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PILAR CULTURAL

El museo soñado

La Fundació Macba pone en negro sobre blanco su historia y la génesis del centro de arte contemporáneo

El libro recoge tres décadas de signatura y reúne detalles como los poco vistos bocetos de Richard Meier

Natàlia Farré

’Skaters’ practicando frente al Macba en la plaça dels Àngels.

’Skaters’ practicando frente al Macba en la plaça dels Àngels. / JORDI COTRINA

Daniel Giralt-Miracle, Miquel Molins y Ferran Barenblit. Tres de los cinco directores (se ha echado de menos a Manuel Borja-Villel y Bartomeu Marí) que ha tenido el Macba (Museu d’Art Contemporani de Barcelona) han compartido este lunes coloquio. No es fácil reunirlos en torno a la misma mesa, pero la Fundació Macba, la impulsora del centro se lo merece, y la efeméride que se vislumbra, también. El museo cumplirá 25 años en el 2020, y la fundación suma ya 32. Así que lo suyo es explicar cómo se ha llegado hasta aquí y eso es lo que hace 'Fundació Macba. Història d’un compromís amb la cultura', el libro que ha editado la institución y que hoy ha presentado en un acto privado. El volumen lo recoge todo, y todo es todo, incluso los bocetos y dibujos iniciales que el arquitecto Richard Meier realizó antes de levantar el cubo blanco del Raval. 

Lo dicho, estaban tres de los cinco directores y su presencia ha dado para recordar las tres décadas de singladura de la fundación (y las dos del museo), desde cómo se gestó el nacimiento del Macba –que "no fue nada fácil", han coincidido todos– hasta la actualidad, momento en el que el centro mira hacia su ampliación. De hecho, la semana pasada hubo anuncio, el museo crecerá 2.800 metros cuadrados con un nuevo edificio anexo al Convent dels Àngels, espacio que ya forma parte del complejo del Macba. La construcción posibilitará desplegar la colección 'comme il faut': "Mostrar la diversidad de relatos que esconde de una forma más amplia", a juicio de Barenblit, su actual director. Y supondrá "posicionar el museo en una escala distinta", según Ainhoa Grandes, presidenta de la Fundació Macba. Lo cierto es que ahora las limitaciones espaciales dejan exponer solo una pequeña parte de las 6.000 piezas que atesora el centro, de las cuales 2.755 han sido compradas por la fundación, no en vano su misión pasa por apoyar al museo y entre sus objetivos figura adquirir obra para él. 

Los protagonistas

Objetivo, el de la compra de arte, que dio el pistoletazo de salida, en 1987, de la fundación. Por entonces, Barcelona ya había sido designada sede olímpica, pero por entonces, también, la ciudad no contaba con un gran museo de arte contemporáneo, así que un grupo de empresarios –espoleados por el alcalde del momento, Pasqual Maragall, y liderados por Leopoldo Rodés– se reunieron para poner en marcha una operación de mecenazgo cultural sin precedentes: dotar al futuro Macba, en aquel tiempo poco más que una idea y un solar en medio del Raval, de una colección de arte. Lo consiguieron. Actualmente la Fundació Macba es una realidad que forma parte del consorcio público-privado que gestiona el Macba, otra realidad.

Así que no hubiera sido justo recordar la historia sin homenajear a sus protagonistas: "El simpático y culto alcalde Pasqual Maragall y el cosmopolita y diplomático, Leopoldo Rodés", como los ha definido Giralt-Miracle. O como ha dicho Grandes evocando a Rodés: "Sin su tenacidad, su esfuerzo, su trabajo, su tiempo, el Macba no sería lo que es hoy en día.  Barcelona le debe mucho en muchos ámbitos, pero el Macba fue su proyecto más personal y del que se sentía más orgulloso, junto a Maragall soñaban con un museo para Barcelona".   

Críticas infundadas  

El resto ha sido recordar todas las etapas del museo, también la protohistoira, "el antecedente que sirvió para crear el clima propicio en la ciudad" para un centro de arte contemporáneo, ha apuntado Giralt-Miracle. Y que no fue otro que el intento de hacer lo propio, en 1959, por parte del crítico de arte Alexandre Cirici Pellicer. Y la intrahistoria, como el fichaje de Molins al que Rodés convenció en un bar de Nueva York compartiendo un whisky. Las críticas infundadas también han tenido su momento: "Nos acusaban de haber hecho un contenedor sin contenido. Y no era cierto". Ahí están las 6.000 obras de la colección y la ampliación en marcha para refutarlo.

Temas: Macba