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PELÍCULAS DE CULTO

'Sesión salvaje': cuando el cine español era loco y libre

El documental de Julio C. Sánchez y Paco Limón recupera el legado de la serie B nacional de los 60, 70 y 80 a través de sus protagonistas

Juan Manuel Freire

Detalle del cartel del documental ’Sesión salvaje’

Detalle del cartel del documental ’Sesión salvaje’

Hace ahora algo más de una década, el documental 'Not quite Hollywood: The wild, untold story of Ozploitation!', dirigido por Mark Hartley, devolvía a primer plano la historia pocas veces contada del cine de explotación (es decir, que explota temáticas escabrosas o moralmente inaceptables en su época) producido en Australia durante los 70 y 80. Aquella película sirvió, entre otras cosas, para devolver prestigio y volver a poner en circulación en festivales una maravillosa pesadilla como 'Despertar en el infierno', de Ted Kotcheff, fracaso en salas en su día, salvo en Francia, donde duró diez meses.

Después de ver aquel documental de ritmo vibrante, Julio C. Sánchez (fundador del fanzine de culto 'Confusos') y Paco Limón (director de 'Doctor Infierno') se preguntaron si no sería tanto o más regocijante y necesario uno que abordara el cine de consumo hecho en España entre los 60 y 80, décadas de auge de nuestra serie B. "Pensábamos que era algo que debía hacerse", explica Sánchez vía telefónica. "El cine de explotación español fue muy rico y, además, tenía unas peculiaridades que lo hacían único, como el hecho de haber sido producido durante mucho tiempo bajo una dictadura y con la censura acechando". 

Alguien tenía que hacerlo, y ¿por qué no ellos mismos? Sánchez y Limón se pusieron manos a la obra y escribieron, hace ya diez años, el guion de 'Sesión salvaje', documental que llega este viernes a las salas tras pasar con éxito por el festival de Sitges y la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. 

Del spaghetti western a la comedia destapista

Los directores no tuvieron demasiados problemas a la hora de buscar una estructura. "En el cine español de serie B, las modas se suceden una detrás de otra, aunque a veces se solapan y también hacemos referencia a eso. Con cada cambio social llegaba una nueva corriente". 

Los 60 y 70 fueron días de auge del spaghetti western, coproducciones de España con Italia y, a veces, algún otro país europeo en las que rostros conocidos de Hollywood servían para disimular la modestia de recursos. En el documental, el director Eugenio Martín (alias Gene Martin) o actores como José Lifante y Antonio Mayans recuerdan grandes detalles de aquellos días, como la costumbre del estajanovista Iquino (alias Steve McCohy) de gritar "¡E!" en lugar de "¡acción!" para ahorrarse 42 fotogramas por toma. A los veteranos de la época se unen en el documental jóvenes herederos como Álex De La IglesiaNacho Vigalondo o el productor Enrique López Lavigne

En España se podían rodar wésterns y terrores cargados de sangre y violencia, siempre y cuando no sucedieran en el país. La censura tenía más mano dura con todo lo relacionado con el sexo. En muchos casos se preparaban dos versiones: una para el extranjero, con pieles al descubierto, y otra mucho más tapada para el mercado nacional. 

Esto último cambió con el fin de la dictadura, cuando llegó la oportunidad de contar más historias autóctonas de cierto riesgo y desnudar a los actores por necesidades del guion o porque sí: el famoso destape. Llegan jinetes libres y salvajes como Eloy De La IglesiaBigas Luna o Iván Zulueta, autor, por cierto, de la alucinante secuencia inicial de créditos del clásico de Eugenio Martín 'Pánico en el Transiberiano'. Llega también la comedia destapista de Mariano Ozores. "Nosotros no ponemos restricciones a la hora de ver una película o que nos guste. Si directores tan distintos conviven en el documental, es porque todos hacían, de uno u otro modo, cine de explotación", explica Sánchez.

Un cine casi invisible

"De todos modos, tampoco decimos que las películas de Ozores sean buenas", añade el codirector. Algunas de otros directores recordados en 'Sesión salvaje', en cambio, lo son, absolutamente. Aunque esta clase de películas sean más fáciles de cazar en Intereconomía que en una sesión retrospectiva en sala. "Son difíciles de ver en una gran pantalla. No entiendo cómo no pueden dedicarse ciclos a Joaquín Romero Marchent o Eugenio Martín, por ejemplo". Quizá este documental nos despierte de la amnesia. 

Cinco títulos clave de 'Sesión salvaje'

'El hombre de Río Malo' (1971). Dirigida por Eugenio Martín bajo el seudónimo de Gene Martin. Barata coproducción hispano-italo-francesa, con estrellas de Hollywood como James Mason y Lee Van Cleef aportando caché. "No es mi wéstern favorito de Martín. Prefiero 'El precio de un hombre'", señala Julio C. Sánchez. "¡Y tampoco a su director le encanta! Pero creo que es un buen ejemplo de cómo se hacían las cosas por entonces".

'La trastienda' (1975). Se recuerda como la película del desnudo integral de la Cantudo, pero es muchas otras cosas; de hecho, ese momento ocupa apenas un segundo y medio de metraje. "Fue algo que desvió la atención de las intenciones más políticas y sociales de Jordi Grau. Me parece curioso que una película de 1975 hable de una agresión sexual en unos Sanfermines y, muchos años después, sigamos igual". 

'¿Quién puede matar a un niño?' (1976). Con solo dos películas, 'La residencia' y esta que nos ocupa, Narciso Ibáñez Serrador se convirtió en cineasta fantastique de referencia, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras; Tarantino es fan. Para Sánchez, este 'survival' a pleno sol es "un bofetón en la cara del espectador; lo fue en su día y lo es hoy". Cuando loemos el terror diurno de 'Midsommar', recordemos que Chicho estuvo antes ahí.

'Los bingueros' (1979). "La inclusión del cine de Mariano Ozores es lo más discutido del documental”, afirma Sánchez. “Se dice que sus pelis no eran buenas y no tenían que estar. Pero yo soy fan de ellas. Para nosotros tiene sentido porque algo como 'Los bingueros' es cine de explotación del momento: Ozores explotaba la legalización del juego". Este cronista prefiere el tebeo '¡Vámonos al bingo!', obra maestra de Vázquez. 

'Navajeros' (1980). Obra cumbre de Eloy De La Iglesia, director clave de la transición, directo y provocador. "Es como un compendio de todo el cine quinqui", opina Sánchez. "Toca un tema social enmarcándolo en el thriller, sin dejar de lado el humor y cambiando de género sin problema". No hablamos de un director surcoreano de moda, sino de un vigoroso clásico de nuestro cine que todavía no tiene sustituto.