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ESTRENOS DE CINE

'Ventajas de viajar en tren', apetito por la transgresión

Juan Manuel Freire

Luis Tosar, en un fotograma de ’Ventjas de viajar en tren’

Luis Tosar, en un fotograma de ’Ventjas de viajar en tren’

El cine español de cierta vocación comercial tiene un problema: produce demasiadas películas que ya conoces sin haberlas visto. A su manera, con otros presupuestos y modelos, empieza a estar tan formateado como el Hollywood de parque temático del que se queja Scorsese. "Últimamente se ha hecho mucho cine a la carta, como respondiendo a las supuestas necesidades del público", nos explicaba Luis Tosar en el festival de Sitges hace unas semanas. "Se hacen comedias, ahora familiares, ahora más de amigos, ahora más de chicos y chicas… Buscando fórmulas todo el rato. La gente está empezando a buscar alternativas".

Tosar es parte esencial del reparto coral de 'Ventajas de viajar en tren', una película que sacude un poco el estancado paisaje nacional y, más en concreto, la cartelera de esta semana (y ojalá unas cuantas otras). Es el debut en el largo del donostiarra Aritz Moreno, quien ya contó con Tosar en su corto 'Cólera'. El actor aceptó el proyecto no solo por esa experiencia, sino también por un guion capaz de convencer a cualquiera; en el filme participan también Ernesto Alterio, Pilar Castro o Belén Cuesta, quien nos decía: "Con un guion como ese, no dudas, solo te dejas llevar. Lo que no quiere decir que algunos investigásemos un poco para ver quién era Aritz. Y ver sus cortos daba confianza".

Esta película inclasificable, o clasificable como un cruce de géneros al estilo surcoreano (es comedia negra y drama y casi ciencia ficción), nace de una extravagancia anterior, una novela de Antonio Orejudo del 2000 en principio infilmable. Tan solo en principio: sus historias sobre basura, falsos soldados o servidumbre emocional, enmarcadas en una estructura compleja, dan base ahora a una experiencia cinematográfica fluida. Moreno escribió él mismo un primer tratamiento, pero pronto vio que iba a necesitar ayuda. Su hombre fue Javier Gullón, que ya sabe de adaptaciones difíciles (transformó 'El hombre duplicado', de Saramago, en 'Enemy') y encaró los cambios necesarios con determinación. "En la novela, la historia del quiosco y los perros aparece en la carpeta de [el psiquiatra] Ángel Sanagustín y no pertenece a Helga, el personaje de Pilar Castro. Fue Gullón quien hizo el trabajo de convertirla en el background de Helga".

Dirección controlada

Ante el desafío de esta complicada primera película, Moreno quiso ir mejor que bien preparado; se obsesionó por planificar cada secuencia plano por plano, lo que ha resultado en un filme de dirección realmente controlada. "Continuamente surgen cosas inesperadas en un rodaje que te obligan a improvisar, y por eso me gusta planificar al detalle todas las secuencias y llevar los deberes bien hechos". Moreno no desperdició imágenes, pero quiso, de todos modos, estar presente durante todo el proceso de montaje: "Estuve todos los días al lado de Raúl López, el montador, que es mi amigo y además un genio".

Durante este y otros procesos, la referencia capital fue 'Magnolia', de Paul Thomas Anderson. "Fue muy importante a nivel de tono. Como la nuestra, es una película con elementos pasados de rosca, pero que funcionan y resultan creíbles gracias al tono y el trabajo de actores", explica Moreno, un director a seguir de cerca.