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FISCAL METIDO A ESCRITOR

Charles Brandt, el confesor de 'El irlandés'

El autor habló durante cinco años con Frank Sheeran para escribir el libro en que se basa la película de Scorsese

Juan Manuel Freire

Charles Brandt, autor de ’El irlandés’

Charles Brandt, autor de ’El irlandés’

'I heard you paint houses', el libro de Charles Brandt del 2004 que sirvió de base a 'El irlandés', tiene muchos fans. En Estados Unidos fue un 'best-seller', pero aquí tardó una década en ser publicado, con título más explícito: 'Jimmy Hoffa, caso cerrado: El poder de la mafia norteamericana' (Crítica). Ahora ha vuelto a las librerías con el título de la película de Netflix y su póster como portada, lo que probablemente logrará que muchos más lectores se acerquen a esta obra fascinante. 

Entre sus fans no debe estar Don Winslow, el novelista criminal especializado últimamente en hacer crónica de la violencia en la frontera entre Estados Unidos y México. Hay una explicación. Robert De Niro y Martin Scorsese preparaban la adaptación de una novela suya, 'El invierno de Frankie Machine', cuando el guionista Eric Roth prestó a De Niro un ejemplar de otro libro sobre la mafia, este de no ficción: 'El irlandés'. De Niro se obsesionó de mala manera. "Me parece alucinante que dejaran otro proyecto para rodar mi libro", nos cuenta Brandt. "Por otro lado, esperaba esa llamada, sabía que llegaría. Rechacé otras dos ofertas por esa intuición".  

Frank Sheeran (a la derecha), con tres colegas del sindicato de camioneros.

Brandt recuerda dónde estaba cuando recibió la noticia. En esos días, en el 2007, cuidaba a su madre de 93 años durante las últimas etapas de un cáncer. "Mi editor me comentó que De Niro había estado preguntando por los derechos del libro, y yo le redirigí a [el hombre de negocios] Jerry Chamales, quien se había hecho con ellos. Después, caminé hacia la habitación de mi madre, le conté la historia de De Niro y ella me pidió que mirase al cielo en agradecimiento".

Un proceso de doce años 

Como Frank 'El Irlandés' Sheeran, Charles Brandt creció en una familia profundamente católica, y tuvo que rezar para tener paciencia. Entre la llamada de De Niro y el estreno de la película han pasado doce años. "Las cosas no se pusieron serias hasta el 2009, cuando me reuní por primera vez con Scorsese en Le Parker Meridien Hotel de la calle 57 de Nueva York. Estaban Scorsese, De Niro y el guionista Steven Zaillian. Me preguntaron si tenía material que no saliera en el libro, y tuve que decirles la verdad: tenía una montaña".

En su día, el escritor se había guardado muchos detalles de la historia de Sheeran, ese camionero metido a dirigente sindical y sicario del padrino Bufalino, por miedo a represalias. Como antiguo investigador y fiscal de homicidios, sabía perfectamente a qué se enfrentaba. "Pero en el 2009, Bufalino había muerto. [Su sucesor] William 'Big Billy' D'Elia había empezado a cooperar con el BFI como testigo. Ya no eran un peligro para mi familia. Debido a esa información extra, todo lo escrito hasta entonces por Steven Zaillian ya no servía para nada". 

Durante el resto del proceso, Brandt fue tratado, dice, "como un colega", pero también advertido sobre los peligros de una lengua demasiado larga. Scorsese es, al parecer, receloso de sus procesos. Pero, Sr. Brandt, ¿qué clase de preguntas le hacían? "Le contaré una. Tenían dudas sobre si Angelo Bruno [jefe de la mafia de Filadelfia] sería invitado a la famosa noche en homenaje a Frank Sheeran. Era obvio que sí. Sería una falta de respeto no invitarle y también que él decidiese no ir".

Como hombre que siguió a Sheeran durante cinco años y hasta su lecho de muerte, Brandt siente indignación cuando alguien se pregunta, todavía, quién mató a Jimmy Hoffa. "He sido investigador de homicidios. He puesto a cuatro hombres en el corredor de la muerte", dice con orgullo. "Yo no tengo teorías. Yo tengo la verdad. Pero, en fin, hay gente así en muchos campos, dispuesta a mancillar los logros ajenos y sembrar la confusión". Es el único momento algo tenso de nuestra conversación. Por suerte, llega justo antes de acabarse el tiempo de entrevista.