24 sep 2020

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FENÓMENO GLOBAL

Rosalía logra lo que solo había logrado Shakira

La artista catalana fue la gran triunfadora, con cinco galardones, de la vigésima edición de los premios celebrada en Las Vegas

Solo una mujer, la colombiana, había ganado antes el reconocimiento al mejor álbum del año

Ricardo Mir de Francia

Rosalía, con los tres gramófonos mayores que cosechó en los Grammy Latinos.

Rosalía, con los tres gramófonos mayores que cosechó en los Grammy Latinos. / REUTERS / DANNY MOLOSHOK (X01907)

Casi exactamente un año después de la publicación de ‘El Mal Querer’ ('E.M.Q'), el disco que convirtió a Rosalía en un fenómeno internacional y situó nuevamente el flamenco entre los sonidos de vanguardia de la música global, el círculo parece haberse cerrado. Los Grammy Latinos reconocieron el jueves la trascendencia del segundo trabajo de la artista catalana, la gran triunfadora de la vigésima edición de los premios de la industria que se celebraron en Las Vegas. Mejor álbum del año, mejor disco de pop y mejor canción urbana por ‘Con Altura’, su colaboración con el reggaetonero colombiano J Balvin. A los que hay que añadir dos Grammys más en las categorías técnicas por el diseño de empaque y la ingeniería de grabación, obra de Pablo Díaz-Reixa, El Guincho, el mago que le ayudó a fusionar en el estudio la tradición flamenca con el sonido actual de la calle. 

Decía esta semana un crítico estadounidense de la radio pública NPR que, aunque Rosalía no vuelva dar con la fórmula mágica de la alquimia, la huella de ‘E.M.Q’ nunca se borrará. Y tampoco el significado de su victoria en estos Grammy marcados por el ninguneo formal al reguetón y el trap, los ritmos urbanos en los que se ancla el 'boom' actual de la música en español. Como decía Associated Press en su crónica de la gala, el reconocimiento a la artista de Sant Esteve Sesrovires tiene su “hueco en la historia”, porque es solo la segunda vez que los Grammy Latinos encumbran el disco de una mujer como el mejor álbum del año. La pionera fue Shakira en 2006 con ‘Fijación Oral Vol.1’. 

El año pasado Rosalía utilizó los Grammy para homenajear a las artistas femeninas que rompieron barreras antes que ella y le enseñaron que sí se puede. Esta vez sus agradecimientos sobre el escenario fueron más personales -su familia, sus fans, El Guincho- y fueron acompañados de gestos de incredulidad. “En serio, estoy en shock, esto es lo último que me esperaba”, dijo al recibir el premio gordo de la noche. “Trabajo muy duro e intento estar a la altura de vuestro ‘support’ [apoyo]”, añadió intercalando palabras en inglés, una señal inequívoca de que forma ya parte de esa diáspora musical hispana que está injertando la lengua de Cervantes en el léxico musical de Estados Unidos. Antes había interpretado un medley de ‘A palé’, su último sencillo, y ‘Con Altura’, que funcionó bastante mejor que el primero sobre el escenario.

Venía Rosalía de lanzar un sonoro corte de mangas a Vox en las redes sociales, pero en la sala de prensa, no quiso dar más vuelo a su posicionamiento político ni entrar en la convulsa situación que viven muchos países latinoamericanos. “Es un tema tan delicado que habría que comentarlo durante muchas horas y con mucho mimo. Hoy me hace mucha ilusión celebrar la música en español. Ahora no es el momento”, dijo para esquivar las minas. Otras mujeres sí lo hicieron. Tanto la chilena Mon Laforte, ganadora del mejor álbum de música alternativa, como la venezolana Nelle, la artista revelación. La primera se descubrió el pecho ante las cámaras para gritarle al mundo un mensaje escrito en la piel: “En Chile torturan, violan y matan”

Una de las virtudes que han ayudado a Rosalía a seducir al mundo, particularmente a ese mundo hispano donde la envidia es un virus extendido, es la generosidad y elegancia de su discurso. Huye de la vendetta y la vanidad, como se vio cuando un periodista le preguntó qué quería decirles a aquellos que no supieron adivinar su talento en aquel programa de televisión del 2008. “Todo lo que he vivido me ha servido para aprender y crecer como artista”, respondió a los periodistas. “Me sirvió para experimentar lo que significa estar en un escenario y darme cuenta de que necesitaba mucho estudio y esfuerzo”. 

Quizás lo más meritorio de todo es que ‘E.M.Q.’ nació sin una discográfica detrás ni el apoyo de la industria. Como ella misma dijo, en un maratón encerrada con El Guincho en piso con dos ordenadores, un micro y una tarjeta de sonido. Y los Grammy, donde competía contra un tótem como Alejandro Sanz, el favorito de la noche con ocho nominaciones, de las que se llevó dos más un premio técnico, reconocieron ese trabajo de orfebrería doméstica. Similar al fascinante videoclip de 20 minutos de Mastodonte, otro de los nominados españoles, cocinado solo con la ayuda de unos cuantos amigos. 

No solo eso. La Academia Latina de Grabación le puso la etiqueta de pop al disco difícilmente clasificable de Rosalía, volviendo a incrustar la tradición flamenca en el ‘mainstream’ cuando el género vive una pavorosa crisis de ventas. Este año incluso se cayó de los Grammy por falta de candidaturas. Y avaló también las cada vez más frecuentes incursiones de la catalana en los sonidos del Caribe, al premiar también su colaboración con Balvin, que no asistió a la ceremonia en protesta por el ninguneo al reguetón y el trap, ausentes de las principales categorías, cuando venden más que nadie. En cualquier caso, Rosalía no quiso olvidar sus raíces. “Mi música se lo debe todo al flamenco”, afirmó en la sala de prensa. La música sin raíces raramente funciona.