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NUEVA NOVELA NEGRA

Pau Arenós y el sicario que cae bien

El periodista y escritor publica 'Mi buen asesino', novela negra sobre mafiosos y corrupción

Anna Abella

El periodista y escritor Pau Arenós, esta semana en Barcelona.

El periodista y escritor Pau Arenós, esta semana en Barcelona. / ELISENDA PONS

Explicaba el antiguo jefe de la Casa del Rey Sabino Fernández Campo cómo le impactaron los ojos del primer muerto que vio en la guerra civil, un compañero de trinchera, porque le recordaron los de un pájaro que él había matado de pequeño. Esa imagen se le quedó también en la memoria a Pau Arenós tras recogerla en su libro ‘Los momentos decisivos’. Con ella tortura ahora el periodista y escritor a Samuel, el protagonista de su nueva novela negra, Mi buen asesino’ (Carena), un sicario profesional que en 20 años de ‘carrera’ jamás ha llevado la cuenta de sus víctimas ni ha sentido culpa alguna pero a quien de repente le asaltan los remordimientos y evoca la primera vez que mató, a un pajarillo al que le rompió el cuello siendo un niño.

“No, yo no maté a ningún pájaro pero fue por mi mala puntería. Mi abuelo era cazador y nos regaló a mi hermano y mí una escopeta. Pero yo soy muy pacífico y nunca he deseado matar a nadie”, aclara Arenós (Vila-real, 1966). “Samuel es un asesino profesional muy dotado para su oficio que un día no se ve capaz de matar. Mi planteamiento es si un asesino puede caer bien, porque es una contradicción moral. A la gente que ya ha leído la novela le parece un tipo simpático, y a mí también, y eso es algo que encuentro repugnante”, confiesa, recordando casos populares donde el asesino también despierta empatía, como el de la serie ‘Dexter’ o el Hannibal Lecter de ‘El silencio de los corderos’. 

Mafiosos crueles

Para el periodista gastronómico de este diario, Samuel, un “perdedor” que ha nacido y se mueve en los estratos más bajos y pobres de la sociedad, puede caer bien “porque sus antagonistas son mucho peores”. Se refiere a Pequeño César, mafioso de metro treinta de estatura, que le encarga trabajos. “Es muy cruel, y le pide a Samuel un plus de crueldad. Él obedece porque le pagan por ello pero no se recrea en matar, eso lo diferencia de los psicópatas. Y por eso, y para sentirse mejor consigo mismo, se considera mejor que él”. 

Rescata otra imagen Arenós para ilustrar la incapacidad de su protagonista de sentir nada ante la muerte. “En un capítulo de ‘The Crown’, la reina de Inglaterra admite que es incapaz de llorar, que ni ante la muerte de su abuela, a la que quería mucho, pudo hacerlo. Y cree que algo raro pasa en su interior porque las lágrimas no brotan. Samuel tampoco siente nada, no piensa en el dolor ni en las familias de las víctimas, simplemente mata”. 

Hammett y Chandler en Novápolis

‘Mi buen asesino’, apunta el autor del reciente ‘Fuck News’, influido por sus lecturas adolescentes de Hammett y Chandler, es “una novela negra bastante clásica y sin policías ni detectives. Es sobre mafiosos en una ciudad inventada y podrida, Novápolis, que no es Barcelona pero que podría ser cualquier gran ciudad, donde está muy presente la corrupción política. Vivimos en un país corrupto, cada día hay alguien condenado por uso fraudulento de dinero público”. 

Tras ‘El topo a la luz del día’ trabaja en una nueva incursión en la novela negra, y como opina que “el género negro es la mejor forma de hacer novela social”, no extraña que trate sobre el último golpe de unos estafadores de poca monta entrados en años. A la vez, ultima otro libro, este de su gran pasión, la gastronomía, a la que ha dedicado ya títulos como ‘Los genios del fuego’‘La cocina de los valientes’ ‘Hecho en casa’

De ahí un guiño en ‘Mi buen asesino’: el amigo cocinero y cocainómano de Samuel. “Es el personaje desengrasante, que aporta una parte cómica. Ha caído en desgracia y tiene un ‘food truck’ en párkings de supermercados, algo muy americano”. Cocina ‘hot dogs’, sí, pero su especialidad de salchicha incluye calamar, tinta, salsa de huevo, mostaza, vinagre y alcaparras. Lectura bien condimentada.