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Adiós al Círculo de Lectores

Planeta cierra la estructura comercial del sello y señala que el negocio se ha vuelto "inviable" a causa de las nuevas tecnologías

Elena Hevia

Una ilustración de Max para promocionar el carácter familiar de Círculo de Lectores. 

Una ilustración de Max para promocionar el carácter familiar de Círculo de Lectores. 
Edificio central del Grupo Planeta en Barcelona.

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La venta on line mató al Círculo de Lectores. O por lo menos al Círculo de Lectores que conocíamos hasta el momento. El grupo Planeta, que se hizo con la empresa hace cinco años, ha anunciado el cierre de su estructura comercial este jueves por inviable. Se ha puesto fin a un ritual que durante casi seis décadas desde su creación en 1962 alimentó de libros a las familias de la clase media española, esa masa no lectora que no se atrevía o no tenía la costumbre de acudir a las librerías y recibía los volúmenes tras elegirlos en un catálogo. La idea, vinculada al Grupo Bertelsmann, se importó de Alemania, donde los libros se recibían por correo.

En España el sistema fue más próximo. Un amable agente del Círculo, la mayoría de las veces jubilados o amas de casa en busca de un extra, llamaba a tu puerta con el mismo afán de aquellos que intentan convertirte puerta a puerta a una religión foránea y no solo te surtía de cultura sino que además te recomendaba los 'best-sellers' y aun más allá, puesto que la oferta del Círculo de Lectores (un distintivo más de una época, junto a los pollos 'a l'ast', las cabinas de teléfono y las televisiones con dos cadenas) amplió su estrategia a poesía, ensayo, filosofía y clásicos en general.

A lo largo de su historia ha llegado a estar en un momento u otro en 19 millones de hogares, pero en los últimos años, su impacto se ha ido reduciendo drásticamente. De los 105 millones de euros de facturación que la empresa declaró en el 2012, se había caído a 37 millones. Y aunque se había intentado modernizar el modelo vinculándose a una plataforma de libros digitales, la empresa se había revelado "inviable", según señalan fuentes de Círculo de Lectores. Hasta el punto de haberse convertido en el último club de lectura del mundo, el único superviviente de un modelo que ya había cerrado sus puertas en otros países, ya que hace años Bertelsmann clausuró todas sus filiales. Las mismas fuentes aseguran que es muy difícil establecer cuántos agentes han perdido su puesto de trabajo puesto que "no eran profesionales", pero la cifra está muy por debajo de las 4.500 personas que se contabilizaban en el 2012.  

La dura caída 

La caída de clientes también se ha reducido a un ritmo parecido. Así, si en su última etapa de bonanza los socios del Círculo oscilaban entre el millón y medio y el millón, hoy es casi imposible de establecer porque desde hace un tiempo para intentar mantenerlos se eliminó la clausula según la cual era obligatorio comprar un libro cada dos meses para seguir perteneciendo a la comunidad. "Podía haber -aseguran en el sello- gente que comprara un libro un año y no volviera a hacerlo hasta al cabo de dos". ¿Qué quedará entonces de un sello que se surtía del resto de las editoriales y proponía libros originales en un porcentaje mínimo? "De momento hemos desactivado nuestras redes comerciales. Y nos planteamos un periodo de reflexión para su reformulación. Como club tendrá continuidad entre los socios que están suscritos a colecciones. Lo que no habrá es un plus comercial".