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LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO

'Legado en los huesos', en la pesadilla de Amaia Salazar

Hablamos con el director Fernando González Molina y la actriz Marta Etura sobre la nueva entrega fílmica de la 'Trilogía del Baztán'

Juan Manuel Freire

Francesc Orella, Fernando González Molina, Marta Etura e Imanol Arias, tras la presentación de ’Legado en los huesos’ en Sitges

Francesc Orella, Fernando González Molina, Marta Etura e Imanol Arias, tras la presentación de ’Legado en los huesos’ en Sitges / EFE / SUSANNA SAEZ

Los seguidores de Dolores Redondo y su creación más famosa, la policía foral Amaia Salazar, han tenido que digerir muchas emociones estos últimos días. El pasado día 1 se publicaba 'La cara norte del corazón', novela precuela de la 'Trilogía del Baztán'. Y este jueves se ha estrenado en Sitges (sesión especial Òrbita) la versión fílmica del segundo episodio de la saga, 'Legado en los huesos', más espectacular, compleja y oscura que la exitosa 'El guardián invisible'. Los fans no desplazados hasta el festival deberán esperar hasta el 5 de diciembre, cuando llegará a salas comerciales.

En la primera entrega, Salazar había aparcado la maternidad para centrarse en su profesión. En esta parte ya es madre, y su vida parece estar dando un vuelco luminoso hasta que, por supuesto, fuerzas oscuras vienen en su búsqueda. "Las películas siguen la estructura de las novelas", nos explica el director Fernando González Molina, quien después de triunfar con varios dramas románticos ha solidificado su estatus de 'hitmaker' desde el 'thriller'. "Arrancamos con un caso policial a través del cual te presentamos a Salazar y te implicamos en su vida personal, para después revelar que los crímenes están imbricados en esa vida personal".

Lo que más gustaba a Marta Etura del proyecto y el personaje era justamente eso: la falta de separación entre el trabajo policial y la exploración familiar. "Me interesaba Amaia porque no era solo una policía. Sus casos están ligados a su familia, lo que llena su vida de conflictos personales y afectivos. Al final la historia se reduce a una madre que no ha querido amar a su hija y otra madre que solo desea amar a la suya", dice la protagonista de 'Mientras duermes'.

Un pueblo entregado a la causa

González Molina, original de Pamplona, ha disfrutado dando relieve cinematográfico al valle del Baztán y, muy en concreto, Elizondo: "Es un lugar con un gran potencial. Su energía sombría ayuda a crear un aura de terror sin necesidad de hacer mucho". Y no, los lugareños no están molestos porque su pueblo se relacione con asesinatos en serie o sustratos mitológicos de influjo pernicioso: "Al contrario, están encantados. A nivel turismo es una barbaridad: hay rutas para conocer los lugares del libro, rutas que te enseñan nuestras localizaciones, que a veces son distintas, e incluso rutas que te enseñan ambas cosas".

"Les hemos llenado el pueblo de barro", sigue González Molina. "Les hemos copado todo de grúas y luces. Les hemos hecho toda clase de perrerías. Pero nos han puesto todas las facilidades". Lo que se debió agradecer durante un rodaje bastante complejo; tanto que se decidió rodar de forma simultánea la siguiente película, 'Ofrenda a la tormenta', cuyo estreno está previsto para marzo. "Hacerlas juntas las hacía viables. Poder aprovechar los decorados, los viajes y los actores".

La decisión, además, ayudaba a Etura en su intenso trabajo. Una vez sumergida en el abismo emocional, mejor seguir rodando y llegar al final de la historia que hacer un paréntesis de quince meses. "En las dos últimas partes, Amaia están en el mismo sitio emocional y vital", dice la actriz. En mitad de la pesadilla.