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'HITAZOS' DE CINE

Doce superescenas de películas propulsadas por canciones

El uso de 'Rock'n'roll part 2', de Gary Glitter, en 'Joker' es el último ejemplo de la magnífica simbiosis que pueden establecer imágenes y música

Quim Casas

El Joker (Joaquin Phoenix) se pone el mundo por montera al ritmo de ’Rock’n’roll part 2’, de Gary Glitter, en un fotograma de la escena icónica de ’Joker’.

El Joker (Joaquin Phoenix) se pone el mundo por montera al ritmo de ’Rock’n’roll part 2’, de Gary Glitter, en un fotograma de la escena icónica de ’Joker’. / Warner Bros. Pictures

A pesar de la controversia suscitada porque el autor de 'Rock'n'roll part 2', Gary Glitter cumple condena por agresión sexual a un menor, la utilización de este tema glam en 'Joker', en la secuencia triunfal del personaje bajando por las escaleras, es modélica. El tema de Glitter ha sonado en una veintena de películas y teleseries, pero nunca con el mismo sentido y la precisa relación entre sonido e imágenes. No es la primera vez que esto ocurre. Quentin Tarantino es quien mejor ha llevado a la práctica este empleo de temas populares preexistentes en sus películas. El crítico francés Michel Chion, experto en las relaciones entre música y cine, lo definió como un auténtico DJ cinematográfico, alguien que samplea músicas ajenas y las incrusta en sus imágenes de forma excepcional, hasta el punto de que alguna de las canciones que ha utilizado parecen haber sido compuestas expresamente para esa secuencia pese a que hacía años que existían. Estos son una docena de ejemplos de escenas propulsadas por una gran canción, aunque hay muchísimas más.

'Born to be wild' ('Easy rider')

Nada mejor en 1969 que 'Born to be wild' para ilustrar los planos del viaje de los dos motoristas 'hippies' por las carreteras estadounidenses en este primer bombazo histórico del cine independiente. El grupo Steppenwolf la incluyó en su primer álbum, publicado en 1968, y Dennis Hopper y Peter Fonda la convirtieron gracias a su película en un 'hit' generacional. Wim Wenders escribió que esta y otras canciones de la banda sonora de 'Easy rider' son la verdadera exploración de EEUU y no las imágenes del filme.

'Jumpin’ Jack flash' ('Malas calles')

Martin Scorsese adora a los Rolling Stones y los ha utilizado varias veces. Esta es una de las mejores: la cámara se acerca a Harvey Keitel, acodado en la barra de un bar, mientras comienza 'Jumpin’ Jack flash'. MickJagger sigue cantando y vemos lo que ve Keitel, al chulesco Robert De Niro entrando en el local abrazado a dos muchachas. Un verdadero momento de rock’n’roll cinematográfico.

'Knockin’ on heaven’s door' ('Pat Garrett y Billy the Kid')

Sam Peckinpah contrató a Bob Dylan como actor y responsable de la banda sonora de su western crepuscular. Además de una buena colección de piezas incidentales y fronterizas, Dylan dejó para el recuerdo 'Knockin’ on heaven’s door', la canción que ilustra de forma tan bella la muerte del 'sheriff' junto al río. El éxito del tema desbordó la propia película, convirtiéndose en una de las piezas emblemáticas del temario dylaniano y una de las más versionadas (de Television a Guns N’Roses).

'Theme from Shaft' ('Las noches rojas de Harlem')

Como en el caso de Dylan, a Isaac Hayes lo ficharon para la banda sonora del primer filme de Shaft, el icónico policía 'blaxploitation', y brilló especialmente en el tema principal, más conocido que la propia película. Describe al personaje en la secuencia inicial de manera impagable, tanto por la vivacidad soul-funk con 'wah wah' como por la letra, que suavizando sus revoluciones eróticas en argot podríamos traducir así: "¿Quién es el detective negro que es una máquina sexual? / ¡Shaft! / Tienes toda la maldita razón".

'Can’t help falling in love' ('Amor en Hawái')

Está entre lo sublime y lo ridículo, pero qué gran momento: en su película hawaiana de 1961, Elvis Presley visita a una anciana, le regala una caja de música y al compás de la melodía que surge de ella, interpreta uno de sus temas más melosos y románticos. Suenan coros, eso sí, y los hawaianos que asisten a la improvisación aplauden a rabiar.

'In dreams' ('Terciopelo azul')

Es una de las secuencias más turbadoras de una película tan perturbadora como 'Terciopelo azul': David Lynch filma a Dennis Stockwell micrófono en mano haciendo un 'playback' de 'In dreams' de Roy Orbinson, un tema ya de por sí inquietante pese a su apariencia, mientras al fondo de la estancia unas mujeres gruesas bailan y Dennis Hopper canturrea la letra con emoción. Otra asociación Lynch-Orbison total: la interpretación de 'Crying' en español por Rebekah del Río en 'Mulholland Drive'.

'Blue velvet' ('Scorpio rising')

De acuerdo, el tratamiento que le dio Lynch a la canción grabada por Bobby Vinton en 1963 -un estándar de envoltorio sedoso y fondo oscuro- volvió a convertirla en un exitazo, pero ya antes, en 1964, el radical Kenneth Anger la había utilizado para filmar los cuerpos medio desnudos de unos moteros y el cromado de sus motocicletas en 'Scorpio rising': una de las secuencias homoeróticas más intensas de la historia del cine.

'My way' ('El gran timo del rock’n’roll')

Puestos a cargárselo todo, Julien Temple hizo que en esta falsa biografía de los Sex Pistols el mismísimo Sid Vicious, bajista de la banda, interpretara en directo el 'My way' de Frank Sinatra pasado por el filtro punk. Los burgueses espectadores aplauden enfervorecidos, pero al finalizar la actuación, Vicious saca una pistola y dispara contra la platea. Más allá de la broma, es una gran versión y el mejor momento del filme.

'Stuck in the middle with you' ('Reservoir dogs')

Tarantino repescó esta olvidada canción folk-rock de la banda escocesa Stealers Wheel, grabada en 1972, para la secuencia en la que Michael Madsen le corta la oreja derecha al policía que ha capturado. Malicioso, el criminal le dice al pobre agente si ha escuchado alguna vez los supersonidos de los 70 de K-Billy, sintoniza la canción en cuestión, da unos pasos de baile esgrimiendo una navaja y le corta la oreja poco antes de que Gerry Rafferty, el vocalista del grupo, cante "los payasos a mi izquierda / los bromistas a mi derecha". Cada movimiento de Madsen está acompasado con la canción.

'Don’t let me be missunderstood' ('Kill Bill vol. 1')

Seguimos con Tarantino. Tras revolver su discoteca y posiblemente las de sus amigos, encontró la versión disco registrada en 1977 por el grupo Santa Esmeralda de un clásico, 'Don’t let me be missunderstood', compuesto originalmente para Nina Simone en 1964 y popularizado un año después por The Animals. Con sus palmas flamencas, trompetas y 'riffs' de guitarras españolas, lo insertó con milimétrica precisión en la secuencia de la pelea con katanas entre Uma Thurman y Lucy Lu en el jardín nevado.

'I put a spell on you' ('Extraños en el paraíso')

Jim Jarmusch hizo lo mismo que Tarantino antes que él: rescató un pequeño clásico del endemoniado Screamin’ Jay Hawkins publicado en 1957, lo utilizó para definir a uno de los protagonistas del filme -la chica húngara recién llegada a Nueva York que escucha el tema de Hawkins en su radiocasete- y de paso relanzó la carrera de este monarca del vudú-rock. Es imposible no pensar en el filme sin evocar esta soberana canción.

'La cabalgata de las valquirias' ('Apocalypse now')

No es una canción pop, pero esta es otra de las mejores relaciones entre imagen y música preexistente en la historia del cine. La estableció Francis Ford Coppola entre el famoso tema de Richard Wagner y el ataque de los helicópteros estadounidenses a un poblado vietnamita. La situación es real (la guerra psicológica emprendida por el Ejército norteamericano) y Coppola la convierte en un ballet enloquecido de muerte y destrucción al compás del músculo wagneriano.