GALARDÓN LITERARIO

Bernardo Atxaga: "Me preocupaba mucho más Ciudadanos que Vox"

El escritor vasco, autor de 'Obabakoak', gana el Premio Nacional de las Letras Españolas

El escritor Bernardo Atxaga, este lunes en el festival Literaktum en San Sebastián

El escritor Bernardo Atxaga, este lunes en el festival Literaktum en San Sebastián

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Elena Hevia

Por primera vez desde su creación en 1984, el Premio Nacional de las Letras Españolas ha recaído en un escritor en lengua vasca. Treinta y cinco años de silencio hacia el euskera, roto ahora por la distinción a Bernardo Atxaga (Asteasu, Guipúzcua, 1951), principal responsable de la visibilidad de esa literatura gracias a su éxito incontestable ‘Obabakoak’ que en 1989 obtuvo el Nacional de Narrativa.

Entre la llamada telefónica que recibió entonces por parte de Jorge Semprún y la del ministro José Guirao este lunes de resaca poselectoral median tres décadas. El escritor se encontraba en su casa de Zalduondo corrigiendo el último capítulo de la traducción al castellano de su novela ‘Casas y tumbas’ ('Etxeak eta hilobiak'), que aparecerá el próximo mes de febrero, cuando supo de la noticia. Para él fue como una señal. "Yo es que soy muy de colegio La Salle -cuenta-. Tengo un amigo que me dice que los que hemos estudiado allí funcionamos en etapas. Y es cierto. Me había planteado cerrar una con esta novela que ha salido hace poco en euskera, así que siento el premio como el inicio de una tercera etapa. Un periodo que veo cargado de vitalidad, porque el que fue joven siempre lo es, a menos que la vida te dé un golpe muy fuerte, que no es el caso".

La charla vertiginosa y laberíntica de Atxaga, recogida vía telefónica desde un taxi que le lleva a la presentación de la edición de 'Casas y tumbas' en euskera en San Sebastián, se dispara por la exaltación del momento. "Voy con los nervios de punta en la cabeza, como cuando las mujeres se ponen rulos", dice riendo. Así contempla el galardón, dotado con 40.000 euros, en el que el jurado ha destacado la "modernización y proyección internacional de las lenguas vasca y castellana a través de una narrativa impregnada de poesía en la que ha combinado de manera brillante realidad y ficción".

Obligado a darle una significación al ninguneo mantenido hasta el momento por el Nacional de las Letras en relación al vasco, el escritor considera que este premio ayudará a fortalecer la existencia social de la lengua. "Me acuerdo de que hace 30 años todavía me preguntaban si se trataba de un dialecto". Pero también cree que es indicativo de un jurado de mente abierta ante los hechos diferenciales. "Está  claro que el premio no me lo hubieran dado en tiempos de Aznar y eso que es nieto de un vascoparlante de pro".  

Geografía mítica 

Aunque lleva escribiendo desde los años 70, al principio mayoritariamente poesía, fue ‘Obabakoak’, traducida a más de 20 idiomas, adaptada al cine y al teatro (por Calixto Bieito), novela ambientada en el pequeño mundo fantasioso y rural de Obaba, geografía en la que se insertan todo tipo de relatos breves, la obra que lo lanzó a una proyección internacional, que excelentes compañeros de generación como Izagirre, Lertxundi, Saizarbitoria y Sarrionandia no lograron jamás. Aunque a Atxaga no le guste admitirlo, la creación del territorio mítico de la novela (Obabakoak significa los habitantes de Obaba) marca un antes y un después en la consideración de la literatura vasca. A esta seguirían, entre otras, ‘El hombre solo’, ‘El hijo del acordeonista’ (que cierra el ciclo de sus novelas de Obaba), ‘Siete casas en Francia’ y ‘Días de Nevada’ (todas ellas publicadas por Alfaguara).

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Tan eufórico está Atxaga que ni siquiera el ascenso de la extrema derecha parece ponerle nubarrones en el horizonte. Lo explica: "Creo que es mejor que los fascistas asomen la patita y se les vea y no que queden ocultos bajo otras capas. No han aparecido de repente. Estaban ahí y creo que en el futuro no van a pasar del resultado obtenido el domingo pese a que muchas televisiones van a vivir de ellos en los próximos años. A mí, la verdad me preocupaba mucho más Ciudadanos. Ver a Rivera en el gobierno era una pesadilla recurrente de la que me solía despertar chillando".

'Casas y tumbas', la novela que vendrá

Atxaga cuenta que 'Casas y tumbas', su última novela, sigue la trayectoria de varios personajes, entre ellos dos amigos que viven su infancia, no exenta de problemas, en un pueblo vasco en los primeros 70 y se trasladan más tarde a El Pardo para cumplir el servicio militar -"he sido profético sin quererlo porque en la novela se habla mucho de Mingorrubio", dice divertido el autor-. Con un argumento difícil de resumir, el escritor revela que el cuarto capítulo se desarrolla en el interior de la película 'El bueno, el feo y el malo' de Sergio Leone. <br/> Con una estructura circular  -"como una sardana"- alrededor de la cual Atxaga ha hecho girar unas vivencias, unos asuntos y unos personajes y de paso, reflejado la historia reciente de España, en su relación con el País Vasco.