23 nov 2020

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MÁXIMO GALARDÓN DE LA LITERATURA CASTELLANA PARA EL AUTOR DE 'CASA DE MISERICÒRDIA'

Joan Margarit: "Todo lo que sea diálogo es mejor que una cuchillada"

El popular poeta catalán y bilingüe recibe el Premio Cervantes, un reconocimiento inédito para las letras catalanas

Anna Abella

Joan Margarit, premio Cervantes 2019.

Joan Margarit, premio Cervantes 2019. / MARTI FRADERA

“La poesía es una herramienta, de las más efectivas, para dar consuelo en momentos de grandes penas, de pérdidas difíciles en la vida de cada uno. Aunque tengas cerca a las personas que amas, hay un momento en que estás solo con tu dolor y solo la poesía y la música pueden darte ese consuelo”. Sabe bien de qué habla Joan Margarit, que volcó su dolor  por la muerte de una hija en los versos de ‘Joana’ (2002), los únicos, confiesa, que se ha permitido “escribir en caliente”. Este jueves, a sus 81 años, el poeta catalán más popular ha alcanzado un reconocimiento inédito para la literatura catalana sumando un nuevo premio, el Cervantes, el Olimpo de las letras en castellano. Lo ha logrado con una poesía “profunda”, concisa y “exacta”, que defiende la belleza, la cultura y la verdad, porque “la poesía no tolera mentiras”, recalca, y con la omnipresencia de la vida, la muerte, el amor y la vejez. Porque para él, “la poesía no debe ser algo sutil y elevado que no se entienda”.  

Poeta bilingüe, del autor de ‘Casa de misericordia’, poemario que le valió el Nacional de Poesía 2008, el jurado del Cervantes ha valorado “su obra poética de honda transcendencia y lúcido lenguaje siempre innovador”, el haber “enriquecido tanto la lengua española como la lengua catalana” y el hecho de representar “la pluralidad de la cultura peninsular en una dimensión universal de gran maestría”.

Castellano impuesto por Franco a patadas

Margarit, que también ha ejercido de arquitecto, comenzó su carrera poética en castellano en 1963 con 'Cantos para la coral de un hombre solo'. No fue hasta los 80 cuando empezó a publicar en lengua catalana, porque, como recuerda: “Tardé 20 años en usarla. Un poema, una buena obra poética, ¿se puede escribir en una lengua que no sea la materna? No. Se puede escribir poesía en dos lenguas, yo lo hago. Porque una es la materna, la catalana, y la otra me la metió Franco a patadas y la llevo dentro, y no pienso devolvérsela a ese señor, me la quedo”. 

Desde finales de los 90 simultanea ambas lenguas. “Yo no me traduzco –aclara-. Son dos poemas distintos, cada lengua camina por su lado. Ahora llevo un poema en una libretita en el bolsillo [la enseña]. El primero debe ser en catalán, la lengua materna. Al cabo de dos días llevo uno en catalán y otro en castellano. Unas veces uno, y otras veces otro, salvan al otro de sus errores. Un poeta lo que quiere es hacer un buen poema, sea en el idioma que sea”. Hace pocos días depositaba su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y lanzaba: "Soy un poeta catalán pero también castellano, coño". 

Independentismo y revolución

Esquiva Margarit ver la concesión del Cervantes, dotado con 125.000 euros, como un diálogo entre lo catalán y lo castellano, entre Catalunya y España. “Todo lo que sea diálogo es mejor que una cuchillada. No me toca a mí resolver estos temas”. Y aunque siempre ha sido crítico con toda la clase política y su pregón para las fiestas de la Mercè 2010 fue soberanista, evita, “ahora”, hablar sobre su postura sobre la independencia de Catalunya apuntando: “La revolución de Marx de igualdad absoluta parecía una animalada, pero Rusia lo probó. Hoy solo veo en el mundo dos posibles revoluciones: Una, una dictadura de derechas tipo ‘Un mundo feliz’, de Aldous Huxley, o de la película ‘Soylent Green’ [‘Cuando el destino nos alcance’]. La otra, tan animalada como la de Marx, sería coger el dinero que damos a los que se visten con disfraz para trabajar, jueces, militares, policías... y destinarlo a educación. Sustituir la represión por la educación. La educación es muchas cosas y una de ellas es la poesía. Vivimos en un país que aún nos da miedo a los que nacimos en la guerra”.

Su poesía ha iluminado obras traducidas a ocho lenguas (entre ellas el ruso, el alemán, el francés, el inglés y el hebreo) como ‘Estació de França’ (1999), ‘Càlcul  d'estructures’ (2005), ‘Misteriosament feliç’ (2009), ‘No era lluny ni difícil’ (2010), ‘Es perd el senyal’ (2012), ‘Des d’on tornar a estimar’ (2015) o ‘Un hivern fascinant’ (2017). Sus obras completas se encuentran en Labutxaca y Austral y cada libro, revela su editor de Proa, Josep Lluch, vende de media 10.000 ejemplares, cifras de ‘best-seller’ en poesía. Hace un año publicó las memorias de juventud ‘Per tenir casa cal guanyar la guerra’ (Proa / Austral) y tiene a punto para el 2020 las reflexiones sobre poesía y literatura ‘Poètica’.   

Multipremiado

El Cervantes y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (el premio más importante de poesía en español y portugués) que ganó en mayo, se suman a una larga lista de galardones, entre ellos el Pablo Neruda 2017 de poesía, el Carles Riba (1985), el Nacional de la Crítica (1984 y 2008), el Rosalía de Castro de 2008, el de la Crítica Serra d’Or 1982, 1987 y 2007, el Nacional de Literatura de la Generalitat 2008. Cuando el próximo 23 de abril, como es tradición, reciba de manos de los reyes el Cervantes, no tendrá problema con el discurso. “Siempre tengo poemas a mano para sustituirlo”.