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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

Paco Cabezas: "Dije 'no' a Spielberg por dirigir 'Adiós'"

El director sevillano abre un paréntesis en su exitosa aventura americana y regresa a su ciudad natal para dirigir

Beatriz Martínez

Paco Cabezas, en las Tres Mil Viviendas, durante el rodaje de ’Adiós’.

Paco Cabezas, en las Tres Mil Viviendas, durante el rodaje de ’Adiós’. / JULIO VERGNE

Paco Cabezas ha pasado unos años rodando sin parar series americanas, desde ‘Penny Dreadful’ a ‘El alienista’ pasando por la acción desenfrenada de ‘Into the Badlands’, pero ahora regresa a nuestro país y a su tierra sevillana para adentrarse en el barrio de las Tres Mil Viviendas donde transcurre ‘Adiós’, un 'thriller' protagonizado por Mario Casas, Natalia de Molina y Ruth Díaz que devuelve al director a sus raíces.

¿Por qué es ‘Adiós’ una película tan especial para usted?

Estaba a punto de firmar una serie producida por Steven Spielberg basada en el videojuego ‘Halo’. Extraterrestres en el año 5.000, invasiones marcianas con armas atómicas… en fin, una locura. Iba a aceptar cuando me llegó el guion de ‘Adiós’ y me lo replanteé todo. Pensé, dios mío, pero qué hago yo metido en este lío, ¿es de verdad lo que quiero hacer? Y contar una película en mi barrio, con personajes reales, con una historia de verdad me dio impulso para dejar el proyecto americano y reconectar con aquello que soy. En este caso, he seguido a mi corazón.

¿Cómo le llega a un director asentado como usted un guion de dos autores noveles?

Me llegó a través de Twitter. Mucha gente me contacta para mandarme guiones y yo soy muy sincero, les advierto que solo si el guion me gusta lo leeré hasta el final. Si no me engancha, llegaré hasta la página 15. El 99% de las veces, no paso de la página 15, pero en este caso fue diferente, me quedé sin aliento hasta la última página y fue como si me estuviera hablando directamente a mí, porque contaba cosas que yo conocía. Así que me puse en contacto con José Rodríguez, que en aquel momento estaba trabajando como repartidor para ganarse la vida y a partir de ahí surgió una preciosa amistad. Yo estaba desarrollando una serie para Netflix, ‘Diableros’, que finalmente no dirigí, pero conseguí que él fuera uno de los guionistas. Es una de las cosas de las que me siento más orgulloso. Ahora tiene varios proyectos con productoras importantes, imagina.

¿Y quién le dio a usted la primera oportunidad?

¡Victoria Abril! Yo escribí el cortometraje y el largometraje de ‘Carne de neón’ al mismo tiempo y se lo hice llegar. Yo trabajaba en un videoclub y ella me llamó allí, imagina el 'shock', no me lo podía creer. El resto es historia (ríe).

¿Podríamos decir que ‘Adiós’ es su particular ‘Malas calles’ en Sevilla?

Sin duda. Suena a tópico, pero yo desde pequeñito siempre he querido ser Scorsese. La vida es verdad que te lleva por derroteros que uno no espera, como lo de hacer series en Estados Unidos o una película con Nicolas Cage. Así que esta era la oportunidad ideal, porque me encontraba en casa, sabía cómo eran esas calles igual que Scorsese conocía Little Italy cuando rodó su película. Así que Las Tres Mil Viviendas son mis ‘Malas calles’.

Además de Scorsese, también podríamos decir que bebe de algo tan nuestro como es el cine quinqui.

Yo quería hacer una película con un aspecto muy documental, pero impregnarla de poesía. Intenté no tener referencias en la cabeza y estar atento a lo que ocurría en el set para plasmarlo con la mayor autenticidad posible. Pero cuando ya la terminé me di cuenta de que había metido a Camarón, a Morente, a Lorca y que lo que ocurría en la película era como una letra de flamenco, como una especie de soleá en su estructura (tres partes, unos leit motivs que se van repitiendo), así que para mi la película es como un quejío flamenco.

¿Un quejío de dolor, o un quejío de venganza?

Yo creo que es un quejío de redención. Aunque la palabra venganza se nombra en una canción de Camarón, “están puestos en balanza dos corazones a un tiempo, uno pidiendo justicia, otro pidiendo venganza”. Así que el tema ‘Un tiro al aire’ se convirtió en una referencia, porque el corazón que pide justicia es el del personaje de Ruth Díaz y el que pide venganza es el de Mario Casas. Pero yo creo que es una película sobre superar el dolor, la pérdida de un ser querido. Es muy oscura y dura, pero también tiene algo de esperanza, como la canción que nos grabó Rosalía, que se llama ‘Un largo viaje’ y nos lleva hacia la luz.

¿Cómo ha sido el reencuentro con Mario Casas después de ‘Carne de neón’?

Yo quería a un actor que se dejase la piel y las entrañas, que se implicara al máximo y creo que Mario es el mejor actor que hay en este país. Así que tenía claro que lo quería a él. El hándicap del acento sevillano no supuso para él ningún problema, lo agarró con unas ganas increíbles y se ha entregado hasta las últimas consecuencias.

¿Qué le ha aportado su periplo americano?

Me ha curtido mucho. Hay una palabra que me da mucho coraje, que es ‘artista’. Me suena a farsante. Y los directores que se toman muy en serio a sí mismos no sé hasta qué punto se toman en serio su trabajo, porque están por encima de él. Y yo lo veo justo al revés. He rodado unos 22 episodios de distintas series americanas y, haciendo cuentas, durante cuatro años he estado rodando sin parar. Así que tengo mucho callo de artesano, pero nunca me consideraré un artista.