29 oct 2020

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CRÍTICA DE CINE

'Maléfica: Maestra del mal': la heroína ausente

La Maléfica de Angellina Jolie no es el villano de esta película. En realidad, no se sabe muy bien lo que es, pues esta secuela la reduce a la condición de convidada de piedra

Nando Salvà

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Most beautiful island ★★

Dirección: Joachim Ronning

Reparto: Angelina Jolie, Elle Fanning, Michelle Pfeiffer, Sam Riley

Título original:  'Maleficient: Mistress of evil'

País: Estados Unidos

Duración: 118 minutos

Año: 2019

Género: Fantasía

Estreno: 18 de octubre del 2019

Hace cinco años, 'Maléfica' (2014) reimaginó la historia de 'La bella durmiente' desde la perspectiva de la madrina malvada, con el objetivo de revelar que en realidad el personaje no era más que una mujer herida con problemas para gestionar su ira. Ahora, a pesar de que aquella película había dejado claras la inherente bondad y la condición heroica del personaje, Disney intenta toscamente repetir la jugada con esta secuela de título incongruente; en ella, en una escena temprana, una voz en 'off' nos informa de que, a causa de algo parecido a un problema de amnesia colectiva, Maléfica vuelve a ser una criatura odiada por la población humana.

Sea como sea, ella no es el villano de esta película. En realidad, no se sabe muy bien lo que es. 'Maestra del mal' la reduce a la condición de convidada de piedra: durante buena parte del metraje, la actriz Angelina Jolie simplemente desaparece de escena. Y el director Joachim Ronning no nos proporciona ningún personaje de repuesto por el que sentir nada; en lugar de cierto desarrollo psicológico y de una historia dotada de un mínimo de sentido, ofrece vistosas imágenes de extraños monstruos mágicos y escenarios deslumbrantes y un sorprendente interés por los mecanismos de la guerra.

El gran conflicto dramático de 'Maestra del mal' no es distinto del de muchas otras ficciones que proponen una situación de convivencia entre seres humanos y seres mágicos: la amenaza de exterminio que se cierne sobre estas últimas. Lo que la distingue es la torpe inclusión de imaginería que evoca el Holocausto -en una escena, un grupo de adorables criaturas son gaseadas- y, peor aún, la frivolidad de la que hace gala al despojarla de trascendencia en su determinación por no resultar ofensiva y su camino hacia un final feliz.