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LO QUE NO SABÍAS DE...

El director Daniel Sánchez Arévalo nos explica las curiosidades de 'Diecisiete'

El protagonista, el actor catalán Biel Montoro, se encariñó tanto con el perro del filme que acabó adoptándolo

Gran parte de la trama transcurre en una caravana y había muy poco espacio para el equipo de rodaje

Eduardo de Vicente

Daniel Sánchez Arévalo (izquierda), en el rodaje con Biel Montoro.

Daniel Sánchez Arévalo (izquierda), en el rodaje con Biel Montoro. / TXUCA PEREIRA

Daniel Sánchez Arévalo, el director de filmes como Azuloscurocasinegro, Primos La gran familia española, tiene nueva película en cartel. Se trata de Diecisiete, una road movie que profundiza en la relación entre dos hermanos y ha sido producida por Netflix, lo que supone que poco después de su estreno en salas podrá verse en esta plataforma.

El filme está protagonizado por dos actores desconocidos en la gran pantalla, el catalán Biel Montoro (Com si fós ahir) y Nacho Sánchez (visto en series como La zona o La catedral del mar). El primero es un menor problemático que comete pequeños hurtos y adora a su abuela enferma, que fue quien les cuidó. Tras uno de sus delitos es recluido en un centro, donde entabla amistad con el perro al que cuida, pero estalla cuando descubre que lo va a adoptar una familia. Su hermano, con el que no se lleva muy bien, acaba ayudándole en su propósito de recuperarlo y emprenden un largo viaje en su autocaravana acompañados por la anciana, que quiere regresar a su pueblo natal para ser enterrada allí.

Es una comedia agridulce sobre estos tres personajes, el vehículo en el que viajan y dos perros, Oveja, al que adopta el protagonista, y otro que carece de una pata y que se acaba convirtiendo también en un elemento importante de la trama. Sánchez Arévalo nos explica las curiosidades del rodaje (aunque asegura que la mejor anécdota es no tener anécdotas, ya que es una señal de que todo ha ido bien) y, para empezar, nos habla del trabajo con los canes.  

Sánchez Arévalo es un amante de los perros y tiene tres en su casa. / TXUCA PEREIRA

-El mejor amigo de Daniel. “Mi amor por los perros me llevó a tomar la decisión de que no quería que estuvieran adiestrados previamente. Todos proceden de protectoras de animales y asumimos el compromiso de que, cuando finalizara el rodaje, les encontraríamos familia. Lo más complicado fue crear la relación entre Héctor (Biel Montoro) y Oveja porque no se conocían. Los puse juntos el primer día de rodaje y durante siete semanas cada día pasaban unas horas en común. Durante la filmación, todo era improvisado, dejando que la vida pasara ante nosotros. Al principio, Oveja no le hacía ni caso ni empatizaba con él. El adiestrador se lo había quedado unas semanas pero no le enseñó nada, solo lo cuidó para que aprendiera luego los trucos de manera genuina. Con su ayuda poco a poco empezaron a tener más contacto”.

-El mejor amigo… de Biel. “Después del rodaje, Biel se iba a trabajar a todas partes con el perro que, al final, acabó reconociendo su silbido y lo iba a buscar donde estuviera. La realidad supera a la ficción y, al final, Biel se quedó con el perro. Se estableció un vínculo muy sólido entre ambos y no se querían separar. Me hizo mucha ilusión, si no me lo hubiera quedado yo. Pero es que ya tengo tres…”

Al final del rodaje, Biel Montor decidió quedarse con Oveja. / TXUCA PEREIRA

-El mejor perro en el peor momento. “El personaje del perro de tres patas lo interpreta Curro. Durante la preproducción lo había escrito pensando en un animal mucho más mayor. Peinando clínicas veterinarias dimos con uno que estaba en proceso de adopción y les costó cedérnoslo. Nos decían que ahora que estaba a punto de ser adoptado nosotros nos lo queríamos llevar. Al principio no les hacía ninguna gracia, pero acabaron teniéndonos confianza, accedieron y se vino al rodaje”.

-Rodar en una caravana. “No quería que hubiera ni trampa ni cartón, rodamos dentro de una auténtica autocaravana, pero no podíamos imaginar lo complejo que sería. El primer día fue un caos absoluto, era como el camarote de los hermanos Marx. Éramos como 15 personas del equipo además de los actores. Gente que tiene que preparar cosas y va entrando y saliendo. Nos dimos cuenta que la solución consistía en que teníamos que hacer turnos. Cuando ya le cogimos tranquillo fue mucho mejor e intentábamos que estuviéramos en el interior los mínimos posibles, seis o siete y los actores. Y, claro, no se nos podía ver. Yo estaba escondido en una esquinita, donde está la cama, y de tantas horas que pasé allí acurrucado acabé con una lumbalgia. Ves la peli y no te da esa sensación de agobio, la verdad es que no era consciente de la cantidad de escenas que pasan allí dentro”.

La caravana donde se rodó tenía más de 30 años e iba muy lenta. / TXUCA PEREIRA

-Un personaje con ruedas. “La autocaravana está muy asociada a las pelis americanas y aquí no tiene tanta tradición. Nosotros se la compramos a un señor que la tenia super cuidada. Es del 88, tiene muchísimos años y va como mucho a 60 por hora y nos movíamos por montañas. Para subirlas le costaba. Tenía que salir a la localización del rodaje mucho antes que el resto del equipo, pero aguantó como una campeona ya que le dimos mucho tute”.

-Cantabria y el cambio climático. “Durante el rodaje sucedió algo que nos llamó la atención sobre el cambio climático, lo que está pasando en el planeta. Rodamos en septiembre y octubre en Cantabria. Me apetecía ver en la película ese clima con cielo encapotado y lluvia y creíamos que le venía bien al tono de la historia. Pero durante esos dos meses nos llovió tan solo dos tardes. Por un lado fue más sencillo para el equipo pero me alertó, porque si no llueve durante todo ese tiempo es que algo grave está pasando, esto no es normal. Es muy preocupante”.

La película está rodada en bellos entornos naturales. / TXUCA PEREIRA

-La belleza del paisaje en estado puro. “Quería tocar con los pies en la tierra, que fuera muy verdad. Por eso tomé la decisión de que la cámara siempre iba a estar tocando el suelo, no iba a caer en la tentación de utilizar un dron, un helicóptero o una grúa para hacerlo más bonito, quería que la belleza se colara de manera natural”.

-Aportaciones de los actores. “Para Nacho es su primera película y Biel había hecho papeles pequeñitos. Quería trabajar por primera vez con un casting de desconocidos, no quería ni siquiera un cameo de Antonio de la Torre. Trabajamos mucha la relación entre los dos hermanos, estuvimos dos meses ensayando. No era tanto repasar secuencias sino profundizar en los personajes, que los conocieran y los tuvieran muy integrados. Ensayamos cosas que suceden antes de lo que pasa en la película y que no están en el guion. Improvisamos muchísimo y algunas de esas cosas acabaron incorporándose al filme. Por ejemplo, el silbido que utiliza Héctor para llamar al perro. Biel es un apasionado de los pájaros y encontró el sonido de un pajarillo y lo replicó. A Nacho les gustaba tocar la guitarra e imaginamos que intentaba sacar una melodía durante la película, que era una metáfora de solucionar sus dilemas internos, y también se añadió. Las cualidades personales de los actores acabaron aportando detalles importantes”.

-Basado en hechos reales. “Igualmente incorporé elementos personales. Cuando Héctor estaba enfadado de pequeño, su hermano fingía ser un perro para que se le pasara el berrinche. Yo, de niño jugaba a ser el perro de mi hermana pequeña y me gustaba mucho y a mi hermano pequeño le llamábamos el Aboria porque siempre le costaba decir “ahora” y decía “aboria”. Estos detalles los incluí en la película y creo que contribuyen a que todo sea un poco más creíble”.

Una residencia de estudiantes se transformó en un centro de menores. / TXUCA PEREIRA

-Un salto muy peligroso. “Biel tenía un doble para las escenas en la que tiene que saltar la valla para fugarse. Pero se estuvo entrenando en un gimnasio, corriendo y haciendo sprints para las escenas de las huidas. La primera vez íbamos a rodar el salto de la valla desde muchos ángulos y muchas veces. Le dije que hiciera el gesto, se agarrara un poco y se dejara caer. Pero se entusiasmó, se vino arriba y escaló los cuatro metros y no teníamos nada previsto para recogerle. No saltó la valla pero se quedó arriba y no teníamos escalera. Al doble solo se le utilizó en un plano general donde se le ve saltar la valla y caer. No podía hacerlo Biel por precaución porque si hubiera tenido un accidente nos hubiera condicionado todo el rodaje”.

-Creando un escenario. “El centro de menores que vemos en la película es, en realidad, una residencia de estudiantes. Lo convertimos en el centro añadiendo una garita, la valla de seguridad y dándole un aspecto más carcelario. Estaba obsesionado en que resultara muy creíble y teníamos una asesora para ayudarnos a reproducir los espacios, el tipo de gente que circula por allí, cómo van vestidos o las normas que deben cumplir”.