CRÓNICA DE CONCIERTO

Andrea Motis y la buena compañía

En su gran noche en el Palau de la Música, parecía que lo que quería era celebrar su éxito junto a sus amigos

Andrea Motis, con la trompeta colgada del brazo, el jueves en el Palau de la Música.

Andrea Motis, con la trompeta colgada del brazo, el jueves en el Palau de la Música. / LORENZO DUASO

2
Se lee en minutos
Roger Roca

En el 2009, recordaba el jueves en el Palau de la Música el director artístico del Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona, Andrea Motis ya estaba allí. Con 14 años, sentada en la última fila de la Sant Andreu Jazz Band. Y desde entonces, la cantante y trompetista de Barcelona ha estado en cada cartel del certamen. Primero como secundaria, pronto como sensación del momento -¿será flor de un día?, ¿durará?, nos preguntábamos todos- y luego estrella y reclamo infalible del festival. Juventud y seriedad, mucha intuición melódica, una voz dulce y clara, un grupo sólido, conceptos claros y mucho trabajo. Con estos argumentos Andrea Motis ha alcanzado un lugar de privilegio en el jazz local. Y su tirón popular no decae. Una vez más, sus fans llenaron el Palau en la presentación a lo grande de su segundo álbum con una multinacional, 'Do outro lado do azul'. 

Noticias relacionadas

Su disco de música brasileña es también un trabajo de descubrimiento. Ella mismo confesaba que que cuando se puso a trabajar en el proyecto no conocía personalmente a nadie que tocara esta música. Andrea Motis va de cara y en su personaje artístico no hay impostura ni fantasía. Hay rigor y una curiosidad genuina. Se nota especialmente en este proyecto, que parece más propio que nunca. 'Do outro lado do azul' podría haber sido un viaje al Brasil en 'low cost' -ya saben: que si 'Garota de Ipanema', que si 'Desafinado'-, pero es otra cosa. En el Palau tocó clásicos del Brasil poco trillados, un homenaje a Joao Gilberto por la vía de una de sus éxitos menos obvios, un par de temas propios, una contagiosa versión del 'Mediterráneo' de Serrat escorada a lo brasileño y muchísimas canciones escritas por sus compañeros de escenario. 

Porque Andrea Motis es buena compañera. Tanto, que más que brillar en su gran noche, parecía que lo que quería era reunir a esos amigos y celebrar su éxito juntos. "Cuando juego en casa me gusta hacerlo a lo grande", dijo. Estaba su quinteto de siempre, la banda de Joan Chamorro, pero también el grupo de jóvenes músicos brasileños que han participado en el disco, nuevos amigos y muchos compañeros y compañeras de atril en la Sant Andreu. Tanta gente daba para un concierto largo y con muchas combinaciones. La intimidad del dúo con el piano de Ignasi Terraza, un formato valiente que dejó entrever las limitaciones del registro vocal de Motis, el terreno seguro del quinteto o la alegría del fin de fiesta con el escenario lleno de gente y de vida y Motis feliz, una más, cantando con sus amigas y amigos de siempre. Como en la Sant Andreu. Como al principio.