que se cumplían los 50 años de la independencia de Guinea de España, sino que ha sido quien más ha cobrado. Además, por contrato, no permiten que se dé la cifra (de varios miles de euros)".

-Una banda sonora original. “La música original de la película está compuesta por Pau de Nut. Es 100% vocal, a pesar de que parezca que contiene instrumentos diversos”.

-Una guineana internacional. “La película se abre y se cierra con canciones de Concha Buika, la cantante más internacional vinculada a Guinea Ecuatorial y ganadora un Grammy, aunque nunca ha actuado en el país”.

La cantante Concha Buika interpreta algunas canciones del filme. / ÁLVARO MONGE

-Vacío informativo. “En el estreno en la Seminci, el Festival de Valladolid, ningún medio de comunicación habló del estreno. Tampoco la prensa local, que no incluyó ni tan solo el título de la película en la cartelera del periódico. Hablar de Guinea fue secreto de estado en España hasta entrada la democracia... ¡y, por lo poco que se sabe y habla sobre el tema, parece que lo siga siendo!”

-Pero éxito de público… y de espías. “Por el contrario, en el estreno se agotaron las localidades y, entre las personas más rápidas en comprar entradas, había personas del gobierno ecuatoguineano… que tomaron nota”.

Las secuencias animadas contribuyen a la original estética de la película.

-Ignorando la historia. “En el estreno de la película en la Seminci se preguntó a los espectadores si conocían Valladolid de los Bimbiles, el nombre de una de las ciudades de la Guinea española. Unas pocas personas levantaron la mano. En Guinea se sabe más de España que al revés”.

-El director en un país sin cines. “La película se ha rodado mayoritariamente en Guinea Ecuatorial pero de momento no hay perspectiva que se pueda estrenar en el país. No hay librerías, pero tampoco salas de cine”.