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CRÓNICA

La zarzuela regresa al Liceu por la puerta grande

El Gran Teatre recupera 'Doña Francisquita' en un renovador montaje de Lluís Pasqual

Pablo Meléndez-Haddad

Un momento de ’Doña Francisquita’, en el Liceu.

Un momento de ’Doña Francisquita’, en el Liceu. / A. BOFILL

Habría que sonrojarse. Tuvo que venir una directora artística alemana para programar por fin -sin prejuicios- una zarzuela en el Liceu. Una alemana que le ha dicho a los catalanes, que también son padres de la criatura, que el género atesora obras maestras, muchas de ellas nacidas en diversos escenarios de Barcelona. Regresó al escenario de la Rambla y, a pesar de que se trata de 'Doña Francisquita', el mismo título que se había hecho en el teatro la última vez que se dignó a programar zarzuela, ahora ha vuelto en un montaje que lo renueva completamente gracias a la original puesta en escena de Lluís Pasqual.

La producción gustó a los liceístas -en el madrileño Teatro de La Zarzuela, donde se estrenó la temporada pasada, no acabó de cuajar-, una propuesta radical que disecciona la obra de Vives y crea su propia mirada en tres momentos históricos. En el primer acto la trama se traslada a tiempos de la república española mientras se graba un disco de esta zarzuela sin sus diálogos, que se cambian por otros que narran lo que va sucediendo en este nuevo espectáculo y que defiende un entregado Gonzalo de Castro. En el segundo la acción sucede en la década de 1960 durante un rodaje para televisión, para concluir en el tercer acto ambientado en un ensayo general de un montaje en época actual con un efectivo final de fiesta.

La fórmula funciona, saca sonrisas y se hace comprensible sobre todo gracias a una soberbia pareja protagonista que impresionó por su talento y adecuación a los personajes. María José Moreno interpretó a una Francisquita de lujo, superando sin problemas los escollos de la partitura, con una 'Canción del ruiseñor' impecable. Lo mismo sucedió con el tenor Celso Albelo, que debutó en el rol de Fernando en plenitud, coronando su actuación con una versión de manual de la romanza 'Por el humo se sabe'.

Muy bien en sus papeles Alejandro del Cerro (Cardona), Miguel Sola (Don Matías), Isaac Galán (Lorenzo) y, por supuesto, María José Suárez (la Doña Francisca ideal). Muy en el personaje se vio a Ana Ibarra como La Beltrana, acertadas las coreografías de Núria Castejón y espectacular la intervención en el 'Fandango' de la mítica Lucero Tena. Gustaron las intervenciones del coro y de la Simfònica del Liceu liderada por un Oliver Díaz atento, entusiasta y conocedor.

Temas: Liceu