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ENTREVISTA

Rebecca Roanhorse: "Los nativos americanos no son solo el pasado, también tienen futuro"

La autora de 'El rastre del llamp' se vengó de Trump haciendo que los navajos construyan un muro contra el resto de EEUU en su novela, que mezcla distopía climática y mitología amerindia

Ernest Alós

Rebecca Roanhorse, en Barcelona.

Rebecca Roanhorse, en Barcelona. / JORDI COTRINA

Rebecca Roanhorse (Conway, Arkansas, 1977), con ascendencia afroamericana y en una rama de los indios pueblo, y casada con un navajo, ha ganado los premios Hugo y Nebula con uno de sus relatos. Inédita en castellano, Mai Més ha publicado su novela 'El rastre del llamp', ambientada en un futuro posapocalíptico: la nación navajo vive a salvo en su territorio de nuevo independiente, Dinétah, separado por un gran muro del resto del mundo, que en gran parte ha desaparecido bajo las aguas. El desastre ha sido tal que, entre otros efectos colaterales, seres y fuerzas de la mitología navajo (y monstruos inquietantes) vuelven a campar a sus anchas. Salvo por algunos cazadores con poderes sobrenaturales como la protagonista.

Las relaciones entre pueblo y navajo no fueron precisamente amistosas en el pasado, ¿verdad? Alguna crítica ha recibido por retratar a los navajos desde un punto de vista externo

Yo viví en una reserva navajo y trabajé allí, y me casé dentro de una familia navajo, así que ahora son mi familia. Y cultura navajo es también mía, por vía matrimonial. Entre el lector navajo medio mi novela fue bien recibida. Aunque hay quien tiene perjuicios sobre el género, y quien quiere decidir quién tiene derechos a escribir no sobre los navajos, así que hubo alguna controversia.

¿Hasta qué punto inventó o recreó la mitología navajo?

Es una mezcla, el Coyote viene de la mitología, los monstruos no.

Hay un boom de fantasía que sustituye los mitos europeos por africanos, asiáticos... ¿Se está descolonizando el género?

La mayor parte de los libros que se venden aún tienen protagonistas blancos, europeos, masculinos. Es aún pequeña pero crece una diversidad de historias que viene de diferentes culturas. La democratización que ha supuesto internet ha facilitado que se hayan roto antiguas barreras.

N. K. Jemisin es bastante más optimista sobre cómo los afroamericanos están haciendo suyo este mundo.

Hay un progreso. Y también una reacción. Es más fácil ahora que una mujer como yo sea vista como una escritora seria. Y los escritores establecidos, como George R. R. Martin, nos están ayudando también. Pero en fantasía infantil y juvenil, por ejemplo, hay mucho trabajo por hacer.

En cuanto a los prejuicios sobre el género, ¿el boom en las series está también abriéndolo a nuevos públicos?
Sí, es cierto, es un campo que se está abriendo y al que llegan autores y escritores literarios. Pero aún hablan de género por un lado y de literatura por el otro. Y creen que si la autora es una mujer, es un libro juvenil.

¿Por qué decidió mezclar monstruos, dioses y desastre climático?

Situé el libro en el futuro porque parece que los nativos americanos son un asunto del pasado, y no lo son. Tienen presente y tienen futuro. Hemos sobrevivido y estamos reconstruyendo nuestro mundo. Tiene sentido que sobrevivan a un apocalipsis. Es futuro cercano, así que has de recoger los efectos del cambio climático.

Y muros.

Oh, sí. Lo escribí justo antes de que Trump fuese elegido, en su campaña no paraba de hablar de construir muros en la frontera. Le di la vuelta a la idea, que los indígenas construyesen un muro para impedir que el resto de americanos lo cruzasen.