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CRÍTICA DE LIBROS

"Blanco letal": Chantaje, suicidios y secretos familiares en el Londres olímpico

Robert Galbraith, también conocido como J. K. Rowlings, firma la mejor entrega de Cormoran Strike hasta la fecha

Marta Marne

Una imagen de J. K. Rowling en Edimburgo. 

Una imagen de J. K. Rowling en Edimburgo.  / AFP / DAVID CHESKIN

Robin Ellacott y Matthew Cunliffe por fin se han dado el sí quiero. Tras una sucesión de obligados aplazamientos se han unido en sagrado matrimonio. No obstante, antes de que el banquete haya terminado, Robin ya se está planteando salir huyendo. Uno de los motivos será la aparición de su socio Cormoran Strike en el enlace. El otro, el descubrimiento de que Matthew ha eliminado ciertas llamadas del historial de su teléfono móvil. Nada parece ir como estaba planeado y la presencia de Strike hace que todo su mundo se tambalee.

Y es que las idas y venidas de Robin y Strike siempre ha sido uno de elementos de atracción de esta serie, debido a una tensión sexual no resuelta entre ellos. Más de uno podría malinterpretar este aspecto, creyendo que existe un componente romántico que pesa más que la intriga. Nada más lejos de la realidad. Las novelas de Robert Galbraith ('aka' J. K. Rowling) se caracterizan por una milimétrica descripción de personajes. Sus gestos, la forma de caminar, su apariencia física, y sobre todo su personalidad. Poco después de iniciar la lectura seremos capaces de predecir cómo responderán ante determinados sucesos.

Por ello podemos afirmar que en ‘Blanco letal’, la cuarta entrega de la serie, la autora ha apostado más fuerte que nunca. Nos encontramos ante 750 páginas, de las cuales muchos afirmarán erroneamente que sobran las 300 primeras: justo las necesarias para que encontremos el primer cadáver. Jasper Chiswell recurrirá a los servicios de la agencia de Strike para averiguar quién le está chantajeando. Necesita discreción, ya que su puesto como ministro de Cultura le pone en una situación delicada ante posibles escándalos de la prensa.

Habilidad en el enredo 

Aquellos que busquen una trama desenfrenada en la que la acción inunda las páginas de la novela, es probable que se sientan defraudados. Pero Galbraith sabe cómo tejer una red en la que sus lectores disfrutan enredándose. Tan pronto introduce a un joven con problemas mentales que asegura haber visto el asesinato de una niña en su infancia, como la investigación sobre un presunto suicidio que no está del todo claro. Y sin saber muy bien cómo, nos habremos sumergido en el Londres de los Juegos Olímpicos de 2012, en una compleja narración donde los secretos familiares tendrán un peso fundamental hasta el último capítulo.

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Blanco letal / Blanc letal

Robert Galbraith 

Salamandra

Trad. Gemma Rovira / Jordi Cussà

752 páginas

22 euros