REVELACIÓN TROPICAL

Cimafunk invita a "gozar, gozar y gozar"

La nueva estrella cubana presenta en Barts su sensual 'Terapia', disco en el que funde texturas de funk y son

Dos imágenes de Erik Iglesias, Cimafunk de nombre artístico.

Dos imágenes de Erik Iglesias, Cimafunk de nombre artístico.

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Jordi Bianciotto

Hay una música cubana cultivada a pie de calle y propagada en las redes que rompe ideas preconcebidas y aporta nuevos sabores y aleaciones rítmicas: ahí está Erik Iglesias, conocido como Cimafunk, con su música fibrosa y sensual, se diría que producto de un cruce entre Marvin Gaye y Benny Moré. “Puede parecer que el funk y el son cubano están distanciados, pero al final todo viene de África”, explica Cimafunk en vistas a su debut en Barcelona, este viernes en la sala Barts, dentro del Festival Internacional de Jazz de Barcelona.

Cimafunk ha impactado con su primer disco, ‘Terapia’, publicado hace dos años y que tiene ya un relevo en camino. De ahí destacan canciones voluptuosas como ‘Parar el tiempo’; material que en su mayor parte gira en torno a ejes hedonistas. “La mayoría de temas que me salen hablan de sexo, de disfrutar y de vivir. De los momentos de escape de la vida. La sensualidad es básica, y la comida, y tener al lado la familia”, sintetiza Erik Iglesias, cantante y compositor nacido hace 30 años en Pinar del Río, cuyo nombre artístico alude al ‘cimarrón’, el esclavo que se refugiaba en los montes buscando la libertad.

País de mezcla

Hay una conciencia de africanidad en lo suyo, reforzada por muchos detalles. “Pancho Amat me hizo ver que, en la música tradicional de Nueva Orleans, el ritmo que hace el bombo es en realidad la clave cubana, y todo está relacionado”, señala, si bien apunta que la identidad racial no es un tema en la  Cuba actual. “Muchas de las figuras musicales emblemáticas eran negras, como Benny Moré o Bola de Nieve, pero este es un país muy mezclado: aquí todo el mundo tiene algo de chino, o de español, o de árabe... Hay de todo, y se ha perdido un poco lo de clasificar”.

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Cimafunk, ¿es el símbolo de una nueva escena cubana que rompe esquemas? “Soy uno de los que más ha podido llegar al público gracias a internet y a que he podido hacer campañas, pero siempre ha habido y sigue habiendo gente inventando cosas en Cuba”, relativiza. Florecen en la actualidad, subraya, propuestas musicales variopintas por parte de gente muy joven. “Hace solo cinco años no se veía a tantas bandas jóvenes, de chamacos, tocando todo tipo de música: funk vinculado a la trova, o hip-hop, o rock, que está cobrando también mucha fuerza”.

Géneros que, añade, se convierten en algo distinto tras pasar por manos isleñas. “El trap de aquí ya es cubano, y el reguetón es también distinto, una evolución de la timba”. Innovador, pero con los pies en el legado histórico, Cimafunk opina que “lo más a la moda que puedes estar es cultivando lo que ya se hizo”. Demostrará sus poderes en Barts arropado por siete músicos y dispuesto “a gozar, a gozar y a gozar, y a que la gente se vuelva loca”.