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CRÓNICA

Mark Guiliana, el baile de las neuronas

El batería recrea a mano el lenguaje de la electrónica con el proyecto Beat Music

Roger Roca

Un momento de la actuación de Beat Music en La 2 de Apolo, el martes.

Un momento de la actuación de Beat Music en La 2 de Apolo, el martes. / LORENZO DUASO

Las cabezas del público van adelante y atrás en movimientos rápidos y cortos, siguiendo el pulso espástico de la música. Alguien descarrila cuando el ritmo hace un requiebro inesperado. Normal. En Beat Music, el proyecto del batería norteamericano Mark Guiliana, el compás se trocea en unidades diminutas, con los acentos rítmicos cambiados aquí y allá, con redobles que caen donde parecía que no cabía ya un golpe más, con bombos insistentes que parece que quieran ponerte a bailar para luego cambiar de opinión. Es como si lo que suena no saliera de manos humanas, sino de ordenadores programados por una mente traviesa. Y ese juego de espejos entre lo humano y lo electrónico es el ADN de Beat Music.

El disco que Guiliana y su banda presentaban el martes en la sala Apolo 2 dentro del Festival Internacional de Jazz de Barcelona se llama 'Beat Music! Beat Music! Beat Music!'. Así, tres veces. Porque aquí lo importante es el ritmo. Hace veinte años, productores de música electrónica como Aphex Twin y Autechre retorcieron las máquinas de su tiempo para que hicieran cosas sobrenaturales, inventado ritmos y timbres que estaban fuera del alcance de los humanos. Y ahora Guiliana, un músico de jazz que adora a esos artistas, propone lo contrario: música hecha a mano que recrea el lenguaje de la electrónica. Aquí hay horas y horas de escucha atenta de techno, de dub. "¿Esto es jazz? ¿Es fusión?", pregunta sin malicia una espectadora a su acompañante, mientras Guiliana y sus tres músicos, todos uniformados con chándal amarillo, exploran los entresijos de un compás con precisión y pasión. "Tienen algo de Weather Report", dice un espectador veterano, en tono de elogio. En todo caso, no es música para bailar. Apunta a la cabeza. Le faltan malicia y descaro para disparar a los pies. Neuronas a bailar, pues.

Temas: Conciertos Jazz